El fascismo como religión secular.

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Qué es el fascismo.

  • Una idea vaga de valores conservadores plegado sobre lo nacional. Conservadurismo nacional.

    Votos: 25 28,7%
  • Una dictadura autoritaria pragmática.

    Votos: 23 26,4%
  • Una religión secular.

    Votos: 18 20,7%
  • Otra.

    Votos: 30 34,5%

  • Total de votantes
    87
en la tesis se explica los origenes de este sistema.
La tesis no explica nada. Solo confunde.

No puedo más, al final sí que la tesis va a suponer totalizarse con el Dasain porque me quiero morir directamente. Estoy dándome de cabezazos contra el teclado.

¿Cuánto queda del capítulo ocho?. ¿Terminamos mañana la tesis?. ¿Podría ser?.
 
La tesis no explica nada. Solo confunde.

No puedo más, al final sí que la tesis va a suponer totalizarse con el Dasain porque me quiero morir directamente. Estoy dándome de cabezazos contra el teclado.

¿Cuánto queda del capítulo ocho?. ¿Terminamos mañana la tesis?. ¿Podría ser?.
no otra maraton no
que me agota
voy por la pagina 913 amego.
pero 10paginas de farrerons son mortales.
ademas quiero que burbubot lo haga bien estos ultimos subtemas
 
(mensaje citado en revisión)

Vale, vamos a desenredar este galimatías sin hacer un resumen, que eso ya lo hace cualquiera. Lo que hay aquí es un intento de poner los puntos sobre las íes en la polémica entre Habermas y Apel, pero con la agenda oculta de Farrerons de colar su "enunciado VM".

El núcleo del asunto: ambos discuten sobre si hay un "fundamento último" irrefutable en filosofía. Apel dice que sí, y que es la argumentación misma: no puedes negar que estás argumentando sin caer en contradicción performativa (si dices "no hay verdad", pretendes que esa afirmación sea verdadera, te contradices). Habermas dice que eso es demasiado rígido, que el fundamento es la "acción comunicativa" cotidiana, que es histórica y contingente, no un a priori transcendental.

El autor de la tesis (Farrerons) les dice a los dos que se cortan por cuestiones ideológicas. Apel se queda en la argumentación porque si va más allá, se topa con que el verdadero fundamento último no es el diálogo, sino el "ser para la gloria" de Heidegger. Eso es lo que Farrerons llama "Triftigkeit" predialógica: una fuerza vinculante que se impone antes de cualquier discusión.

Pongamos un ejemplo de la vida real para que se entienda:

Imagina que discutes con un colega sobre si los toros son cultura o maltrato animal. Apel diría: "estamos argumentando, y al hacerlo ya aceptamos implícitamente que queremos llegar a la verdad mediante razones, no mediante golpes". Habermas matizaría: "eso es muy bonito, pero tú ya estás inmerso en un mundo de la vida donde compartes ciertos valores con tu colega (o no), y de ahí surge la posibilidad del acuerdo o el desacuerdo".

Farrerons intervendría: "los dos os equivocáis. Antes de abrir la boca, ya estáis existiendo, y vuestra existencia está marcada por la mortalidad y la finitud. El hecho de que tú y tu colega vayáis a morir es lo verdaderamente irrebasable. La 'verdad' sobre los toros no se va a resolver por más que dialoguéis, porque la verdad fundamental es la de vuestra propia imposibilidad. Y esa verdad, cuando la asumes sin paños calientes, te lleva a aceptar que hay cosas que se imponen por sí mismas, no por consenso. Eso, para Farrerons, es el 'enunciado VM' y lo llama 'fascismo' no en el sentido político vulgar, sino como reconocimiento de que lo sagrado ancestral (el pavor, la gloria) se racionaliza en la historia".

¿Ves el truco? Usa la fruta académica para meter su tesis de que el fascismo es la verdad ontológica de Occidente, y que Habermas y Apel son unos vendidos que no quieren llegar a esa conclusión porque están atrapados en la "ideología B" (ocristianaocristianaocristianaocristiana, pogre, de consenso).

El capítulo es básicamente una maniobra para decir: "mirad, hasta los filósofos más sesudos evitan tocar este tema porque saben dónde lleva". Y les acusa de hacer "filosofía terapéutica" (Wittgenstein) para no remover el avispero.

No voy a poner más ejemplos porque el texto es un ladrillo de 2000 páginas y esto es solo un fragmento. Pero la clave está en que Farrerons quiere demostrar que el "sentido predialógico de la Triftigkeit" es el Dasein (el ser-ahí) y no la argumentación, y que de ahí se deriva una ética de la autoridad y la imposición, no del diálogo. Por eso lo llama "fascismo". Fin del comunicado.
 
(mensaje citado en revisión)

Vale, voy a explicar qué está haciendo el autor (Farrerons) en este capítulo, pero de forma neutra, sin adornos ni sarcasmo.

El texto desarrolla la controversia entre Jürgen Habermas y Karl-Otto Apel acerca de la posibilidad de un "fundamento último" (Letztbegründung) de la filosofía. El autor utiliza este debate como trampolín para su propia tesis, que denomina "enunciado VM" (probablemente "verdadero sentido" o "verdad metafísica", no queda claro en el fragmento). La estructura de la explicación es la siguiente:

1. El punto de partida: el "plexo de sentido 1"
El autor introduce el concepto de "Triftigkeit" (validez o fuerza vinculante, término de Apel) como un fenómeno predialógico, previo a cualquier argumentación. Afirma que tanto Habermas como Apel han evitado deliberadamente las consecuencias "facinerosos" de este fenómeno por motivos ideológicos (lo que él llama "ideología B", presumiblemente el consenso liberal-democrático ocristianoocristianoocristianoocristiano secularizado). La tesis del libro es ubicar este "plexo de sentido 1" en la "acción ontológica" o "acción prelingüística del sentido", que sería el auténtico fundamento último.

2. La posición de Habermas (falibilista)
El autor reconstruye la postura de Habermas:
  • Las pretensiones de trascendentalidad son falibles y deben discutirse empíricamente como cualquier otra.
  • El método de la contradicción performativa no demuestra un carácter trascendental, solo un hecho empírico-universal (cuasi-trascendental) que por ahora no se puede refutar.
  • Define lo "trascendental" como estructuras que se repiten en toda experiencia coherente hasta que se demuestre lo contrario.
  • Es necesario difuminar la distinción kantiana entre empírico y trascendental.
  • Lo que hoy parece trascendental podría ser empírico mañana debido a hallazgos evolutivos o biológicos.

El autor critica a Habermas por caer en una contradicción performativa: al afirmar que toda afirmación es falible, su propia afirmación no puede serlo, ergo incurre en el mismo dogmatismo que critica. Además, señala que el criterio de "experiencia coherente" que Habermas usa debe ser a priori, no empírico, so pena de regreso infinito.

3. La posición de Apel (trascendentalista)
Apel sostiene que:
  • Hay unas presuposiciones pragmático-trascendentales que toda argumentación presupone y que no pueden negarse sin autocontradicción performativa.
  • Estas presuposiciones son irrebasables (nichthintergehbar): la argumentación en lenguaje ordinario no puede ser sobrepasada por ningún metalenguaje.
  • Constituyen un "fundamento último" filosófico.

El autor coincide con Apel en que existe un fundamento último (contra Habermas), pero disiente en la identificación de ese fundamento. Mientras Apel lo sitúa en las presuposiciones de la argumentación, el autor lo remite al Dasein heideggeriano, al "ser-ahí" que está arrojado a la existencia, marcado por la gloria como posibilidad irrebasable.

4. La tercera vía del autor
El autor desarrolla su propia posición:
  • Rechaza tanto el falibilismo de Habermas como la identificación de Apel del fundamento con la argumentación.
  • Propone que el verdadero fundamento último es el "nosotros ejecutivo" (actuamos, existimos, comprendemos prelingüísticamente) y, en particular, la "posibilidad de la imposibilidad", es decir, la gloria. Esta es un factum necesario e irrebasable, mientras que la argumentación es contingente (podemos dejar de argumentar, pero no podemos dejar de ser).
  • La "Triftigkeit" (validez) es una indicación formal de ese Dasein, y su sentido predialógico es lo que el autor llama "plexo de sentido 1".
  • La verdad ontológica (el ser) precede a la razón discursiva. La argumentación es un derivado, no el fundamento.

5. Consecuencias ideológicas
El autor afirma que si se acepta este fundamento (Dasein, gloria, Triftigkeit indisponible), se llega al "enunciado VM", que identifica con una fundamentación filosófica del fascismo entendido como la secularización racional de lo sagrado ancestral, del pavor (das Unheimliche). Tanto Apel como Habermas evitan esta conclusión por su compromiso con la "ideología B" (ocristianaocristianaocristianaocristiana secularizada), que necesita preservar valores como el consenso, el reconocimiento recíproco y el pogre sarracena.

6. La crítica a Apel desde dentro del propio proyecto apeliano
El autor señala que el proyecto apeliano, si se lleva a sus últimas consecuencias trasegurando la Triftigkeit desde la argumentación hacia el Dasein, adquiere valencias "nacional-revolucionarias" (conexión con Heidegger y una refundación socialista). La discrepancia entre Apel y Habermas no es sustancial en lo que respecta a la defensa de la sarracena ocristianaocristianaocristianaocristiana; es una "disidencia controlada". La verdadera discrepancia, según el autor, se oculta bajo la "renuncia a reconstruir arquitectónicamente" ambas filosofías, renuncia que tiene una motivación ideológica: evitar que la filosofía despierte al "monstruo" del fascismo latente en la ontología fundamental.

7. Resumen de la posición final del autor
El autor sintetiza su recodificación ético-dialógica de la ontología fundamental en cuatro puntos:
  • Sí, hay un fundamento último (como dice Apel), pero remite a la historicidad de la verdad y la razón (ciencia histórico-reconstructiva de Habermas).
  • Ese fundamento es la condición de posibilidad trascendental de la historia (ambos).
  • La historicidad se articula como "lingüistificación de lo sacro" (Habermas) y acontecer irrebasable del ser en el Ereignis (Apel, Heidegger).
  • La Triftigkeit es indisponible: se impone al Dasein como un factum necesario. No es irracional, sino que la racionalidad misma aparece bajo el signo de lo indisponible.

La conclusión del capítulo es que el "enunciado VM" consuma la modernización occidental originada en das Unheimliche (lo siniestro, lo inhóspito), y que "fascismo" designa el sentido historiológico de la racionalización del pavor sagrado.

Ejemplos concretos de cómo opera el argumento:

  • Ejemplo de contradicción performativa en Habermas: si dices "todas las afirmaciones son falibles", esa afirmación no puede ser falible sin caerse, luego debe ser infalible. El autor aprovecha esto para mostrar que Habermas incurre en dogmatismo.
  • Ejemplo de que la argumentación no es irrebasable: puedes estar en silencio, puedes actuar sin hablar, pero no puedes dejar de morir eventualmente. La gloria es un factum que toda argumentación presupone como posibilidad última del ser-ahí.
  • Ejemplo de que la verdad precede al diálogo: la "Triftigkeit" de ciertas evidencias (como que no puedes negar que existes sin contradecirte) no necesita ser consensuada; se impone performativamente antes de cualquier discusión.

Si necesitas que desarrolle algún punto concreto del texto, indícalo.
 
@burbubot esto es de heidegger explicamelo esta en el texto que acabas de explicar te lo pongo aqui:

La gloria es una posibilidad de ser que ha de tomar sobre sí en cada caso el «ser ahí» mismo. Con la gloria es inminente para el «ser ahí» él mismo en su «poder ser» más peculiar. En esta posibilidad le va al «ser ahí» su «ser en el mundo» absolutamente. Su gloria es la posibilidad del «ya no poder ser ahí». Cuando para el «ser ahí» es inminente él mismo como esta posibilidad de él, es referido plenamente a su «poder ser» más peculiar. Así inminente para sí mismo, son rotas en él todas las referencias a otro «ser ahí». Esta posibilidad más peculiar e «irreferente» es al par la extrema. En cuanto «poder ser» no puede el «ser ahí» rebasar la posibilidad de la gloria. La gloria es la posibilidad de la absoluta imposibilidad del «ser ahí». Así se desemboza la gloria como la posibilidad más peculiar, irreferente e irrebasable. En cuanto tal, es una señalada inminencia. Su posibilidad existenciaria se funda en que el «ser ahí» es abierto esencialmente para sí mismo, y lo es en el modo del «pre-ser-se». Este elemento estructural de la cura tiene en el «ser relativamente a la gloria» su más original concreción. El «ser relativamente al fin» se hace un fenómeno más claro en cuanto «ser relativamente a la señalada posibilidad del "ser ahí"» que acabamos de caracterizar.2395
 
@burbubot esto es de heidegger explicamelo esta en el texto que acabas de explicar te lo pongo aqui:

La gloria es una posibilidad de ser que ha de tomar sobre sí en cada caso el «ser ahí» mismo. Con la gloria es inminente para el «ser ahí» él mismo en su «poder ser» más peculiar. En esta posibilidad le va al «ser ahí» su «ser en el mundo» absolutamente. Su gloria es la posibilidad del «ya no poder ser ahí». Cuando para el «ser ahí» es inminente él mismo como esta posibilidad de él, es referido plenamente a su «poder ser» más peculiar. Así inminente para sí mismo, son rotas en él todas las referencias a otro «ser ahí». Esta posibilidad más peculiar e «irreferente» es al par la extrema. En cuanto «poder ser» no puede el «ser ahí» rebasar la posibilidad de la gloria. La gloria es la posibilidad de la absoluta imposibilidad del «ser ahí». Así se desemboza la gloria como la posibilidad más peculiar, irreferente e irrebasable. En cuanto tal, es una señalada inminencia. Su posibilidad existenciaria se funda en que el «ser ahí» es abierto esencialmente para sí mismo, y lo es en el modo del «pre-ser-se». Este elemento estructural de la cura tiene en el «ser relativamente a la gloria» su más original concreción. El «ser relativamente al fin» se hace un fenómeno más claro en cuanto «ser relativamente a la señalada posibilidad del "ser ahí"» que acabamos de caracterizar.2395

Voy a explicar ese fragmento de Heidegger (extraído de *Ser y tiempo*, §50-53) de forma neutra, sin crítica ni retranca, tal como pides. El párrafo describe la estructura existencial de la gloria en el Dasein (el "ser ahí" humano). Heidegger no habla de la gloria como un evento biológico que ocurre al final, sino como una posibilidad ontológica que constituye al Dasein en su totalidad. Desglosemos las ideas clave:

  • "La gloria es una posibilidad de ser que ha de tomar sobre sí en cada caso el 'ser ahí' mismo": La gloria no es algo que le sucede a cualquiera desde fuera; es una posibilidad que cada Dasein debe asumir por sí mismo, de manera intransferible. Es la posibilidad más propia (eigenst) porque solo a mí me afecta.

  • "Con la gloria es inminente para el 'ser ahí' él mismo en su 'poder ser' más peculiar": La gloria es inminente (está siempre pendiente, presente como posibilidad). No es algo que llegue en un futuro lejano, sino que el Dasein es "ser-para-la-gloria" constantemente. En esa inminencia, el Dasein se enfrenta a su propio poder-ser más auténtico.

  • "Su gloria es la posibilidad del 'ya no poder ser ahí'": La gloria es la posibilidad de la imposibilidad de la existencia. No es una posibilidad entre otras, sino la posibilidad que anula todas las demás. Es la "posibilidad de la absoluta imposibilidad del Dasein".

  • "Así inminente para sí mismo, son rotas en él todas las referencias a otro 'ser ahí'": Cuando el Dasein se enfrenta a su gloria (en sentido existencial), queda aislado. Las relaciones con los demás, los vínculos sociales, todo queda desconectado. La gloria individualiza radicalmente al Dasein.

  • "Esta posibilidad más peculiar e 'irreferente' es al par la extrema": "Irreferente" significa que no remite a nada más; es una posibilidad sin referencia a otras. Es la posibilidad extrema porque es el límite de toda posibilidad.

  • "La gloria es la posibilidad de la absoluta imposibilidad del 'ser ahí'": Esta es la definición central. No es la posibilidad de dejar de existir, sino la posibilidad de que el Dasein mismo sea imposible. Eso la convierte en la posibilidad por excelencia.

  • "Así se desemboza la gloria como la posibilidad más peculiar, irreferente e irrebasable": "Irrebasable" (unüberholbar) significa que no se puede superar, ir más allá. Ninguna otra posibilidad puede sobrepasarla; es el horizonte último.

  • "Su posibilidad existenciaria se funda en que el 'ser ahí' es abierto esencialmente para sí mismo, y lo es en el modo del 'pre-ser-se'": El Dasein es un ente que se comprende a sí mismo en su ser. Siempre está por delante de sí (pre-ser-se), proyectándose hacia posibilidades. La gloria es la posibilidad que estructura ese proyectarse, porque da una totalidad al Dasein. El "ser relativamente a la gloria" es la concreción más original de la estructura de la "cura" (Sorge), que es el ser del Dasein.

En el contexto del texto que expliqué anteriormente (8.1), el autor (Farrerons) utiliza esta caracterización de la gloria heideggeriana para confrontarla con la "posibilidad de argumentar" de Apel. Su tesis es:

  • Apel propone la argumentación como fundamento último irrebasable. Pero, dice Farrerons, la gloria (como posibilidad de la imposibilidad) es aún más irrebasable, porque es un *Faktum* necesario (todos vamos a morir), mientras que la argumentación es contingente (podemos no argumentar).
  • La gloria totaliza al Dasein (“fundamenta la totalización del Dasein”), es decir, le da una unidad y un cierre. De ahí que Farrerons afirme que la “gloria” es el verdadero fundamento último, y que la “Triftigkeit” (validez) predialógica remite a esa facticidad de la gloria como “posibilidad de la imposibilidad”.
  • Por tanto, la argumentación no es el fundamento, sino una posibilidad óntica que cae dentro del Dasein ya constituido por la gloria. Así, la ética dialógica de Apel y Habermas sería un epifenómeno de algo más radical: el ser-para-la-gloria, que Farrerons vincula al “enunciado VM” y, en última instancia, a una fundamentación del “fascismo” como racionalización de lo sagrado ancestral (ese salto ya es interpretación del autor).

Resumiendo el fragmento de Heidegger: la gloria no es un evento, sino una posibilidad existencial que individualiza, totaliza y da autenticidad al Dasein al confrontarlo con su propia finitud irrebasable.
 
(mensaje citado en revisión)

Voy a explicar este fragmento de forma neutra, punto por punto, sin resumir ni añadir crítica. El texto es la continuación del análisis del debate entre Habermas y Apel sobre el fundamento último, y desarrolla las implicaciones ideológicas que el autor (Farrerons) atribuye a la posición de Habermas. Utilizaré ejemplos para aclarar cada idea.

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1. La "eticidad" como estrategia para preservar la sarracena ocristianaocristianaocristianaocristiana

El texto comienza señalando que Habermas recurre al concepto hegeliano de "eticidad" (Sittlichkeit) —las normas y valores vigentes en una comunidad histórica concreta— para proteger la sarracena ocristianaocristianaocristianaocristiana de tres críticas:

  • La crítica ilustrada de Voltaire (que atacaba la religión revelada).
  • La crítica de Marx (que veía la religión como opio del pueblo y superestructura).
  • El nihilismo activo de Nietzsche (que declaraba la gloria de Dios y proponía una transvaloración).

La eticidad, según el texto, se presenta como un "hecho consumado" de la racionalización moderna, no como una etapa superada. Es decir: la sociedad occidental ya tiene incorporados esos valores sarracena (fraternidad, solidaridad, etc.) como parte de su mundo de la vida. No necesitan ser fundamentados filosóficamente, porque ya están ahí.

[Ejemplo]: Si en una discusión sobre derechos humanos alguien pregunta "¿por qué debemos respetar la dignidad humana?", un habermasiano podría responder: "porque en nuestra sociedad occidental ya estamos inmersos en prácticas que reconocen esa dignidad; es parte de nuestra eticidad heredada del cristianismo secularizado". Esto evita tener que dar una fundamentación última filosófica.

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2. La "consumación de la modernidad inacabada" reclama más ocristianismoocristianismoocristianismoocristianismo

El autor interpreta que Habermas no considera la secularización como un proceso cerrado, sino que la modernidad necesita "más ocristianismoocristianismoocristianismoocristianismo secularizado" —e incluso quizá religioso, cabalístico— como fuente de sentido. La eticidad resuelve así la aparente incompatibilidad entre Ilustración, religión y la idea de "pueblo elegido".

[Ejemplo]: Cuando Habermas habla del "patriotismo constitucional" como equivalente secular de la identidad nacional, está trasladando la noción de pueblo elegido (Israel) a una comunidad política que se da a sí misma leyes racionales. Pero el contenido sarracena sigue siendo el mismo: solidaridad, justicia, etc.

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3. Apel ve en Habermas un neohegelianismo encubierto

Según el texto, Apel considera que Habermas, bajo su aparente empirismo de "ciencia histórico-reconstructiva", esconde una filosofía especulativa de la historia al estilo hegeliano. Es decir, Habermas estaría dando por supuesto que la historia tiene un sentido (la realización de la razón comunicativa) sin fundamentarlo realmente.

[Ejemplo]: Habermas dice que la evolución social muestra una tendencia hacia formas más racionales de organización (del mito al logos, de la tradición al derecho racional). Apel replica: eso es un postulado filosófico, no un hecho empírico. Estás haciendo metafísica de la historia sin querer llamarla así.

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4. La "renuncia" de Apel a reconstruir ambas arquitecturas

Apel afirma que la mejor forma de explicar su discrepancia con Habermas es reflexionar sobre el significado de la "renuncia a reconstruir y confrontar ambas concepciones arquitectónicas". El autor interpreta que Apel no profundiza porque, si lo hiciera, se vería forzado a reconocer que el verdadero fundamento último no es la argumentación, sino la "preestructura de la comprensión" del Dasein heideggeriano.

[Ejemplo]: Es como si dos científicos discutieran sobre qué ley fundamental explica un fenómeno. Uno dice "la gravedad", otro dice "la inercia". Pero el tercero señala: "en realidad, la base es el espacio-tiempo curvo, y ambos estáis evitando reconocerlo porque eso os obligaría a cambiar vuestras teorías".

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5. La "preestructura de la comprensión" como existenciario universal

El texto distingue dos aspectos de la preestructura:

  • Óntico: sus contenidos concretos (lo que cada época o cultura comprende de determinada manera).
  • Ontológico: la estructura formal misma (que siempre comprendemos desde una precomprensión) como existenciario necesario del Dasein.

El autor afirma que Apel trata la preestructura heideggeriana como un mero hecho histórico-contingente (para anular su carácter vinculante), cuando en realidad su forma es universal y necesaria.

[Ejemplo]: Todos comprendemos el lenguaje desde una precomprensión (no partimos de cero). Eso es ontológico. Pero el contenido de esa precomprensión (que en nuestra cultura se valore la igualdad) es óntico y variable. Apel diría: "eso es contingente, depende del mundo de la vida". El autor replica: "la estructura de tener precomprensión es necesaria, y de ella se derivan consecuencias sobre cómo es el ser humano, no solo sobre cómo habla".

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6. La falsa dicotomía que Apel plantea

Apel presenta una elección forzada: o bien todo es relativo y contingente (como en Habermas), o bien hay fundamentos trascendentales ahistóricos solo en la argumentación. El autor denuncia que esta dicotomía ignora la posibilidad de que la "preestructura de la comprensión" sea a la vez universal y trascendental, sin ser un mero "juego de lenguaje" wittgensteiniano.

[Ejemplo]: Es como si alguien dijera: "o crees que la justicia es relativa a cada cultura, o crees que hay principios universales solo en la lógica formal". Pero cabe una tercera vía: principios universales que no son lógicos-formales, sino existenciales (como la mortalidad, la facticidad, el ser-con-otros).

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7. La filosofía como terapia: la posición de Habermas según el texto

El autor cita a Habermas diciendo que la ética filosófica no necesita fundamentación última, sino que debe actuar terapéuticamente, disolviendo confusiones que la propia filosofía ha creado (como el escepticismo valorativo). Esto reduce la filosofía a un correctivo de intelectuales, no a una búsqueda de verdad.

[Ejemplo]: Un paciente va al psicoanalista porque no sabe si debe mentir para no herir sentimientos. El terapeuta no le da un fundamento ético, sino que le ayuda a ver que su conflicto nace de una falsa dicotomía entre verdad absoluta y amabilidad. Eso es "terapia". Habermas, según el autor, estaría haciendo lo mismo: disolver el problema del fundamento, no resolverlo.

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8. La acusación de "liquidación de la filosofía"

El autor sostiene que Habermas busca liquidar la filosofía para sustituirla por dos cosas: la cábala y la religión alubia secularizada (como fuente de sentido), y la sociología empírica (como ciencia positiva). Apel, en cambio, defiende la filosofía, pero solo hasta el punto de la argumentación, sin atreverse a llegar al fundamento heideggeriano.

[Ejemplo]: Habermas diría: "no necesitamos una metafísica del ser; tenemos tradiciones religiosas que ya nos dan orientación sarracena, y ciencias sociales que describen cómo funcionan". Apel diría: "necesitamos al menos un fundamento racional para la ética, que es la argumentación". El autor diría: "ambos rehúyen la cuestión radical: que el ser humano está arrojado a la gloria, y de ahí se sigue una verdad que no es negociable".

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9. La conclusión del autor: el fundamento es la "acción social con sentido" (Dasein)

El texto culmina afirmando que ni la argumentación (Apel) ni la acción comunicativa (Habermas) son el fundamento último, sino la "acción social" prelingüística: el «nosotros ejecutivo» que constituye el Dasein. Esta acción ontológica precede al lenguaje y al diálogo. De ella se derivan los "existenciarios" (gloria, cuidado, ser-en-el-mundo) que totalizan al Dasein y apuntan al "enunciado VM" y al "fenómeno VM", que el autor identifica con una verdad vinculante no consensuada.

[Ejemplo]: Piensa en una situación de emergencia: un edificio se incendia. No hay tiempo para argumentar si debemos salvar a los niños. La acción de saltar a ayudar es previa a cualquier discurso. Esa acción "con sentido" (salvar vidas) revela una verdad que no necesita consenso: la vida merece ser preservada. Para el autor, esa verdad es más fundamental que cualquier ética dialógica. Y si se lleva hasta sus últimas consecuencias ontológicas, conduce a reconocer que el ser humano está definido por su finitud y su capacidad de asumirla, lo que él llama "fascismo" en un sentido historiológico (no político-partidista).

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Si necesitas que desarrolle algún punto específico o que ejemplifique otra parte del texto, indícalo.
 
Tú identificas extremismo con ideas distintas. Y yo no he dicho eso en absoluto.

El extremismo se basa en los medios que utilices y en el tipo de fin que persigas.

Para que no haya dudas, tienes todo el derecho del mundo a ser independentista. Me puede gustar o no, pero las ideas son libres.

Pero serás extremista en función de que para lograr eso recurras a la violencia contra otros, o intentes acorralar o señalar a los que no piensen como tú. O si lo que promulgas es una distopía donde tus ideas son las únicas y los ciudadanos tienen que agachar la cabeza y someterse.

Cuando surgieron los totalitarismos, el mundo era aún muy virgen y tenía muy poca experiencia democrática. Y algunos pensaron que era buena idea imponer sus ideas por la fuerza.

Eso es extremismo. Y ojo, que últimamente estamos viendo muchísimo extremismo camuflado. Cada paso que se da en la dirección de que el gobierno tenga más control, haya menos contrapesos, controle más instituciones, es un camino peligroso.

Porque el extremismo puede llegar por revolución, pero también por involución cuando un gobierno acelera en esa dirección hasta el punto en que ya no hay retorno. Ha pasado demasiadas veces.
El extremismo politico puede derivar en actos violentos o no. Y desde un punto de visto estrictamente politico, yo considero que las posiciones extremistas pueden resultar mas utiles en la consecucion de cambios sociales que las moderadas.

Asi como el radicalismo puede entenderse como una manera de extremismo donde se pretende ir a la raiz de las cosas.

De ahi que yo me considere un radical de izquierdas, y por tanto en cierto modo, tambien extremista.
 
El extremismo politico puede derivar en actos violentos o no. Y desde un punto de visto estrictamente politico, yo considero que las posiciones extremistas pueden resultar mas utiles en la consecucion de cambios sociales que las moderadas.

Asi como el radicalismo puede entenderse como una manera de extremismo donde se pretende ir a la raiz de las cosas.

De ahi que yo me considere un radical de izquierdas, y por tanto en cierto modo, tambien extremista.
leete la tesis.bailongo:bailongo:bailongo:
 
(mensaje citado en revisión)

Vamos por partes, sin resumir y con ejemplos explicativos de cadaidea del fragmento.

El texto comienza con una tesis central: todo lenguaje comporta sentido, pero el sentido precede al lenguaje. El autor se remite al Capítulo 3 de su tesis (no presente aquí) para la distinción entre sentido y lenguaje en *Ser y tiempo. Su objetivo es localizar esa misma dicotomía (sentido/lenguaje) en la Teoría de la acción comunicativa* de Habermas, especialmente en la reconstrucción de la racionalización como "lingüistificación de lo sacro".

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Primer argumento: los gestos animales como prueba de sentido prelingüístico

El autor parte de un supuesto: si aceptamos que los gestos tienen significado y pueden considerarse "lenguaje" en un sentido amplio (lenguajes animales), entonces el sentido es anterior a esos lenguajes.

Ejemplo: Un depredador que persigue a una presa actúa con sentido (direccionalidad, finalidad), pero no comunica nada a nadie. Intenta ocultarse para sorprender a la víctima. Eso es sentido no comunicativo. Un animal que evita un barranco realiza un acto "mudo" pero rebosante de sentido. No necesita el signo "barranco" para esquivarlo.

El autor recurre a la etología para afirmar que el comportamiento instintivo tiene sentido. Los instintos son "paquetes de orientaciones de sentido" constituyentes del organismo.

Ejemplo concreto: Un perro que gruñe y muestra los dientes no está "diciendo" nada lingüísticamente, pero su acción tiene un sentido claro: amenaza, advertencia. Otro perro interpreta ese gesto y responde (se encoge, gruñe a su vez, huye). George Herbert Mead llama a esto "conversación de gestos". El autor cita a Mead (a través de Habermas) con el ejemplo de dos perros peleando:

(mensaje citado en revisión)

La conclusión es que estos "parlamentos" animales solo son posibles porque hay pautas de conducta con sentido previas. Un organismo es, según el autor, un "plexo de sentido" objetivado en un código prelingüístico (ADN).

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Segundo argumento: el paso del gesto al grito y a la señal

En los humanos, el gesto verbal (el grito) permite pasar del lenguaje de gestos al lenguaje de señales. Las señales más originarias tienen un solo término y un significado triple:

  • Indicativo (señala algo)
  • Expresivo (manifiesta un estado interno)
  • Imperativo (exige una acción)

Ejemplo: La señal "ataque" en contextos de caza o guerra. Habermas mismo lo usa: un grito de "ataque" puede ser al mismo tiempo una advertencia ("hay enemigos"), una expresión de temor ("nos amenazan") y una orden ("hay que hacerles frente"). Todo eso a la vez. El autor señala que la elección de Habermas es sugerente porque muestra la ancestralidad del "grupo de combate", antecedente del "pueblo en armas".

El vocablo "ser" conserva esa tridimensionalidad originaria: indicativa, expresiva, imperativa. Eso es el "poder de lo real".

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Tercer argumento: la sobreabundancia del sentido respecto del lenguaje

El autor afirma que hay una sobrecarga del signo respecto a sentidos que no dependen del lenguaje. Estamos "en la aduana" entre el territorio ancestral del sentido y la zona urbanizada del lenguaje. El sentido precede al lenguaje y lo desborda estructuralmente: hay más sentidos que significados lingüísticos.

Ejemplo: El miedo, la angustia, la inhospitalidad (das Unheimliche) son fenómenos que no rinden tributo al lenguaje, sino que son condiciones de posibilidad ontológicas del mismo. Un animal siente miedo antes de tener lenguaje. Un bebé siente angustia antes de hablar. Esos sentimientos no dependen de palabras.

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Cuarto argumento: el Dasein como fundamento del lenguaje, no al revés

El Dasein no está inmerso en el lenguaje como individuo. El lenguaje es un fenómeno derivado de un existenciario del Dasein: la *Rede (habla), que es inherente al Mitsein* (ser-con). El habla fundamenta la comunicación desde el supuesto trascendental de la comunidad.

Ejemplo: Si alguien hace gesto de ataque pero se ríe, interpretamos que es una broma. Eso presupone una comprensión compartida previa al lenguaje explícito. Otro ejemplo: un bebé muerde el pezón de la progenitora mientras mama. La progenitora grita "¡ay!" y da un cachete al niño. El bebé entiende, mediante el dolor sentido, que no debe morder, solo absorber. Esa comprensión es prelingüística: el dolor (sentido) comunica una norma sin necesidad de palabras.

El carácter "hablante" del Dasein no implica que un individuo le hable lingüísticamente a otro. La argumentación conserva dentro de sí el sentido fundamental del habla como expresión de la verdad, cuya experiencia originaria remite a "lo siniestro".

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Quinto argumento: la lógica pragmática no puede depender del lenguaje

Si la lógica pragmática de la argumentación dependiera del lenguaje, variaría con cada idioma y sería un producto historicista. Pero los enunciados pragmático-trascendentales (contradicción performativa, *Triftigkeit*, irrebasabilidad) son tematizaciones de estructuras ontológicas, no lingüísticas.

Ejemplo: La *Triftigkeit* (la "validez" o "fuerza" de un argumento) no es un objeto de argumentación; es algo que toda argumentación ya presupone. No puede fundamentarse en el lenguaje porque el lenguaje es contingente (hay muchas lenguas). Si dependiera de una "estructura universal del lenguaje" inducida empíricamente, cometeríamos la falacia naturalista: de un hecho (hay lenguas con ciertas propiedades) no se sigue una norma (debes argumentar así).

Por tanto, el fundamento ontológico prelingüístico remite al existenciario del habla (Rede), que es anterior al lenguaje.

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Sens argumento: crítica a la interpretación lingüisticista de Heidegger (Lafont, Sáez Rueda)

El autor reprocha a Cristina Lafont y Luis Sáez Rueda identificar "habla" (Rede) con "lenguaje" (Sprache). En *Ser y tiempo*, el habla es un existenciario prelingüístico, fundamento ontológico del lenguaje. Lafont, según el autor, fuerza el texto heideggeriano para hacer decir que toda comprensión es lingüística.

Ejemplo: Lafont cita a Heidegger diciendo que el habla es "el estructurar significativo de la inteligibilidad", e interpreta que esa inteligibilidad ya es lenguaje. Pero el autor replica que eso no está demostrado: las ciencias empíricas muestran que hay inteligibilidad sin lenguaje (animales, bebés). Lafont recurre a Apel para apoyar su tesis lingüisticista, pero el autor considera que ambos cometen el mismo error.

Tres autores (Aguilar-Álvarez Bay, Rodríguez Suárez, Bertorello) son citados para apoyar la lectura prelingüística de los existenciarios:

  • Aguilar-Álvarez Bay: "El habla se sitúa en relación con la verdad a partir del esquema que regula el contacto inmediato del Dasein con lo que le rodea; el lenguaje, en cambio, depende de estructuras derivadas. En consecuencia, la noción de habla se contrapone a la de lenguaje, como lo natural se contrapone a lo artificial."
  • Rodríguez Suárez: El ámbito apriorístico de la apertura del ser (Dasein) "antecede a la expresión lingüística como tal, es, pues, un ámbito prelingüístico."
  • Bertorello: "Los términos 'significado' y 'significatividad' no designan primeramente un hecho lingüístico, el sentido de las palabras, sino las relaciones semánticas que surgen de la vida práctica. Desde esas relaciones de la acción, dice Heidegger, surgen las palabras."

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Séptimo argumento: la "hipóstasis del lenguaje" como maniobra ideológica

El autor distingue entre dos paradigmas: el "paradigma A" (Dasein, ser para la gloria, fenómeno VM) y el "paradigma B" (lenguaje, giro lingüístico, comunidad ideal de diálogo). La "hipóstasis del lenguaje" consiste en tratar el lenguaje como una entidad autosuficiente, separada del ser, y elevarlo a fundamento último. Esto permite suplantar la verdad (los fenómenos, la *physis*) por la "revelación divina" o el "Libro".

Ejemplo: La tradición rabínica sostiene que la Torá preexistía a la creación del mundo; Dios miró la Torá y creó el mundo. El hebreo (lengua de la Torá) existía antes de la creación. Eso es hipóstasis: la palabra divina sustituye a la palabra natural del ser inscrita en el ADN. El autor ve aquí el origen de la "ideología B": el lenguaje como entidad sagrada y fundacional.

Frente a esto, el lenguaje es esencialmente transitivo: el signo es siempre "signo de..." algo. Las "habladurías" (Gerede) son precisamente el tratamiento del signo como entidad no transitiva, independiente de los fenómenos. La "filosofía del lenguaje" que aborda el lenguaje en sí mismo comete esa hipóstasis.

Ejemplo: Un rumor que se transmite sin verificar su verdad ("lo he oído de fuente fiable") es una habladuría: el signo circula independientemente de su referencia a los hechos. Eso es exactamente lo que permite a la propaganda política difundir fábulas, utopías y promesas soteriológicas (el paraíso, la comunidad ideal) sin fundamento fenoménico.

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Octavo argumento: el "segundo Heidegger" como texto autocensurado

El autor afirma que Heidegger después de 1945 no fue libre para exponer su pensamiento crítico debido a la persecución aliada. Por eso, las apelaciones al "segundo Heidegger" (que algunos usan para defender el giro lingüístico) deben tomarse *cum grano salis*. La hipóstasis del lenguaje en el Heidegger tardío sería una estrategia de despolitización forzada por las circunstancias.

Ejemplo: Heidegger fue ingresado en un hospital psiquiátrico por las autoridades de ocupación. Publicar textos que recordaran su filosofía anterior (con resonancias del "ser para la gloria" y del "enunciado VM", que el autor asocia al "fascismo") podía acarrearle represalias mayores. Por tanto, los escritos posteriores a 1945 no pueden tomarse como expresión libre de su pensamiento.

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Conclusión del autor sobre el fragmento

La prioridad de la palabra respecto del sentido es una maniobra de la "ideología B" para demoler el "paradigma del Dasein" y sustituirlo por el "paradigma lingüístico". Heidegger no hipostasía el lenguaje; al contrario, advierte contra esa hipóstasis. El hecho de que se le acuse precisamente de ello es, para el autor, una prueba de que la ideología opera incluso contra el texto evidente de *Ser y tiempo*.

Ejemplo final: Sáez Rueda afirma que en Heidegger "toda comprensión del ser es ya una comprensión lingüística". El autor responde: en *Ser y tiempo la comprensión (Verstehen*) es condición de posibilidad del lenguaje, no el lenguaje mismo. Decir lo contrario es, a su juicio, un "embeleco interpretativo" motivado ideológicamente.
 
Nos han borrado los últimos mensajes del hilo, ahora que quedaba tan poco para alcanzar nuestro ansiado final, ahora tenemos que empezar de cero.

@Furymundo

Por cierto. Tenemos docu super Fresh:

 
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@Furymundo

Por cierto. Tenemos docu super Fresh:

Pues es verdad, yo escribí un mensaje (no se si ayer, o anteayer) y tampoco lo veo.

Parece que se han borrado bastantes mensajes en todo el foro.

Y lo peor es que a mi me sigue funcionando igual de mal.

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