Ormuz: 1.600 buques varados y seis semanas de queroseno en Europa
Un petrolero recibe el impacto de un proyectil no identificado mientras cruza el estrecho de Ormuz por el lado de Omán. Dos tripulantes sufren heridas leves, el casco aguanta y el buque prosigue viaje por sus propios medios hacia el siguiente puerto, según el parte que recoge la UKMTO. La escena no ocupa portadas y explica mejor que cualquier comunicado el tipo de guerra que se está librando: ya no se decide en trincheras, se decide en primas de seguro marítimo, en reservas de queroseno y en calendarios de carga.
A la fecha de esta discusión, la Organización Marítima Internacional contabiliza 1.600 buques varados frente al estrecho. La cifra que mueve gobiernos es otra: 32 barcos alcanzados por proyectiles y al menos diez marineros muertos desde que el bloqueo se intensificó. El Brent ha vuelto a los 104 dólares.
Qué está pasando exactamente en el estrecho de Ormuz
Las dos rutas marítimas del estrecho miden, cada una, dos millas de ancho: el ancho de Manhattan. Al norte quedan la costa escarpada iraní y una cadena de islas fortificadas —Qeshm, Larak, Ormuz, y las disputadas Abu Musa, Gran Tunb y Pequeña Tunb—. Con esa geografía, la tesis que se repite en los análisis que se cruzan es que no hace falta cerrar físicamente un paso para paralizarlo: basta con que las aseguradoras de Lloyd's of London crean que podrías hacerlo y con ofrecer una demostración lo bastante convincente. El miedo es el arma, más que las minas o las salvas de misiles.
El corolario técnico es incómodo. Las interferencias de GPS en la zona aumentan y las tipologías se diversifican, hasta el punto de que la inteligencia multifuente de Windward señala que resulta imposible verificar la posición real de un buque usando solo el AIS. Navegar a ciegas con 1.600 cascos esperando turno es la receta exacta del atasco.
Lo importante: el asunto sigue abierto. No hay fecha de reapertura y las condiciones que pone Teherán no se han cumplido.
Cronología: de las revueltas sirias al bloqueo del Golfo
El arranque de esta serie de seguimientos se remonta al 23 de marzo de 2011, con las revueltas en Siria, y se cerró en diciembre de 2012. Catorce años después, el mismo escenario se ha desplazado al Golfo.
Los hitos que marcan la escalada son concretos. El 11 de marzo de 2026 se documenta una liberación coordinada de reservas de la Agencia Internacional de la Energía de 426 millones de barriles. El 18 de marzo de 2026, Israel bombardea el yacimiento de South Pars —el mayor del mundo, compartido con Catar— en las instalaciones de tratamiento de Asaluyeh: dos refinerías quedan fuera de servicio y se ve afectado alrededor del 12% de la producción de gas iraní. Al día siguiente llega la represalia iraní contra el complejo de gas natural licuado de Ras Laffan, en Catar, y contra refinerías de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait. El 20 de marzo Washington mueve ficha con un gesto de buena voluntad.
El 8 de abril entra en vigor un alto el fuego tras casi cuarenta días de ataques aéreos, y se anuncia una tregua de diez días entre Israel y Líbano. En julio, los hutíes reivindican ataques contra los petroleros saudíes Encelia y Layla y, según datos de la NASA, tres depósitos de las instalaciones de Aramco en Jizan arden. Para el 23 de septiembre, el Tesoro estadounidense maneja una fecha: dejar en tierra a todas las aerolíneas iraníes.
La cuenta atrás de las reservas, país por país
El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol, declaró que a Europa solo le quedarían unas seis semanas de combustible para aviones y advirtió de cancelaciones de vuelos inminentes si el suministro sigue bloqueado. Lo describió como potencialmente la mayor crisis energética de la historia.
El cuadro que se dibuja es este: India, nueve días de reservas; Corea del Sur, cincuenta; Japón declaró 254 días y las cifras utilizables se quedan en 95; Alemania registra subidas del 30% en el gas; Francia paga un 30% más en gasolineras que ocho semanas antes; Reino Unido recibe la advertencia de que la escasez empieza en abril; Sudáfrica sostiene que la situación es estable mientras se fotografían surtidores vacíos; Turquía ve caer sus bolsas.
A eso se suma la aviación. Lufthansa cancela 20.000 vuelos con horizonte hasta octubre. En Oriente Medio se contabilizan más de 13.000 vuelos cancelados desde el arranque del conflicto, con casi tres millones de personas afectadas. Y QatarEnergy ha extendido su cláusula de fuerza mayor a compradores europeos y asiáticos hasta agosto-septiembre.
El azufre que nadie tenía en el mapa
Aquí aparece uno de los hallazgos más citados en los análisis técnicos que circulan: la transición energética depende del ácido sulfúrico, el ácido sulfúrico se obtiene del azufre, y el azufre es un subproducto del refinado del petróleo que la propia transición pretendía sustituir. El 45% del comercio mundial de azufre por vía marítima quedó atrapado en el mismo cuello de botella que atrapó el crudo.
Las cifras que lo acompañan son las que convierten la anécdota en problema estructural: el 20% de la producción mundial de cobre, el 30% del níquel y el 50% del uranio dependen del ácido sulfúrico derivado del azufre que sale mayoritariamente de refinerías de Oriente Medio. La guerra no bloqueó solo el combustible: bloqueó la química que extrae los metales con los que se fabrican baterías y cableado.
Las bases que ya no protegen nada
El frente militar ha dejado un reguero de infraestructura dañada. La 14.ª oleada de la operación que Irán denomina Promesa Verdadera-4 alcanzó el cuartel general y el estado mayor de la base aérea estadounidense de Sheikh Isa, en Baréin, según el comunicado difundido por el cuerpo militar iraní. Amazon informó de que drones iraníes alcanzaron tres de sus centros de datos.
El reparto de ataques que se maneja es llamativo por lo que dice de la estrategia: el 42,8% de los casi 2.981 registrados fueron contra Emiratos Árabes Unidos —más de 1.276—, más del doble que el 20,1% contra Israel —unos 600—. Kuwait suma el 16,8% y quedan por debajo Baréin y Arabia Saudí. La consecuencia diplomática es visible: tras el ataque a la zona económica de Abu Dabi, el asesor diplomático emiratí Anwar Gargash pasó a reclamar una solución diplomática y política para la seguridad regional.
Del lado israelí, el jefe del Estado Mayor, el teniente general Eyal Zamir, advirtió en el gabinete de seguridad de que el Ejército podría colapsar sobre sí mismo, con operaciones simultáneas en Líbano, Gaza, Siria, Irán y Cisjordania. Los preparativos de una eventual operación terrestre se estiman en 8.000-12.000 soldados de élite entre Estados Unidos e Israel, y Australia habría desplazado en silencio unos 90 miembros de su regimiento de fuerzas especiales a la base de Al Minhad.
El petrodólar se juega en el peaje de Ormuz
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, fijó la condición para reabrir el paso: el estrecho permanecerá cerrado hasta que se desbloqueen 11.000 millones de dólares de activos iraníes congelados. No pide el levantamiento de sanciones; pide la devolución del dinero con intereses.
Y aquí entra la pieza que cambia el tablero. Según una información de CNN recogida en el seguimiento, Irán podría permitir el paso de un número limitado de petroleros si la carga se paga en yuanes chinos. Entre el 80% y el 90% del petróleo iraní va a China, y las existencias almacenadas en buques fuera de la zona de bloqueo han caído de unos 105 millones de barriles a 80. Rusia, por su parte, ha confirmado que sus futuros acuerdos de petróleo y gas con Europa se denominarán en yuanes.
El contexto importa: las reservas mundiales de dólares han pasado del 70% al 56,9% en 25 años y el sistema que obliga al mundo a tener dólares para comprar crudo nació en 1974. La factura energética europea se incrementó en 16.200 millones de dólares en solo 30 días, con el gas duplicándose y el diésel en torno a 200 dólares por barril, según las cifras que manejan quienes siguen el mercado a diario. Un solo acuerdo petrolero relevante fuera del dólar demostraría que se puede hacer.
Europa: España navega, Alemania paga
El reparto de costes dentro de la Unión es el otro frente abierto. Según se recoge, Irán permite a los buques y petroleros españoles atravesar el estrecho sin restricciones, en un contexto en el que España habría cerrado sus bases para que no se usaran en la campaña contra Teherán. Francia se sumó a esa posición impidiendo el sobrevuelo de aviones cargados con material militar, y Trump respondió con un aviso: «Lo recordaremos».
El desequilibrio ha generado tensión interna. El principal partido alemán sostiene, según las declaraciones difundidas, que España cerró sus bases y ahora sus buques navegan sin obstáculo, y reclama a Berlín que haga lo mismo y devuelva a casa a las tropas estadounidenses. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, ha ido más lejos y afirma que la única forma de evitar una crisis energética global es levantar con urgencia las sanciones contra Rusia. Bélgica, por su parte, ha pedido suspender el acuerdo de asociación con Israel. Estonia se ha ofrecido a enviar buques de guerra a Ormuz si Washington aclara sus objetivos.
Qué sostienen quienes siguen esto a diario
Hay tres corrientes que se repiten en el seguimiento. La primera sostiene que la partida del miedo ya está perdida para Washington: Irán exhibe drones israelíes y estadounidenses capturados, y se calcula que el daño a bases construidas durante décadas equivale a hacer desaparecer buena parte del gasto militar de 30 años.
La segunda es escéptica con los anuncios. Se recuerda que Axios publicó cinco informes distintos en 19 días calificando de inminente un acuerdo con Irán y ninguno se concretó, y se describe una táctica recurrente: esperar al viernes con los mercados cerrados para las operaciones de mayor calado y, el domingo por la noche, insinuar avances diplomáticos para que el lunes no se desplomen las bolsas.
La tercera corriente es técnica y desconfiada con el material gráfico: al analizar vídeos de blindados cruzando puentes, se concluye que esas imágenes no son tanques reales sino generadas por inteligencia artificial, y se pide contrastar antes de dar por bueno cualquier parte.
El detalle que descoloca no está en el Golfo. El 31 de marzo de 2026 Mozambique liquidó íntegramente su deuda de 701 millones de dólares con el FMI, antes de lo previsto, anulando una misión del organismo prevista para agosto. Mientras 1.600 buques esperan turno y el Brent vuelve a 104 dólares, la principal exportación de Estados Unidos durante cinco meses consecutivos ha sido el oro, con destino a Suiza, Hong Kong y China. Un país que dice bloquear a sus rivales mientras vende metal precioso a los mercados que quiere estrangular tiene un problema de relato que no arregla ninguna rueda de prensa.