Richard Gere abandona España tras un año y vuelve a EEUU
¿Cuánto dura un enamoramiento cuando llega la primera declaración de la renta? En el caso de Richard Gere, exactamente un año. El actor y su mujer, la empresaria Alejandra Silva, han confirmado en una entrevista en la revista
Hello! que dejan su residencia permanente en España y regresan a
Estados Unidos. La pareja se instaló en una mansión de La Moraleja valorada en
11 millones de euros y más de 10.000 metros cuadrados, con piscina climatizada, jardín y bodega. Un año después, las maletas están de vuelta.
El detalle que convierte la mudanza en noticia económica no es la casa. Es la promesa. Gere declaró que Silva había sido «muy generosa al permitirme vivir seis años en mi mundo, así que es justo que yo ahora le dedique al menos otros seis viviendo en el suyo». Seis años prometidos, uno cumplido. El propio actor lo cerró con un «fue fabuloso» que suena a epitafio.
Qué ha pasado con Richard Gere y Alejandra Silva
El matrimonio y sus hijos se mudaron a una de las urbanizaciones más exclusivas de España con un objetivo declarado: que los hijos conocieran la cultura del país de su madre y que Silva estuviera cerca de su familia. La idea era instalarse, no acampar. La realidad ha sido otra.
En la entrevista, Gere resume el año con una frase que mezcla entusiasmo y despedida: «Ya estamos de vuelta aquí, pero pasamos un año con nuestra familia en España. Y lo más importante que puedo decir es que Alejandra estaba muy feliz por su familia, amigos, cultura, ciudad, comida y todo. Toda esa maravilla cultural. Fue fabuloso». La cultura, fabulosa. La residencia fiscal, al parecer, menos.
El impuesto de patrimonio que nadie quiere pagar
Aquí es donde el asunto deja de ser una columna de sociedad y se convierte en economía. En España existe un impuesto sobre el patrimonio que grava el patrimonio global de los residentes fiscales, no solo el español. Según un cálculo que circula en el análisis del caso, el patrimonio del actor estaría en torno a
200 millones de euros y solo por residir en España tendría que pagar cerca de
8 millones de euros anuales por ese concepto, además de aproximadamente el
50% de lo que ingrese.
Estados Unidos no tiene un impuesto federal equivalente sobre el patrimonio, y algunos estados aplican tipos muy bajos sobre la renta. La comparación es la clave del asunto: no es que Gere se haya cansado de la cultura, es que la factura fiscal de residir en España es difícil de justificar cuando el mismo dinero en otro país rinde mucho más.
La contradicción del filántropo que se va
El actor había anunciado en televisión un proyecto junto a Silva para acabar con las personas sin hogar en España en seis años. «Nos hemos propuesto acabar con esta situación en seis años. Son 30.000 personas. Es algo atajable», dijo. También se había fotografiado con el fundador de Open Arms en el décimo aniversario de la ONG, celebrado en Barcelona.
El contraste entre ese discurso y la salida del país es el eje de la discusión. Hay quien sostiene que la coherencia ideológica no paga impuestos; en contra pesa el argumento de que nadie está obligado a residir donde le cuesta más dinero. La filantropía, al final, se practica con lo que sobra después de Hacienda.
Por qué los famosos se van de España
El caso de Gere no es aislado. La fiscalidad española sobre grandes patrimonios y rentas altas es una de las más gravosas de Europa, y eso genera un patrón: residentes con movilidad fiscal se marchan a jurisdicciones más benignas. El argumento oficial es que quien más tiene debe contribuir más. El argumento de los que se van es que contribuir más no significa contribuir el 50%.
La consecuencia práctica es que el dinero que se va no paga aquí ni impuestos ni consumo ni empleo. Se puede celebrar la justicia fiscal o lamentar la fuga de capital, pero no las dos cosas a la vez.
Qué pasa ahora con la casa de La Moraleja
La mansión de 11 millones sigue ahí. La pregunta que nadie responde del todo es si la venderán, la alquilarán o la mantendrán como residencia vacacional. Lo que está claro es que el proyecto de seis años en España ha durado lo que tarda Hacienda en mandar el primer requerimiento.
Al final, el actor que quería acabar con los sin techo en España se ha ido antes de empezar. La cultura era fabulosa. La declaración de la renta, no tanto.