1.393 bajas de docentes en Galicia en dos semanas de curso
Entre el 1 y el 15 de septiembre, la Xunta contabilizó 1.393 bajas entre su personal docente. Justo al comienzo del curso, el conselleiro Román Rodríguez planteó en la Cadena SER un plan para evaluar y seguir la evolución de esas bajas médicas: garantizar las que estén justificadas por motivos de salud, sí, pero también comprobar si las circunstancias que las sustentan se mantienen con el tiempo. La cifra, de entrada, no parece escandalosa. El marco invita a mirarla dos veces.
¿Cuántos profesores hay en Galicia y qué peso tiene ese absentismo?
Según un cálculo que circula en el foro, el sistema gallego ronda los 32.000 docentes, algo menos este curso, y unas 1.400 bajas suponen un absentismo en torno al 4,5%. Siempre según ese cálculo, alrededor del 90% de las bajas médicas estarían justificadas. Ahí está el nudo: si nueve de cada diez se sostienen sobre un parte médico, el problema no son las bajas. La atención se desplaza entonces a los días de libre disposición —ausencias que no van acompañadas de un parte—, señalados por un participante del foro como el verdadero agujero del sistema, tanto en la administración como en la empresa privada.
El dato que no cuadra: 3.000 bajas al día
Rodríguez situó la media en unas 3.000 bajas registradas al día. El número no encaja con las 1.393 contabilizadas en dos semanas, y juntar ambos en el mismo discurso desconcertó a algún participante del debate. Los sindicatos, por su parte, han criticado la cobertura de las ausencias.
De la nómina a la quemazón del claustro
La comparación salarial tampoco ayuda. Dentro de España, la diferencia entre comunidades llega a rozar los 10.000 euros brutos al año entre un docente vasco y uno extremeño, según un participante. Fuera, se sostiene que el sueldo español supera al francés. Lo que se repite es el desgaste: burocracia, corrección infinita de exámenes, presión de familias y alumnos. El resumen que circula es una palabra: quemados.
Si se da por bueno que el 90% de las bajas están justificadas, un plan de seguimiento tiene poco donde rascar. Lo tendrá en todo lo demás.