QGIS contra ArcGIS: el emprendedor que desafía la burocracia con software libre
Un empresario que prepara un EIIP (Estudio de Impacto e Integración Paisajística) para la Generalitat de Cataluña confiesa que ha descubierto QGIS, el sistema de información geográfica de código abierto, y no piensa gastarse un euro en licencias caras. Su argumento es demoledor: ¿para qué pagar miles de euros en software si la administración puede rechazar el proyecto? La pregunta abre la caja de los truenos sobre cómo afrontan los pequeños empresarios españoles los trámites ambientales con herramientas gratuitas mientras las grandes consultoras facturan licencias desorbitadas.
Hay quien sostiene que ArcGIS Pro, el estándar corporativo, es superior y que optar por lo gratis es de empresa pobre. El aludido responde con la lógica del autónomo: el coste no se justifica para un uso puntual. Con cuatro funciones básicas del programa —elevaciones, perfiles de nivel y poco más— se puede sacar adelante un trámite que, visto desde fuera, parece diseñado para que solo lo aprueben quienes tienen presupuesto para pagar la burbuja de la burocracia.
La ironía del asunto es que, mientras las administraciones exigen informes cada vez más técnicos, la tecnología abierta ha convertido en baladí la barrera de entrada. Y por si faltaba algo, hasta los chatbots de turno están sustituyendo a los abogados para redactar escritos, con la única pega de que alguien tiene que firmar.
Conclusión: el software libre no solo iguala el campo de juego; deja en evidencia que el coste de la tramitación no está en la herramienta. El dato que descoloca: basta con cuatro funcionalidades para mover una montaña de papeleo.