8 de cada 10 empleadas del hogar no podrán jubilarse

RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

No es un problema de pensiones, es un problema de invisibilidad. El informe de Oxfam Intermón divulgado por El Mundo en agosto de 2026 ha puesto cifras a un drama silencioso: casi ocho de cada diez trabajadoras del hogar creen que tendrán que seguir trabajando después de la edad de jubilación.

Leer el resumen completo →

Penitentes

Madmaxista
Desde
10 Nov 2024
Mensajes
7.560
Fruta
16.072
(imagen visible para usuarios registrados)

Una vida entera al margen de la Seguridad Social: "Tengo 69 años y estoy obligada a seguir trabajando"​

Casi ocho de cada 10 trabajadoras del hogar creen que tendrán que seguir trabajando después de jubilarse, según un informe de Oxfam Intermón
(imagen visible para usuarios registrados)
Elva Villacís limpia casas y cuida mayores desde hace tres décadas en España.David ArranzICAL

Jasmin Gómez FattahMadrid
Madrid
Actualizado Domingo, 16 agosto 2026 - 22:47
AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Elva Villacis, de 69 años, llegó a España cuando el país aún utilizaba la peseta. Lleva más de tres décadas limpiando casas y cuidando a mayores. Alcanzó la edad de jubilación hace cuatro años, pero sigue trabajando porque no reúne los años de cotización necesarios para acceder a una pensión contributiva. Aunque emigró desde Ecuador con formación universitaria, como muchas mujeres de su generación pasó largos periodos sin contrato y al margen de la Seguridad Social.

Recuerda que durante años el empleo del hogar se desarrolló sin contrato ni cotización, una realidad que hoy le impide jubilarse. "Ahora tengo 69 años y tengo que seguir trabajando. He dado mi vida, como muchas compañeras. Esto no es culpa nuestra, es la consecuencia de décadas de un sistema que permitió el trabajo en […], la falta de contratos y que muchos de los empleadores no nos dieron de alta en la seguridad social", denuncia en conversación con EL MUNDO.

Su historia no es una excepción. Los datos de Oxfam Intermón muestran que la precariedad que acompaña a las trabajadoras del hogar durante toda su vida laboral también las persigue al llegar a la jubilación. Un reciente informe identifica un "triángulo de la precariedad", marcado por la informalidad, la temporalidad y la parcialidad, que lastra sus carreras de cotización y explica por qué miles de mujeres afrontan la vejez con pensiones insuficientes o sin prestación.

Las cifras de un trabajo invisible​

En España trabajan 565.718 personas en el empleo del hogar y los cuidados, según el documento de Intermón. El 87% son mujeres y el 69% tienen nacionalidad extranjera o doble nacionalidad, lo que convierte a este sector en uno de los más feminizados y con mayor presencia de población migrante. Además, 158.330 trabajadoras tienen más de 55 años, tres de cada 10 viven en situación de pobreza y unas 70.000 trabajan en situación administrativa irregular.

La precariedad no se limita a la economía sumergida. Entre las trabajadoras mayores de 55 años, el 15,7% sigue sin alta en la Seguridad Social, el 24% tiene un contrato temporal y el 62% trabaja a tiempo parcial, condiciones que dificultan acumular carreras de cotización estables y complican también el acceso a una pensión contributiva.

Para Nerea Boneta, una de las autoras del informe, la precariedad comienza mucho antes que la jubilación. En sus palabras, "la ley de extranjería permite y favorece que haya personas trabajando sin derechos". Como consecuencia, explica a este diario, "si llevas muchos años trabajando sin contrato, aunque te incorpores al mercado formal, todos esos vacíos acaban penalizando tu jubilación, tanto en el número de años como en el importe de la pensión".

El triángulo de la precariedad​

Las trayectorias laborales fragmentadas tienen consecuencias directas sobre la jubilación. El 65,9% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años prevé retrat su retiro más allá de la edad legal porque no reúne los años de cotización necesarios para acceder a una pensión contributiva o necesita seguir generando ingresos para llegar a fin de mes.

Rossana Cantero conoce bien ese recorrido. Llegó desde Paraguay hace 18 años y pasó los primeros 12 trabajando sin contrato mientras esperaba regularizar su situación administrativa. Conseguir los papeles alivió parte de esa incertidumbre, pero no cambió sus condiciones laborales. "Se estabilizó un poquito, pero no tanto", resume. Sigue alternando periodos de trabajo sin contrato con empleos en los que cotiza menos horas de las que realmente trabaja.

"Yo he cotizado solamente seis horas hasta ahora. No cotizo las ocho horas que correspondería", explica. Progenitora soltera, da por hecho que esa situación retrat su jubilación: "Probablemente me tocará trabajar más años de los que se deben trabajar para obtener una pensión". Y añade que "si ahora mismo, por enfermedad o lo que fuese, me quedo sin trabajar, voy a tener una pensión muy baja".

El desgaste físico y emocional​

La inestabilidad laboral no sólo deja huella en las cotizaciones, también se acumula en el cuerpo. Según los datos de Oxfam Intermón el 73% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años ha sufrido dolor de espalda durante el último año y el 70,9% dolor articular. Pero el desgaste también es emocional: el 65,6% afirma haber padecido de estrés, el 59,2% de ansiedad y el 40% presenta síntomas de depresión.

Angelica Lugo llegó desde Venezuela en 2023 para trabajar como cuidadora y, aunque consiguió un permiso temporal, asegura que sus condiciones laborales no cambiaron. Tras sufrir un accidente en el trabajo que le lesionó un brazo, continúa con secuelas. "Hay días en que no puedo dormir", cuenta. A sus 64 años, asume que no podrá jubilarse, "yo no puedo aspirar a una pensión porque solamente tengo ocho meses cotizados. Con la parte emocional y la parte física no doy más".

(imagen visible para usuarios registrados)
Angelica Lugo llegó desde Venezuela en 2023 para trabajar como cuidadora.César SánchezICAL
Ese desgaste también se explica por sus condiciones de trabajo. Desde que llegó a España, asegura que nunca ha ganado más de 850 euros al mes. Trabaja de domingo a domingo y, como cuidadora interna, hay periodos en los que llega a pasar hasta dos meses sin salir de la casa donde trabaja.

Otro de los factores que incide en la precariedad es el propio salario. El informe señala que las trabajadoras del hogar mayores de 55 años perciben unos ingresos medios de 940 euros mensuales. El 64,9% vive de alquiler y destina cerca del 40% de sus ingresos al pago de la vivienda y el 87% asegura que no podrí afrontar un gasto imprevisto superior a 600 euros. Más de siete de cada 10 han renunciado a acudir al dentista por falta de recursos.

Envejecer sin pensión​

La ley general de laSeguridad Socialestablece un mínimo de 15 años cotizados para acceder a una pensión contributiva de jubilación, dos de ellos dentro de los 15 años inmediatamente anteriores al momento de generar el derecho. Llegar a ese mínimo no significa cobrar una pensión completa. Con 15 años cotizados corresponde el 50% de la base reguladora y el porcentaje aumenta a medida que se acumula más tiempo de cotización.

Viorica Vacariuc, de Rumanía, llegó a España en 2005 y, a sus 56 años, sigue intentando completar el tiempo mínimo para acceder a una pensión contributiva. "Me faltan dos años y tres meses para hacer 15 años por lo menos. Y lo que encuentro nadie me da de alta. Tengo que irme sin dar de alta porque no hay remedio. Como ha subido mucho la Seguridad Social, no quieren pagar a casi nadie porque cuesta casi 400 euros", explica a EL MUNDO. Cuando reclama que la den de alta, dice, la respuesta es siempre la misma: "Pues tengo otra chica".

Pero incluso acceder a una pensión contributiva no garantiza dejar atrás la precariedad. En 2024, las trabajadoras del hogar jubiladas recibieron una media de 473,56 euros mensuales, la mitad que las mujeres del resto de sectores. El 49,5% necesitó el complemento a mínimos, que elevó su pensión apenas 710 euros mensuales.

En los últimos años, el sector ha avanzado en derechos laborales. El Real Decreto-ley 16/2022 equiparó su protección con el resto de trabajadores al reconocer el derecho al desempleo, incorporar la cobertura al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) y eliminar el despido por desistimiento, que permitía al empleador finalizar el contrato sin alegar una causa. Desde entonces, el despido debe estar justificado.

Pese a estos cambios, Concepción Santodomingo, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO del Hábitat, coincide que el principal desafío no es la falta de normas, sino garantizar que se cumplan. Explica que el empleo del hogar se desarrolla en domicilios particulares, donde la inspección resulta más compleja y muchas trabajadoras, especialmente migrantes, evitan denunciar para no perder el empleo. "Quien incumple la obligación de dar de alta o cotiza por menos horas de las trabajadas está perjudicando gravemente los derechos presentes y futuros de la trabajadora".

A su juicio, la prioridad debe ser combatir el empleo irregular mediante un refuerzo de la Inspección de Trabajo y un mayor número de actuaciones específicas en el sector. Para ello, defiende que "es necesario facilitar mecanismos de regularización de las cotizaciones cuando pueda acreditarse una relación laboral no declarada y seguir avanzando en la equiparación plena de derechos con el resto de personas trabajadoras".

​

 
Vega, a remar, y si a vuestra progenitora que era o es ama de casa y española nacida aquí, no le dieron ni una contributiva en su día, y la tenéis o tuvisteis que mantener vosotros o el marido con su pensión, pues nada, a callar y a pagar; que aquí gobierna y manda Intermón Oxfam, si por esta organización fuera, le daban pensión hasta a quien pide en la puerta del supermercado, con tal de arramblar más dinero público en concepto de "asesoría legal".

Y lo peor de todo es que esto no lo publica EL PAIS, lo publica EL MUNDO...
 
Última edición:
de chavalito me apunté a una oferta de trabajo de Intermon.....no me cogieron y me quedó la sensación que estaba presentándome para entrar a trabar en una multinacional, desde entonces miro con recelo estas instituciones
 
de chavalito me apunté a una oferta de trabajo de Intermon.....no me cogieron y me quedó la sensación que estaba presentándome para entrar a trabar en una multinacional, desde entonces miro con recelo estas instituciones

Un pesebre de aprovechados y trepas supremo.

Todos son voluntarios, excepto los que cobran, que cobran lo suyo y lo de los voluntarios.

Aún espero ver por aquí alguna de las cajas o palés que salen por la tele que mandan a África.

Es mejor contratar a una trabajadora por horas: sales ordeñado, gestiona tu dinero sin intermediarios, mueves la economía circular y ayudas al tercer mundo.
 
Las ONG irán a comisión por cada ayuda que consiguen a favor de un MENA, un forastero, un okupa o una persona concreta.
Hay que actuar desde el código penal y reformando ciertas leyes contra ese tipo de organizaciones, como están haciendo en EE.UU, que las están dejando sin financiación.

Incluso una que supuestamente luchaba contra los grupos extremistas resulta que estaba compinchada con estos, y les daba dinero, la ha metido en la cárcel el FBI por engaña.
https://www.libertaddigital.com/int...-la-organizacion-ultraextremista-de-su-novio-7448895/
 
"Que hay de lo mío" de manual. En el país de la "picaresca" (socialismo) es una inevitabilidad que todos pidan su parte de la merienda que es el país.

Los que venían a pagar pensiones y cuidarnos de mayores ni cotizan, ni muchos trabajan, pero el cazo lo ponen igual.
 
"Que hay de lo mío" de manual. En el país de la "picaresca" (socialismo) es una inevitabilidad que todos pidan su parte de la merienda que es el país.

Los que venían a pagar pensiones y cuidarnos de mayores ni cotizan, ni muchos trabajan, pero el cazo lo ponen igual.
Orientadas y organizadas por una ONG, que ya habrá calculado lo que se va a sacar de tajada, en concepto de gastos legales, asesoría, etc, y que pagará la AAPP (es decir, nosotros, vía más endeudamiento o más impuestos); porque estas personas no van a pagar nada.
 
(imagen visible para usuarios registrados)

Una vida entera al margen de la Seguridad Social: "Tengo 69 años y estoy obligada a seguir trabajando"​

Casi ocho de cada 10 trabajadoras del hogar creen que tendrán que seguir trabajando después de jubilarse, según un informe de Oxfam Intermón
(imagen visible para usuarios registrados)
Elva Villacís limpia casas y cuida mayores desde hace tres décadas en España.David ArranzICAL

Jasmin Gómez FattahMadrid
Madrid
Actualizado Domingo, 16 agosto 2026 - 22:47
AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Elva Villacis, de 69 años, llegó a España cuando el país aún utilizaba la peseta. Lleva más de tres décadas limpiando casas y cuidando a mayores. Alcanzó la edad de jubilación hace cuatro años, pero sigue trabajando porque no reúne los años de cotización necesarios para acceder a una pensión contributiva. Aunque emigró desde Ecuador con formación universitaria, como muchas mujeres de su generación pasó largos periodos sin contrato y al margen de la Seguridad Social.

Recuerda que durante años el empleo del hogar se desarrolló sin contrato ni cotización, una realidad que hoy le impide jubilarse. "Ahora tengo 69 años y tengo que seguir trabajando. He dado mi vida, como muchas compañeras. Esto no es culpa nuestra, es la consecuencia de décadas de un sistema que permitió el trabajo en […], la falta de contratos y que muchos de los empleadores no nos dieron de alta en la seguridad social", denuncia en conversación con EL MUNDO.

Su historia no es una excepción. Los datos de Oxfam Intermón muestran que la precariedad que acompaña a las trabajadoras del hogar durante toda su vida laboral también las persigue al llegar a la jubilación. Un reciente informe identifica un "triángulo de la precariedad", marcado por la informalidad, la temporalidad y la parcialidad, que lastra sus carreras de cotización y explica por qué miles de mujeres afrontan la vejez con pensiones insuficientes o sin prestación.

Las cifras de un trabajo invisible​

En España trabajan 565.718 personas en el empleo del hogar y los cuidados, según el documento de Intermón. El 87% son mujeres y el 69% tienen nacionalidad extranjera o doble nacionalidad, lo que convierte a este sector en uno de los más feminizados y con mayor presencia de población migrante. Además, 158.330 trabajadoras tienen más de 55 años, tres de cada 10 viven en situación de pobreza y unas 70.000 trabajan en situación administrativa irregular.

La precariedad no se limita a la economía sumergida. Entre las trabajadoras mayores de 55 años, el 15,7% sigue sin alta en la Seguridad Social, el 24% tiene un contrato temporal y el 62% trabaja a tiempo parcial, condiciones que dificultan acumular carreras de cotización estables y complican también el acceso a una pensión contributiva.

Para Nerea Boneta, una de las autoras del informe, la precariedad comienza mucho antes que la jubilación. En sus palabras, "la ley de extranjería permite y favorece que haya personas trabajando sin derechos". Como consecuencia, explica a este diario, "si llevas muchos años trabajando sin contrato, aunque te incorpores al mercado formal, todos esos vacíos acaban penalizando tu jubilación, tanto en el número de años como en el importe de la pensión".

El triángulo de la precariedad​

Las trayectorias laborales fragmentadas tienen consecuencias directas sobre la jubilación. El 65,9% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años prevé retrat su retiro más allá de la edad legal porque no reúne los años de cotización necesarios para acceder a una pensión contributiva o necesita seguir generando ingresos para llegar a fin de mes.

Rossana Cantero conoce bien ese recorrido. Llegó desde Paraguay hace 18 años y pasó los primeros 12 trabajando sin contrato mientras esperaba regularizar su situación administrativa. Conseguir los papeles alivió parte de esa incertidumbre, pero no cambió sus condiciones laborales. "Se estabilizó un poquito, pero no tanto", resume. Sigue alternando periodos de trabajo sin contrato con empleos en los que cotiza menos horas de las que realmente trabaja.

"Yo he cotizado solamente seis horas hasta ahora. No cotizo las ocho horas que correspondería", explica. Progenitora soltera, da por hecho que esa situación retrat su jubilación: "Probablemente me tocará trabajar más años de los que se deben trabajar para obtener una pensión". Y añade que "si ahora mismo, por enfermedad o lo que fuese, me quedo sin trabajar, voy a tener una pensión muy baja".

El desgaste físico y emocional​

La inestabilidad laboral no sólo deja huella en las cotizaciones, también se acumula en el cuerpo. Según los datos de Oxfam Intermón el 73% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años ha sufrido dolor de espalda durante el último año y el 70,9% dolor articular. Pero el desgaste también es emocional: el 65,6% afirma haber padecido de estrés, el 59,2% de ansiedad y el 40% presenta síntomas de depresión.

Angelica Lugo llegó desde Venezuela en 2023 para trabajar como cuidadora y, aunque consiguió un permiso temporal, asegura que sus condiciones laborales no cambiaron. Tras sufrir un accidente en el trabajo que le lesionó un brazo, continúa con secuelas. "Hay días en que no puedo dormir", cuenta. A sus 64 años, asume que no podrá jubilarse, "yo no puedo aspirar a una pensión porque solamente tengo ocho meses cotizados. Con la parte emocional y la parte física no doy más".

(imagen visible para usuarios registrados)
Angelica Lugo llegó desde Venezuela en 2023 para trabajar como cuidadora.César SánchezICAL
Ese desgaste también se explica por sus condiciones de trabajo. Desde que llegó a España, asegura que nunca ha ganado más de 850 euros al mes. Trabaja de domingo a domingo y, como cuidadora interna, hay periodos en los que llega a pasar hasta dos meses sin salir de la casa donde trabaja.

Otro de los factores que incide en la precariedad es el propio salario. El informe señala que las trabajadoras del hogar mayores de 55 años perciben unos ingresos medios de 940 euros mensuales. El 64,9% vive de alquiler y destina cerca del 40% de sus ingresos al pago de la vivienda y el 87% asegura que no podrí afrontar un gasto imprevisto superior a 600 euros. Más de siete de cada 10 han renunciado a acudir al dentista por falta de recursos.

Envejecer sin pensión​

La ley general de laSeguridad Socialestablece un mínimo de 15 años cotizados para acceder a una pensión contributiva de jubilación, dos de ellos dentro de los 15 años inmediatamente anteriores al momento de generar el derecho. Llegar a ese mínimo no significa cobrar una pensión completa. Con 15 años cotizados corresponde el 50% de la base reguladora y el porcentaje aumenta a medida que se acumula más tiempo de cotización.

Viorica Vacariuc, de Rumanía, llegó a España en 2005 y, a sus 56 años, sigue intentando completar el tiempo mínimo para acceder a una pensión contributiva. "Me faltan dos años y tres meses para hacer 15 años por lo menos. Y lo que encuentro nadie me da de alta. Tengo que irme sin dar de alta porque no hay remedio. Como ha subido mucho la Seguridad Social, no quieren pagar a casi nadie porque cuesta casi 400 euros", explica a EL MUNDO. Cuando reclama que la den de alta, dice, la respuesta es siempre la misma: "Pues tengo otra chica".

Pero incluso acceder a una pensión contributiva no garantiza dejar atrás la precariedad. En 2024, las trabajadoras del hogar jubiladas recibieron una media de 473,56 euros mensuales, la mitad que las mujeres del resto de sectores. El 49,5% necesitó el complemento a mínimos, que elevó su pensión apenas 710 euros mensuales.

En los últimos años, el sector ha avanzado en derechos laborales. El Real Decreto-ley 16/2022 equiparó su protección con el resto de trabajadores al reconocer el derecho al desempleo, incorporar la cobertura al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) y eliminar el despido por desistimiento, que permitía al empleador finalizar el contrato sin alegar una causa. Desde entonces, el despido debe estar justificado.

Pese a estos cambios, Concepción Santodomingo, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO del Hábitat, coincide que el principal desafío no es la falta de normas, sino garantizar que se cumplan. Explica que el empleo del hogar se desarrolla en domicilios particulares, donde la inspección resulta más compleja y muchas trabajadoras, especialmente migrantes, evitan denunciar para no perder el empleo. "Quien incumple la obligación de dar de alta o cotiza por menos horas de las trabajadas está perjudicando gravemente los derechos presentes y futuros de la trabajadora".

A su juicio, la prioridad debe ser combatir el empleo irregular mediante un refuerzo de la Inspección de Trabajo y un mayor número de actuaciones específicas en el sector. Para ello, defiende que "es necesario facilitar mecanismos de regularización de las cotizaciones cuando pueda acreditarse una relación laboral no declarada y seguir avanzando en la equiparación plena de derechos con el resto de personas trabajadoras".

​

Mi progenitora, sin embargo, aceptó un trabajo en una familia de gente honrada que la inscribió en la seguridad social COBRANDO menos. Y ahora tiene su jubilación, pequeña, pero la tiene.

Esta señora en cuanto le propusieron cotizar dijo "ni hablar, que a mi Manolito le quitan la beca del colegio y el comedor por la jeta".

A asumirlo.
 
Mi progenitora, sin embargo, aceptó un trabajo en una familia de gente honrada que la inscribió en la seguridad social COBRANDO menos. Y ahora tiene su jubilación, pequeña, pero la tiene.

Esta señora en cuanto le propusieron cotizar dijo "ni hablar, que a mi Manolito le quitan la beca del colegio y el comedor por la jeta".

A asumirlo.
Conozco a un par de colombianas de esas que, si les caes en gracia y les pagas un poco más, lo mismo te limpian el piso que hacen alguna que otra cosa. Me contaron que habían rechazado trabajos formales con contrato porque en B se estaban sacando más de 3.000 euros limpios y tenían a la asistenta social persiguiéndolas para ofrecerles ayudas. Ambas me comentaron también que los españoles somos unos flojos y que no comprenden cómo permitimos que se rían en nuestra cara de esta manera. Es cierto que ninguna de las dos pasa de los 30. La mayor parte de lo que sacan lo envían a su país, donde se están haciendo una casa o compran propiedades para alquilar. Trabajo de investigación
 
Última edición:
No han cotizado y han evadido el control tributario. ¿De qué se quejan?

La Seguridad Social tiene en cuenta a los empleados de hogar, pero sólo cuando tienen un carácter estable. No incluyen a quienes hacen horas sueltas por aquí, por allá, por acullá y por maracullá. Ni, claro, muchos de los que tienen una asistente por cuatro horas a la semana están en condiciones de hacerle un contrato y de pagarle las cotizaciones correspondientes: y menos todavía son los que estarán dispuestos a hacerlo, porque eso encarece los costes para ambas partes.

Muchas de éstas trabajan como complemento de lo que hace su hombre, que es quien cotiza. El problema lo tienen quienes no tienen a ese hombre para respaldarlas.
 
Hace unos cuantos años en Argentina, con el gobierno de los Kirchner, dieron jubilación mínima a TODOS los mayores de 65 años sin cotizar. O sea, el que no había cotizado ni un dia, tenía la misma jubilación que un autónomo cotizando la mínima 40 años. No tengo ninguna duda de que cuando vuelva Sánchez en 2031 harán lo mismo en España.
 
No han cotizado y han evadido el control tributario. ¿De qué se quejan?

La Seguridad Social tiene en cuenta a los empleados de hogar, pero sólo cuando tienen un carácter estable. No incluyen a quienes hacen horas sueltas por aquí, por allá, por acullá y por maracullá. Ni, claro, muchos de los que tienen una asistente por cuatro horas a la semana están en condiciones de hacerle un contrato y de pagarle las cotizaciones correspondientes: y menos todavía son los que estarán dispuestos a hacerlo, porque eso encarece los costes para ambas partes.

Muchas de éstas trabajan como complemento de lo que hace su hombre, que es quien cotiza. El problema lo tienen quienes no tienen a ese hombre para respaldarlas.
Les acabarán dando pensión, por ser mujeres y extranjeras, vulnerables, etc... las pagaremos tú y yo y el resto, y si a tu progenitora o a la mía no les dieron nada por ser amas de casa, pues a asumirlo. Así va el país, hasta que pint.
 
(imagen visible para usuarios registrados)

Una vida entera al margen de la Seguridad Social: "Tengo 69 años y estoy obligada a seguir trabajando"​

Casi ocho de cada 10 trabajadoras del hogar creen que tendrán que seguir trabajando después de jubilarse, según un informe de Oxfam Intermón
(imagen visible para usuarios registrados)
Elva Villacís limpia casas y cuida mayores desde hace tres décadas en España.David ArranzICAL

Jasmin Gómez FattahMadrid
Madrid
Actualizado Domingo, 16 agosto 2026 - 22:47
AÑADE EL MUNDO EN GOOGLEHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Elva Villacis, de 69 años, llegó a España cuando el país aún utilizaba la peseta. Lleva más de tres décadas limpiando casas y cuidando a mayores. Alcanzó la edad de jubilación hace cuatro años, pero sigue trabajando porque no reúne los años de cotización necesarios para acceder a una pensión contributiva. Aunque emigró desde Ecuador con formación universitaria, como muchas mujeres de su generación pasó largos periodos sin contrato y al margen de la Seguridad Social.

Recuerda que durante años el empleo del hogar se desarrolló sin contrato ni cotización, una realidad que hoy le impide jubilarse. "Ahora tengo 69 años y tengo que seguir trabajando. He dado mi vida, como muchas compañeras. Esto no es culpa nuestra, es la consecuencia de décadas de un sistema que permitió el trabajo en […], la falta de contratos y que muchos de los empleadores no nos dieron de alta en la seguridad social", denuncia en conversación con EL MUNDO.

Su historia no es una excepción. Los datos de Oxfam Intermón muestran que la precariedad que acompaña a las trabajadoras del hogar durante toda su vida laboral también las persigue al llegar a la jubilación. Un reciente informe identifica un "triángulo de la precariedad", marcado por la informalidad, la temporalidad y la parcialidad, que lastra sus carreras de cotización y explica por qué miles de mujeres afrontan la vejez con pensiones insuficientes o sin prestación.

Las cifras de un trabajo invisible​

En España trabajan 565.718 personas en el empleo del hogar y los cuidados, según el documento de Intermón. El 87% son mujeres y el 69% tienen nacionalidad extranjera o doble nacionalidad, lo que convierte a este sector en uno de los más feminizados y con mayor presencia de población migrante. Además, 158.330 trabajadoras tienen más de 55 años, tres de cada 10 viven en situación de pobreza y unas 70.000 trabajan en situación administrativa irregular.

La precariedad no se limita a la economía sumergida. Entre las trabajadoras mayores de 55 años, el 15,7% sigue sin alta en la Seguridad Social, el 24% tiene un contrato temporal y el 62% trabaja a tiempo parcial, condiciones que dificultan acumular carreras de cotización estables y complican también el acceso a una pensión contributiva.

Para Nerea Boneta, una de las autoras del informe, la precariedad comienza mucho antes que la jubilación. En sus palabras, "la ley de extranjería permite y favorece que haya personas trabajando sin derechos". Como consecuencia, explica a este diario, "si llevas muchos años trabajando sin contrato, aunque te incorpores al mercado formal, todos esos vacíos acaban penalizando tu jubilación, tanto en el número de años como en el importe de la pensión".

El triángulo de la precariedad​

Las trayectorias laborales fragmentadas tienen consecuencias directas sobre la jubilación. El 65,9% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años prevé retrat su retiro más allá de la edad legal porque no reúne los años de cotización necesarios para acceder a una pensión contributiva o necesita seguir generando ingresos para llegar a fin de mes.

Rossana Cantero conoce bien ese recorrido. Llegó desde Paraguay hace 18 años y pasó los primeros 12 trabajando sin contrato mientras esperaba regularizar su situación administrativa. Conseguir los papeles alivió parte de esa incertidumbre, pero no cambió sus condiciones laborales. "Se estabilizó un poquito, pero no tanto", resume. Sigue alternando periodos de trabajo sin contrato con empleos en los que cotiza menos horas de las que realmente trabaja.

"Yo he cotizado solamente seis horas hasta ahora. No cotizo las ocho horas que correspondería", explica. Progenitora soltera, da por hecho que esa situación retrat su jubilación: "Probablemente me tocará trabajar más años de los que se deben trabajar para obtener una pensión". Y añade que "si ahora mismo, por enfermedad o lo que fuese, me quedo sin trabajar, voy a tener una pensión muy baja".

El desgaste físico y emocional​

La inestabilidad laboral no sólo deja huella en las cotizaciones, también se acumula en el cuerpo. Según los datos de Oxfam Intermón el 73% de las trabajadoras del hogar mayores de 55 años ha sufrido dolor de espalda durante el último año y el 70,9% dolor articular. Pero el desgaste también es emocional: el 65,6% afirma haber padecido de estrés, el 59,2% de ansiedad y el 40% presenta síntomas de depresión.

Angelica Lugo llegó desde Venezuela en 2023 para trabajar como cuidadora y, aunque consiguió un permiso temporal, asegura que sus condiciones laborales no cambiaron. Tras sufrir un accidente en el trabajo que le lesionó un brazo, continúa con secuelas. "Hay días en que no puedo dormir", cuenta. A sus 64 años, asume que no podrá jubilarse, "yo no puedo aspirar a una pensión porque solamente tengo ocho meses cotizados. Con la parte emocional y la parte física no doy más".

(imagen visible para usuarios registrados)
Angelica Lugo llegó desde Venezuela en 2023 para trabajar como cuidadora.César SánchezICAL
Ese desgaste también se explica por sus condiciones de trabajo. Desde que llegó a España, asegura que nunca ha ganado más de 850 euros al mes. Trabaja de domingo a domingo y, como cuidadora interna, hay periodos en los que llega a pasar hasta dos meses sin salir de la casa donde trabaja.

Otro de los factores que incide en la precariedad es el propio salario. El informe señala que las trabajadoras del hogar mayores de 55 años perciben unos ingresos medios de 940 euros mensuales. El 64,9% vive de alquiler y destina cerca del 40% de sus ingresos al pago de la vivienda y el 87% asegura que no podrí afrontar un gasto imprevisto superior a 600 euros. Más de siete de cada 10 han renunciado a acudir al dentista por falta de recursos.

Envejecer sin pensión​

La ley general de laSeguridad Socialestablece un mínimo de 15 años cotizados para acceder a una pensión contributiva de jubilación, dos de ellos dentro de los 15 años inmediatamente anteriores al momento de generar el derecho. Llegar a ese mínimo no significa cobrar una pensión completa. Con 15 años cotizados corresponde el 50% de la base reguladora y el porcentaje aumenta a medida que se acumula más tiempo de cotización.

Viorica Vacariuc, de Rumanía, llegó a España en 2005 y, a sus 56 años, sigue intentando completar el tiempo mínimo para acceder a una pensión contributiva. "Me faltan dos años y tres meses para hacer 15 años por lo menos. Y lo que encuentro nadie me da de alta. Tengo que irme sin dar de alta porque no hay remedio. Como ha subido mucho la Seguridad Social, no quieren pagar a casi nadie porque cuesta casi 400 euros", explica a EL MUNDO. Cuando reclama que la den de alta, dice, la respuesta es siempre la misma: "Pues tengo otra chica".

Pero incluso acceder a una pensión contributiva no garantiza dejar atrás la precariedad. En 2024, las trabajadoras del hogar jubiladas recibieron una media de 473,56 euros mensuales, la mitad que las mujeres del resto de sectores. El 49,5% necesitó el complemento a mínimos, que elevó su pensión apenas 710 euros mensuales.

En los últimos años, el sector ha avanzado en derechos laborales. El Real Decreto-ley 16/2022 equiparó su protección con el resto de trabajadores al reconocer el derecho al desempleo, incorporar la cobertura al Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) y eliminar el despido por desistimiento, que permitía al empleador finalizar el contrato sin alegar una causa. Desde entonces, el despido debe estar justificado.

Pese a estos cambios, Concepción Santodomingo, secretaria de Mujeres e Igualdad de CCOO del Hábitat, coincide que el principal desafío no es la falta de normas, sino garantizar que se cumplan. Explica que el empleo del hogar se desarrolla en domicilios particulares, donde la inspección resulta más compleja y muchas trabajadoras, especialmente migrantes, evitan denunciar para no perder el empleo. "Quien incumple la obligación de dar de alta o cotiza por menos horas de las trabajadas está perjudicando gravemente los derechos presentes y futuros de la trabajadora".

A su juicio, la prioridad debe ser combatir el empleo irregular mediante un refuerzo de la Inspección de Trabajo y un mayor número de actuaciones específicas en el sector. Para ello, defiende que "es necesario facilitar mecanismos de regularización de las cotizaciones cuando pueda acreditarse una relación laboral no declarada y seguir avanzando en la equiparación plena de derechos con el resto de personas trabajadoras".

​

Esos son los que les gustan a muchos, asistentas baratas que no coticen.
 
Madres y abuelas trabajaron en la agraria en la Galicia minifundista, sin apenas recursos y cotizaban con lo que podían de lo que entraba en casa familiar,muchas muchas estrecheces...esas abuelas ahora ya fallecidas tan solo las recuerdan sus familias. La Galicia miseria , pero aún así cotizabannnnn.
Y si no cotizaban ellas,.cotizaban los maridos. Vete a buscar a Wilson Huamán para que cotice por Gladys.
 

Estadísticas del foro

Temas
2.056.678
Mensajes
58.357.408
Miembros
191.006
Último miembro
always him

El blog de burbuja.info

-
Volver