Bizkaia acoge a medio centenar de menores del reparto de Canarias que correspondían a Madrid
El País Vasco se está convirtiendo en el destino final de un número creciente de menores migrantes que, en teoría, habían sido asignados a la Comunidad de Madrid en el marco del reparto de acogidos procedentes de Canarias. Según ha podido saber El Correo, medio centenar de estos jóvenes, en su mayoría de origen gambiano, han llegado en las últimas semanas «por oleadas» a Bizkaia, algunos días hasta tres de una vez.
El trasvase se produce después de que en abril se activara el protocolo de distribución entre comunidades ante la crisis migratoria en las islas. Sin embargo, lo que debía ser un reparto ordenado está derivando en un goteo de reubicaciones informales: jóvenes que aparecen en centros vizcaínos con documentación contradictoria.
El negocio de los pasaportes de menor: entre 200 y 300 euros
Lo más llamativo del fenómeno no es solo la desviación geográfica, sino la maraña documental que la acompaña. Muchos de estos menores presentan un pasaporte que certifica su minoría de edad, pero también llevan consigo un decreto de mayoría de edad emitido en Canarias o Algeciras. Ante la duda, el protocolo obliga a considerarlos menores y a aplicar las medidas de protección.
Según fuentes policiales, existe un mercado negro de pasaportes auténticos pero con la fecha de nacimiento manipulada. A los interesados se les cobra entre 200 y 300 euros por un documento que les abre las puertas del sistema de acogida. La Policía sospecha que la modificación se realiza en origen, en Gambia, y que los documentos llegan a España ya alterados.
Las pagas vascas, el imán que atrae a los jóvenes
El argumento recurrente en el debate es que el País Vasco ofrece las mejores prestaciones económicas a los menores tutelados. No hay cifras oficiales que lo confirmen, pero la percepción extendida es que las pagas son superiores a las de otras comunidades, lo que explicaría por qué los jóvenes acaban en Bilbao en lugar de Madrid. La consecuencia es que el sistema de acogida vizcaíno se enfrenta a una presión adicional que no estaba prevista en los cupos iniciales.
De fondo, el choque entre la obligación legal de proteger a los menores y la sospecha de que muchos de ellos son adultos que han pagado por una identidad falsa. Mientras no se resuelva la contradicción documental, el goteo de «oleadas» seguirá tensando los recursos de Bizkaia.