25.000 euros en Oracle porque lo dijo ChatGPT
Un inversor abre una operación de 25.000 euros en Oracle tras un prompt «bastante trabajado» con el que pedía a ChatGPT encontrar chollos en bolsa. Lo hace con CFDs, no con acciones al contado, y lo cuenta él mismo: «Abro este hilo para cubrirme de gloria o para que os podáis reír de mí por palmar pasta por hacerle caso a la IA». La acción cotiza entonces cerca de 146,49 dólares, muy lejos de los 350 que llegó a marcar en septiembre de 2025. El consenso agregado sigue en Buy, pero el mercado está partido entre el enorme backlog de IA y el coste de financiarlo.
Qué dice el análisis que le sirvió de base
El propio inversor reproduce el informe que le devolvió el modelo: una tabla de forecasts y precios objetivo recientes, un escenario bajista y un mapa probabilístico. El resumen que le llegó mezcla dos hechos: en diciembre el valor cayó por una guía floja y por capex y deuda, y en marzo rebotó tras conocerse que el RPO —la cartera de contratos pendientes— saltó a 553.000 millones, con una previsión de 90.000 millones de ingresos para 2027.
Ahí está el núcleo de la tesis.
Oracle ya no es la empresa de bases de datos que era: es una apuesta de infraestructura para IA con una deuda creciente. Quien compra compra eso, no un dividendo tranquilo.
La caída del 66% y el fantasma de la burbuja punto com
El dato que más se repite es el desplome. Oracle pasó de 350 a 145 dólares, un 66% desde máximos. En la burbuja de las puntocom llegó a caer un 82%, y el argumento que se sostiene es que aquella fue la peor de su historia y esta ya es la segunda.
Como poco demostró su resistencia en esa burbuja, se defiende: mientras muchas desaparecieron, Oracle aguantó, se recuperó y creció.
En contra pesa un argumento simple: que una acción caiga mucho no la convierte en chollo. Hay quien recuerda que puede quedarse años «a trancas y barrancas» sin levantar cabeza. Y quien avisa de que en una hipotética gran caída de mercado, Oracle podría verse en 80 dólares, con el añadido de que el instrumento elegido —CFDs— amplifica pérdidas si el precio se gira.
El problema del apalancamiento: 25.000 no son 25.000
Aquí está el punto técnico que más se repite. Con CFDs, el capital real comprometido es una fracción del nominal. Un interviniente calcula que la exposición efectiva ronda los 5.000 euros y avisa de que un apalancamiento así solo tiene sentido con impulso de subida y stop loss cerca, porque una vuelta de la cotización provoca una margin call con rapidez. El propio inversor reconoce después que la entrada fue mala: compró en 146, en medio de un rebote, cuando podía haber esperado a 120.
El cierre de la operación y la vuelta a la carga
El desenlace inmediato es que cierra. «Creo que fue una entrada estúpida y excesiva. No me siento cómodo con 25.000 en una sola acción». Poco después, con el valor ya en 138, reconoce que dan ganas de tirarle monedas y que preferiría volver a entrar cerca de 120. Termina metiendo 1.500 euros a 136,46 dólares.
Del nominal inicial a una posición residual de 1.500 euros en cuestión de días.
El sesgo de la IA y el debate de fondo
La crítica más repetida no es a Oracle, es al método. Un interviniente cuenta que pidió a ChatGPT cinco acciones diversificadas y le devolvió cinco de IA; pidió otras cinco que no fueran de IA y tres seguían siendo de IA. La conclusión que se extrae es que el modelo tiene una agenda temática y que sirve mal para decisiones complejas. Otro recuerda que los modelos están configurados para explicar por qué no conviene seguir sus recomendaciones de inversión.
El trasfondo es el de siempre: una empresa con deuda sobre patrimonio superior al 400%, un PER por encima de 25 y una tendencia de largo plazo bajista. Quien la defiende apunta a que si la IA funciona llegará al billón de capitalización y será una nueva megacap. Quien no, responde que eso ya lo dijo todo el mundo en 1999.
Con la posición cerrada y 1.500 euros dentro a 136,46, la pregunta que queda sin respuesta es si el problema era Oracle o el prompt. Nadie en la conversación ha conseguido separar las dos cosas.