Dejo el ruido a un lado y voy a lo que de verdad te firma: la mecánica financiera del producto.
1. El aval ICO no te regala un euro. Pides la hipoteca igual al banco y la deuda es 100% tuya. El aval solo evita que el banco te exija la entrada completa. Si dejas de pagar, el banco ejecuta la vivienda y el ICO le reclama ese 20%... a ti después. No desaparece nada.
2. La cláusula de no vender a precio de mercado mientras el aval esté vivo te quita la única válvula de escape de una hipoteca: vender para cancelar la deuda si la vida cambia (paro, traslado, separación). Te quedas pagando o ejecutado, sin término medio.
3. Antes de firmar, pide la FEIN y mira el cuadro de amortización entero, no solo la cuota. Lo que importa es el coste total del crédito: en un préstamo de 250.000 a 30 años puedes pagar entre 100.000 y 150.000 euros de intereses. Esa cifra la pagas tú, con aval o sin aval.
Por experiencia personal con créditos, os digo que lo barato sale caro cuando no entiendes cada cláusula. Consejo práctico: si necesitas el aval para reunir la entrada, probablemente aún no estás listo para comprar. Ahorra unos años más, entra con colchón y sin ataduras, y la operación te sale más barata y más libre.