Moción de censura contra Sánchez: el plan que nadie confirma
Un tuit basta para incendiar el tablero. El periodista
Albert Castillón asegura, según un mensaje difundido en redes, que
Felipe González estaría orquestando una moción de censura contra Pedro Sánchez con disidentes del PSOE, el PP y Vox, y con
Nicolás Redondo como posible recambio en La Moncloa. La operación, según esa versión, la pilotaría un exsindicalista de los de antes. El problema es el de siempre: el plan es tan secreto que ya lo comenta todo el mundo.
Qué dice el tuit que originó todo
El mensaje atribuye a Castillón la existencia de una trama con tres patas:
disidentes socialistas, populares y voxeros dispuestos a votar juntos, y una figura de consenso —Redondo— para sustituir a Sánchez. La pieza encaja con el relato que lleva meses circulando: un Sánchez acorralado por sus socios, por los tribunales y por su propio partido.
La reacción mayoritaria fue de escepticismo. «Plan secreto anunciado en internet», resumió uno. Otro recordó que las listas electorales las controla la dirección del partido, así que hablar de disidentes con capacidad real de mover escaños suena a película. Y una tercera voz tiró de hemeroteca:
«esa peli ya la hemos visto».
Por qué muchos no se creen la moción de censura
El argumento más repetido es el de los números. Una moción de censura necesita
176 votos, y ni el PP ni Vox ni un puñado de tránsfugas los suman sin una deserción masiva del PSOE que nadie ha visto. «Si tú sabes eso, él lo sabe antes y tiene recursos», apuntó un participante. La maquinaria del Gobierno, añadían otros, incluye el control de los tiempos parlamentarios y la capacidad de diluir cualquier ofensiva en comisiones.
Frente a eso, la corriente que sostiene que
Sánchez no se sostiene solo. Hay quien defiende que la oposición le ha allanado el camino con pactos, abstenciones y «errores» en votaciones clave. La tesis: el inquilino de La Moncloa no resiste por habilidad negociadora, sino porque nadie ha querido de verdad desalojarlo.
El factor Felipe González y el PSOE que fue
La figura del expresidente genera división. Para unos,
Felipe González está amortizado y si cree que aún mueve hilos se equivoca. Para otros, encarna a un PSOE que ya no existe, el de antes de lo que llaman
la memocracia. La mención a Redondo refuerza esa nostalgia: un sindicalista de los de antes frente a lo que algunos consideran sindicatos convertidos en agencias de colocación.
El debate derivó hacia el desánimo. «Abandona toda esperanza, de este no nos libramos ni de coña», escribió uno. Otros pronosticaron que, si la maniobra existiera, sus promotores serían tildados de
fascistas alineados con la extrema derecha.
El pronóstico que se juega la cuenta
Hubo quien se mojó con fechas. Un participante aseguró que habrá
elecciones en diciembre y que dimitirán Albares, Bolaños, Diana Morant y Ribera alegando motivos personales. «Guarden este post», pidió. Es el tipo de apuesta que en estos lares se paga con la cuenta borrada si falla.
Otros se limitaron a la burla. «¿Ya? Bueno, todavía no. Vamos a esperar un poquito más». Y un tercero sentenció:
«ROMA no paga traidores», convencido de que existe un contrapoder que actúa con sus propias marionetas.
Lo único verificable es lo de siempre: un tuit, una trama sin confirmar y un Gobierno que sigue despachando en Moncloa. El resto, de momento, es literatura.