El trigo ruso controla el 20% del comercio mundial de grano
Un agricultor echa la cuenta de la cesta de la compra y luego mira hacia el este. Rusia, según el dato que ordena todo el asunto, se ha convertido desde la pandemia en el mayor exportador mundial de trigo: uno de cada cinco granos que se mueven en el planeta sale de sus campos. No es poco para un país al que medio mundo sigue mirando por encima del hombro.
Tierras fértiles, agua y fertilizante barato
La letra pequeña del supuesto paraíso agrícola tiene tres patas que sí aguantan el peso. Agua de fuentes naturales, kilómetros de suelo sin explotar y fertilizantes entre los más baratos del mercado. Con ese cóctel, el desembarco ruso en el trigo se explica casi solo.
El Chernozem y el clima que nadie quiere contar
Pero la tierra buena no es toda Rusia. Se concentra en el Chernozem, el cinturón negro que comparte con Ucrania, y ahí aparece el detalle que desmonta el mito: el periodo hábil de crecimiento de las plantas no es el mismo a un lado y otro de la frontera. Siberia no es el jardín de nadie y el invierno se come media campaña.
Europa produce más trigo y más variado
Hay quien sostiene que Europa sigue produciendo más trigo que Rusia y que un país que solo exporta materia prima barata hacia mercados pobres no es una potencia agrícola, sino un proveedor. El contraargumento pesa: se necesitarían 1,6 Españas para sostener la producción agrícola y ganadera actual, porque sin gas, hidrocarburos ni piensos importados el sistema no come. Soberanía frente a variedad.
Y mientras se discute todo esto, el huevo a 2,05 dólares la docena. Ahí no hay Chernozem que valga.