Viticultores franceses saquean camiones españoles en Le Perthus
Medio millar de viticultores franceses bloquearon y saquearon camiones con productos españoles en el peaje de Le Boulou, en el paso fronterizo de Le Perthus, según relató EFE. Los manifestantes, convocados por el Sindicato de Viticultores de Aude, quemaron neumáticos y ruedas de tractor, cribaron los vehículos para identificar mercancía española y vaciaron la carga de tomates de un camión en el asfalto. Después localizaron un camión con vino y arrojaron el contenido a la carretera. También interceptaron un vehículo de Freixenet. La gendarmería, según el relato de los hechos, no intervino para evitarlo.
La acción se enmarca en la llamada «operación vitivinícola Paz en el Sur», convocada a las ocho de la mañana en el parque de la Expo de Narbona. El presidente del Sindicato de Viticultores de Aude, Frédéric Rouanet, había amenazado previamente con detener las importaciones españolas. Los viticultores acusan al vino a granel español de hundir las explotaciones del sur de
Francia por la diferencia de precios. Además, denuncian que ese vino se embotella en Francia para comercializarse como producto francés.
Las exigencias de los viticultores franceses
Más allá del bloqueo, los manifestantes presentaron una lista de reivindicaciones. Piden la transformación de los préstamos garantizados por el Estado en préstamos subvencionados, medidas bancarias de apoyo específicas para aliviar el flujo de caja de las explotaciones vitivinícolas y ayudas por «sequía» para las empresas. La Prefectura de la región se limitó a pedir a los ciudadanos que no circularan por esa carretera para evitar los peajes.
El episodio no es nuevo. Un participante en el debate recuerda que estas imágenes eran habituales en los telediarios de los años noventa y que llevaban años sin verse. «Se ve que como siempre, las modas vuelven», ironiza. La comparación con el pasado sirve para subrayar que el conflicto por los precios del vino y las importaciones españolas tiene raíces antiguas.
España como eslabón débil de la cadena agroalimentaria
Una parte del análisis sostiene que los franceses atacan al eslabón más débil. «La gabachuceria ataca al más débil, es decir España, como lo hacen los moros e ingleses. España es la puta de occidente», resume un mensaje. Otros apuntan que los agricultores franceses no se atreven a hacer lo mismo con productos procedentes del norte de África. «A los morancanos no que violan y matan a sus hijas, a esos calladitos mientras miran para otro lado», afirma otro participante.
La comparación con Marruecos es recurrente. Varios mensajes señalan que los productos marroquíes no cumplen la misma normativa que los españoles y que, sin embargo, no sufren boicoteos. «No boicotean productos de Marruecos que no cumplen con la legislación vigente? Curioso», se pregunta un mensaje destacado. El argumento de fondo es que el producto español que cruza los Pirineos cumple la normativa europea, mientras que el de terceros países no siempre lo hace.
El papel de Bruselas y la UE
La Unión Europea queda retratada en el debate. «Esa mierda debería ser la unión eurolerda la que lo tendría que bloquear... pero Bruselas dice que a Marruecos no se le puede bloquear en cambio que los Franceses lo hagan con un miembro de la UE no dice ni mu», critica un mensaje. Otro añade que «Bruselas obedece a las posturas emanadas de Merkelandia y Francia fundamentalmente». La sensación de agravio es transversal: se percibe que las reglas se aplican con distinta vara de medir según el país.
La cuestión de fondo es si tiene sentido seguir en la UE. «¿Tiene algún beneficio seguir en la UE?», pregunta un mensaje destacado. La respuesta implícita en el debate es que los beneficios se reparten de forma desigual y que España queda en posición subordinada. La «unión europea» es descrita como «una casa de putas gobernada por hijos de satanás» en otro mensaje, una hipérbole que refleja el malestar.
El consumo de vino y la crisis del sector
El declive del consumo de vino es otro factor que aparece. «Que se bebe menos vino, normal, los jóvenes beben cubatas o cervezas. El vino era cosa de los bisabuelos y abuelos, los padres ya no beben tanto y los hijos y nietos menos», explica un participante. Esta tendencia estructural afecta tanto a productores franceses como españoles y agrava la competencia por cuota de mercado.
La solución que algunos proponen es el boicot inverso. «Bebed vino español que es más barato y no tiene nada que envidiar al francés», anima un mensaje. Otros sugieren presionar a las grandes distribuidoras: «Aquí lo que la sociedad civil debería empezar es hacer boicot a Carrefour, Alcampo, Decathlon, Leroy... y verías qué rápido los gendarmes disuelven a palos estos asaltos al producto Español». La idea es que el problema no es solo francés, sino de las cadenas que compran barato para vender caro.
La respuesta española: entre la resignación y la crítica
La reacción en España se divide. Hay quien aplaude la acción francesa: «Hacen bien. Aquí no hay cojones a hacer lo mismo con los marroquíes», dice un mensaje. Otros critican esa postura: «Los gabachos yendo en contra de nuestros intereses y aquí la gente aplaudiendo. ¿Sois tontos o qué?». La división refleja una frustración más amplia con la clase política y con la sensación de que España no defiende sus intereses.
«Nuestros aliados de la OTAN y de la UE», ironiza un mensaje destacado. La percepción de que Francia actúa con impunidad mientras España calla es generalizada. «Defienden sus intereses, a ver cuando en España se ponen a la puerta del ferry y hacen lo mismo con la competencia desleal que viene del norte de Africa», reclama otro. La conclusión que se impone es que el conflicto comercial no se resolverá en Bruselas, sino en la capacidad de cada país para presionar por lo suyo. Y España, por ahora, no lo hace.