Debate en foro sobre la deriva migratoria de VOX y los bloqueos en redes
¿Qué pasa cuando un partido que hizo bandera del control fronterizo empieza a tapar a quienes le reprochan su política migratoria? Pues que la respuesta llega en forma de bloqueo. Según varios mensajes recogidos en el debate, el líder de VOX, Santiago Abascal, ha empezado a bloquear en redes sociales a quienes critican la deriva del partido a favor de la
inmigración latinoamericana, una práctica que, se sostiene, también estarían aplicando otros cargos y figuras afines como el eurodiputado Hermann Tertsch y el exdiputado Juan Carlos Girauta.
El detonante: la inmigración latinoamericana y el «efecto llamada»
La discusión arranca de un asunto concreto: la percepción de que VOX ha pasado de denunciar la inmigración irregular a tolerar —cuando no favorecer— la llegada masiva de población hispanoamericana. «VOX siempre ha estado a favor de la inmigración descontrolada de hispanoamericanos», resume una de las intervenciones más citadas, que añade que el partido también es «a favor de los judíos, a favor del zanahorio». La tesis que recorre el hilo es que ese giro responde a un cálculo electoral: asegurarse los votos de una población que, se argumenta, va a ir a más.
El reproche no se queda en lo migratorio. Varios mensajes señalan que la cúpula del partido, con Abascal a la cabeza, bloquea en redes a quienes discrepan sin haber mediado insulto alguno. «El amado lidl bloquea a gente que no le ha dicho nada por llegar a sus ojos», se lee en una de las aportaciones, que sostiene que la práctica se extiende a los simpatizantes que dejan de comulgar con la línea oficial. La acusación, lanzada sin aportar capturas ni pruebas verificables, se repite a lo largo del hilo con distintos ejemplos.
¿Por qué VOX cambia de discurso sobre la inmigración?
La respuesta que da el material es doble. Por un lado, el cálculo demográfico y electoral: la población de origen latinoamericano crece y con ella su peso en el censo, de modo que un partido que aspire a gobernar necesita su voto. Por otro, la constatación de que el discurso duro contra la inmigración no ha impedido que el PP y el PSOE sigan alternándose en el poder, lo que empuja a VOX a buscar un espacio distinto. «Cuando VOX no cumpla, entonces os podréis quejar. Por ahora sólo hacéis el trabajo sucio del PPSOE», replica uno de los defensores del partido, que acusa a los críticos de hacerle el juego a la izquierda.
El contraste con el discurso público del partido es lo que más irrita a una parte del hilo. Se recuerda que VOX se presentó como el único partido dispuesto a frenar la inmigración irregular y que ahora, según estas voces, sus dirigentes evitan el tema o lo matizan. «Se están riendo en vuestra cara, y eso que no están gobernando todavía», advierte un mensaje que anticipa un escenario peor si el partido llega al Gobierno.
La respuesta de los votantes: «Millones de españoles seguiremos votando a VOX»
No todos los mensajes van en la misma dirección. Una corriente defiende que el partido sigue siendo la única alternativa real y que las críticas son funcionales al sistema. «Millones de españoles seguiremos votando a VOX. Y cada vez más», se afirma en una intervención que califica el hilo de «fallido» y acusa a sus promotores de ser «el troll de guardia habitual». Para este sector, el bloqueo en redes es una anécdota irrelevante frente a lo que consideran el verdadero problema: que el PP y el PSOE se repartan el poder mientras VOX crece en las encuestas.
La discusión deriva en un intercambio sobre qué significa ser patriota. Un sector sostiene que el patriotismo auténtico no puede estar al servicio de intereses extranjeros —se menciona el sionismo y la OTAN—, mientras otro responde que esas disquisiciones geopolíticas no interesan a nadie y que el problema real es la inmigración descontrolada. «Los prorusos no sois patriotas. Aquí a NADIE le importa una mierda vuestra neura geoestratega», zanja uno de los mensajes.
El precedente: la pandemia y el giro negacionista
Uno de los mensajes más valorados introduce un elemento de contexto: el cambio de posición de VOX durante la pandemia. «Todos los votontos del foro eran follapandemias y nos criticaban furibundamente a los poquitos que lo criticábamos... y después cuando su gran mesías el Pagascal decretó lo contrario... pues todos los votontos del foro pasaron a ser antiplandemias de toda la vida», se lee. El argumento es que el partido ha demostrado capacidad para cambiar de discurso según soplen los vientos, y que sus votantes le siguen sin rechistar.
La comparación con el PP es constante. «Lo que pasa es que la pépé también (y cosas aún peores), y puestos a elegir...», resume un mensaje que refleja el dilema de buena parte del electorado de derechas: votar a VOX aun sabiendo que no cumple, o abstenerse y facilitar el Gobierno de la izquierda. La conclusión que se extrae del conjunto del debate es que el bloqueo en redes es la punta del iceberg de una tensión más profunda entre la base del partido y su dirección.
Al final, la pregunta no es si Abascal bloquea o deja de bloquear. La pregunta es cuántos de los que hoy se quejan seguirán votándole mañana. Y la respuesta, por lo que se lee, no está nada clara.