Aemet avisa de un calor inusual antes del verano
El termómetro va a marcar esta semana valores anormalmente altos para estas fechas. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha advertido de que entre el 29 de mayo y el 1 de junio podrían registrarse las temperaturas más altas para esas fechas desde, al menos, 1950, con máximas entre 6 y 7 grados por encima de lo habitual en buena parte del país. No es verano, pero el cuerpo lo va a notar como si lo fuera: los termómetros escalarán hasta valores propios de la canícula, el periodo más caluroso del año, que climatológicamente se sitúa en la segunda quincena de julio y la primera de agosto.
La paradoja es que esta llegada súbita del calor se produce después de una primavera que, durante buena parte de su desarrollo, registró temperaturas inferiores a la media. Ese contraste es precisamente lo que amplifica el impacto sobre la salud: los cuerpos reciben el calor sin aclimatación previa. «Se trata de un episodio de temperaturas anormalmente elevadas para esta época del año y, aunque se pronostica que será de una corta duración (hasta el fin de semana), en algunas zonas geográficas se prevé que se pueda superarse la temperatura umbral de definición de ola de calor desde el punto de vista de los riesgos en salud», confirma Cristina Linares, científica titular del Instituto de Salud Carlos III.
¿Es normal registrar estas temperaturas en mayo?
No. Rubén del Campo, portavoz de Aemet, lo califica de «episodio muy cálido, inusual para la época del año». Las máximas estarán entre 5 y 10 ºC por encima de lo normal en prácticamente toda la Península desde el martes 27 hasta el domingo 1, y en algunas zonas del norte, este y sur, más de 10 ºC por encima. José Miguel Viñas, meteorólogo de Meteored, añade un matiz que va más allá del episodio concreto: «estamos dirigiéndonos hacia una nueva normalidad en la que estos episodios de calor intenso fuera del periodo estival, tanto en primavera como en otoño, comienzan a ser más probables».
La extensión geográfica también es notable. El episodio afecta a prácticamente toda la península, con Baleares y Canarias sumándose durante el fin de semana aunque en menor medida. A partir del jueves, las altas temperaturas vendrán acompañadas de calima: una entrada de polvo sahariano que enturbiará los cielos de la vertiente atlántica y favorecerá que se encadenen noches tropicales, con mínimas que no bajarán de 20 °C, en el centro-sur-este peninsular y en Baleares.
El impacto sobre la salud de un calor sin aclimatación
Al tratarse de la primera ola de calor del año, puede haber un mayor número de personas susceptibles en las que se agraven enfermedades preexistentes. Julio Díaz, profesor de investigación del Instituto de Salud Carlos III, advierte de que «pueden existir impactos para la salud importantes en los grupos de especial vulnerabilidad como son personas de edad avanzada, con enfermedades previas (cardiorrespiratorias, neurológicas, renales...), polimedicadas, personas dependientes, con bajos ingresos, embarazadas, población infantil o personas con actividad laboral intensa y al aire libre en las horas centrales del día».
Las recomendaciones de los expertos no difieren mucho de las habituales en verano, pero con un factor añadido: la falta de costumbre. Del Campo insiste en protegerse del calor, no hacer ejercicio físico intenso en las horas centrales y estar pendientes de personas mayores y con patologías previas para evitar deshidrataciones o golpes de calor. Viñas recuerda que las viviendas todavía están frescas —una ventaja que se irá perdiendo conforme avance la semana— y subraya una circunstancia diferencial: «a diferencia del verano, estamos todavía con el curso escolar, por lo que hay que proteger de la mejor forma posible a los alumnos (especialmente a los más pequeños) y personal docente».
La polémica sobre los registros y el «cortan donde les conviene»
En el terreno del análisis, una parte de los observadores cuestiona la ventana temporal que se elige para proclamar récords. Se argumenta que si se toma como referencia el día de mayo más caluroso desde 1950, siempre aparecerá un año anterior más cálido si se amplía el periodo. El debate sobre si el calor de finales de mayo es excepcional o simplemente verano adelantado se cruza con otro más de fondo: la comparación con registros históricos de principios del siglo XX, cuando ya se documentaban máximas superiores a los 40 grados en Sevilla en mayo, aunque con un efecto isla de calor urbano mucho menor que el actual.
Lo que sí admiten todas las fuentes es la anomalía del contexto. Esta primavera ha alternado episodios de temperaturas por debajo de la media con una dorsal de aire cálido instalada sobre la vertical peninsular que ahora dispara los termómetros. La persistencia de patrones meteorológicos anómalos es, en sí misma, el dato que los meteorólogos señalan como más significativo.
¿Qué se puede esperar en los próximos días?
El episodio, según Aemet, será de corta duración: hasta el fin de semana. Las temperaturas empezarán a bajar a partir del domingo, aunque la calima persistirá durante varias jornadas. La combinación de calor intenso, noches tropicales y polvo en suspensión mantendrá el riesgo para la salud en los grupos vulnerables incluso después de que las máximas remitan.
La pregunta que queda en el aire no es si hará calor —eso está garantizado—, sino si este tipo de episodios tempranos se convertirán en la norma de cada mayo. Los datos de los últimos años apuntan a que sí, pero la serie histórica es lo bastante corta como para que nadie se atreva a cerrar el pronóstico.