Alemania vs España 1939: ¿paseo militar o Vietnam a la española?
Cuando se especula con una invasión alemana de España en 1939, el escenario divide a los analistas. Por un lado, la evidencia material es aplastante: España salía de una guerra civil devastadora, con una economía de subsistencia, sin grano para alimentar a su población, combustible escaso y un ejército mal armado. La Wehrmacht, en su mejor momento, habría impuesto una derrota militar rápida, como sostiene una corriente que ve el país como una "mosca" a aplastar.
El factor orográfico y la guerra de guerrillas
Pero la historia de la invasión napoleónica planea como advertencia. Otros análisis recuerdan que España, por su orografía y la tradición de resistencia popular, podría haber convertido la conquista en un infierno de guerrillas. La tesis: los propios republicanos y nacionalistas, pese a su reciente enemistad, se habrían unido contra el invasor extranjero, repitiendo el patrón de 1808. La resistencia francesa fue un chiste comparada con lo que podría haber sido en España, según este punto de vista.
El momento clave: Hendaya 1940
Una variante sitúa el punto de inflexión no en 1939, sino en 1940, tras la caída de Francia y el fracaso de la reunión de Hitler y Franco en Hendaya. Allí, Alemania tenía vía libre para invadir, sin otros frentes abiertos. La conquista habría sido probable, pero el ejército franquista, dividido entre facciones pro-alemanas y pro-inglesas, podría no haber ofrecido resistencia firme. El objetivo: Gibraltar y cerrar el Mediterráneo.
La paradoja futbolística
En medio del debate, un comentario desvía el foco: si hablamos de fútbol, con Zamora en la portería y una delantera con Gorostiza y Lángara, Alemania no habría tenido ninguna oportunidad. La ironía no oculta el fondo: el país estaba roto, pero su espíritu competitivo, al menos en el deporte, era otra cosa.
Al final, el consenso es esquivo. Los que apuestan por la derrota militar alemana confían en la guerrilla; los realistas, en la superioridad material germana. Lo único seguro es que el coste para Berlín habría sido altísimo, quizás suficiente para torcer el rumbo de la guerra.