Comprar acciones de compañías mineras de oro, en principio, no es mala idea.
No obstante, hay un pero. Es difícil explicarlo. Lo intento. Dice FOFOA que: “All the gold in the world is a fixed quantity. It always has been. It just gets moved around like poker chips on a table. Some of it is still in the ground and some is above ground, in portable form. But it is all owned by someone, underground or above”. O sea, todo el oro en la Tierra, sea sobre la tierra o aún bajo tierra, ya tiene dueño. Y puede decirse que las compañías mineras correspondientes, en general, son las dueñas del oro bajo tierra. Con matices, pero bueno. De manera que estas compañías mineras (o los gobiernos correspondientes que las controlan, en su caso) ya han aprovechado a emitir ’oro papel’ respaldado por el oro que ellas poseen bajo tierra. Y aquí ya entra el tema del petróleo también. Etc. De manera que el oro que extraen en cada momento está ya vendido-comprometido, de alguna manera, con el `oro papel` correspondiente que posee alguno de los participantes que sí quiere pasarse a físico y al que se lo permiten (por ejemplo, por lo visto, Arabia Saudita, porque, de otro modo, ‘no juega’). Y, claro, ya no sabe uno qué pensar.