Mil drones sobre Moscú y Crimea se queda sin luz ni gasolina
Moscú encadena ataques durante varios días seguidos. La refinería de la capital, la de Kapotnya, vuelve a arder tras una nueva oleada y el cielo de la ciudad amanece cubierto por una columna de humo negro que los participantes describen como «lluvia negra»; los aeropuertos cierran y los vídeos difundidos muestran a la defensa antiaérea incapaz de alcanzar a los aparatos. El Ministerio de Defensa ruso admite cerca de un millar de drones lanzados en una sola jornada. En paralelo, Crimea se apaga: el puerto de Kerch arde, la central térmica de la ciudad es alcanzada y los servicios de ferry a través del estrecho se suspenden desde el 21 de junio. Los cortes de luz se programan por horas y la venta de combustible se raciona, mientras las carreteras de salida se colapsan.
Qué se ha sabido
El hilo recoge que la refinería de Moscú, situada en el distrito de Kapotnya, ha sido golpeada en varias oleadas, la última con misiles y drones que alcanzaron tanques de almacenamiento; se citan cortes eléctricos y la suspensión de la venta de gasolina de 95. El Ministerio de Defensa ruso informa de la destrucción de casi 1.000 drones ucranianos en un solo día, cifra que los foreros interpretan como prueba de la magnitud de la oleada. Según un testigo recogido por un participante, en Moscú no se estaban activando las alarmas antiaéreas mientras caían aparatos.
En Crimea, un ataque con drones deja cuatro muertos y 28 heridos, dos de ellos niños en estado grave, con cortes parciales de electricidad y de agua. El gobernador de la región ocupada, Serguéi Aksyonov, es la fuente citada. Los servicios de ferry del estrecho de Kerch se suspenden desde el 21 de junio y el tráfico pesado ya tenía prohibido el paso por el puente. Una central térmica en Kerch es alcanzada y, según un mensaje, «la mitad de Crimea está ahora completamente sin electricidad». Se documenta también el incendio del puerto de Kerch y el impacto sobre una subestación de 330/220 kV en las afueras de Sebastopol, con apagones en la capital peninsular.
Los ataques de largo alcance se acumulan: un depósito de petróleo en la región de Krasnodar, a unos 300 kilómetros del frente, y dos refinerías en Ufa (Bashneft-Ufaneftekhim y Bashneft-Novoil), a unos 1.500 kilómetros, además de la planta de procesamiento de Orenburg, descrita como la única productora de helio doméstica de Rusia. Un canal militar ruso, «Voevoda Veshaet», sostiene que Ucrania empleó misiles de crucero AGM-188 Rusty Dagger lanzados desde cazas F-16, junto con Storm Shadow, contra una planta de semiconductores en Vorónebes, y que EE. UU. prometió al menos 3.500 ejemplares de esos misiles. Se menciona también una fábrica militar incendiada en Vorónebes.
En el plano económico, se recoge que el precio del diésel se ha duplicado desde febrero y supera los 100.000 rublos por tonelada, que en la región de Rostov la gasolina se cobra a 140 rublos el litro (unos 1,88 dólares) y que el Brent ha caído por debajo de los 73 dólares, con el riesgo de que Rusia pierda hasta 2 billones de rublos en ingresos por petróleo y gas hasta final de año.
Otros datos que aparecen: Zelenski afirma que Ucrania producirá diez millones de drones este año y que podría duplicar la cifra; el acuerdo sobre drones ya está firmado con 27 países, 15 de ellos de la OTAN; Ucrania y Alemania firman un acuerdo de defensa para crear un sistema antimisiles antibalístico, según lo dicho por Zelenski en el grupo Ramstein; y Le Parisien recoge que los países europeos del G7 y EE. UU. producirán bajo licencia misiles de largo alcance en Ucrania. Se cita que más de 800.000 objetivos enemigos verificados han sido atacados por unidades de drones ucranianas desde el inicio del año, y que el 95% de los drones que compra la agencia de adquisiciones ucraniana se fabrican en el país. También se difunde la plataforma TrophyLab, para el análisis de armamento ruso capturado, y un vídeo del excomandante Alexander Lunin que, según un mensaje, supera los cinco millones de reproducciones en menos de ocho horas.
Las posturas
Una parte del hilo sostiene que se está produciendo un «cambio narrativo masivo» y que Rusia no ha tomado ninguna de las 23 capitales regionales o ciudades de estatus especial que Ucrania controlaba al inicio de la invasión. Frente a quienes insisten en que el frente lleva años estancado, se responde con datos de pérdidas y de capacidad industrial ucraniana.
Sobre Crimea, el debate se divide entre quienes ven una repetición de lo ocurrido en Jersón —aislar la península hasta hacerla insostenible— y quienes dudan de que los ataques precedan a una invasión terrestre. Un participante plantea esa pregunta directamente y recibe respuestas escépticas: «yo creo que no, pero los ucranianos no dejan nunca de sorprendernos». Otros defienden que basta con someterla a asedio.
Respecto a la defensa antiaérea rusa, varios foreros sostienen que concentrar los sistemas en Moscú deja el resto del país expuesto, con el argumento de que «la manta antes era demasiado corta» y ahora apenas cubre la capital.
Sobre Bielorrusia, se cruzan dos lecturas: quienes interpretan el cierre de los repetidores utilizados para corregir ataques rusos como una victoria de Zelenski y quienes creen que Lukashenko busca simplemente salvarse. Un participante señala que no puede «dar la espalda» a Moscú sin arriesgarse.
Lo que cambia respecto a antes
Lo nuevo es la escala de la oleada —cerca de un millar de drones en una jornada— y el paso de Crimea de plataforma ofensiva rusa a problema logístico propio. El puente deja de ser la única vía fiable y el tráfico civil se desvía. En el terreno de la información, el estreno del hilo coincide con un pico de ataques, y varios participantes dan por superada la hipótesis de que Rusia pueda imponer una victoria rápida.
Cronología y cálculo que circula
Seis temblores de magnitud 4,5 cerca de Crimea el 22 de junio alimentan la tesis de que el puente de Kerch acumula daños irreversibles sobre terreno inestable. Un forero calcula que el país se acerca a los 1.400.000 hombres de bajas si se mantiene el ritmo, y se difunde una cifra de 2,4 millones de soldados ucranianos perdidos atribuida al canal ruso Mash y a datos supuestamente obtenidos por hackeo de bases del Estado Mayor ucraniano, extremo que el hilo no da por bueno.