Vuelve el mito: tres años de ausencia para unos, ocho o doce para otros
Una figura mítica de las comunidades digitales ha vuelto a aparecer. Sin comunicado, sin rueda de prensa y sin verificación de nadie: un mensaje anuncia el regreso y varios usuarios se afanan en comprobar si quien escribe es de verdad quien dice ser. El primer frente de discusión no es la identidad, es el calendario. Una de las cifras que circula habla de tres años de ausencia; otro participante sostiene que son ocho o doce.
Por qué la cronología del regreso no cuadra
Las cifras no encajan entre sí, y ahí arranca todo. El desfase se ha convertido en el eje de la conversación, por delante de cualquier contenido.
¿Es él o un clon digital?
No hay forma de demostrarlo. Hay quien no descarta que la cuenta esté operada por otra persona o por un clon digital, y hay quien señala directamente a un imitador. La sospecha es ya un género en sí misma desde que la inteligencia artificial aprendió a escribir como cualquiera. En contra juega la inercia: nadie tiene un método fiable para distinguir la continuidad de la imitación.
La bicicleta y Café Quijano: los indicios que se usan para verificarlo
Las pruebas que circulan son domésticas. Se comprueba si el regresado sigue escuchando a Café Quijano o si, como se afirma, ha evolucionado hacia Aitana; se le atribuye un único vehículo, una bicicleta, para sus desplazamientos. Detalles casi anecdóticos que funcionan como contraseñas entre quienes llevan tiempo en esto. También circula la lectura de que todo responde a una sobredosis de internet, ese agotamiento de quien vive demasiado tiempo dentro de una pantalla.
Con todo, la comunidad tiene a su mito de vuelta y no puede demostrar que sea él. Celebran el regreso y dudan de él en el mismo movimiento. Nadie ha resuelto todavía esa contradicción.