Del DaVinci de Ceuta a Pharmamar: el hilo cambia de diana
La donación se queda de fondo y el hilo se va a otro sitio. Pharmamar entra por un enlace, el robot DaVinci de Ceuta entra por una anécdota y la pelea de los impuestos sigue girando con las mismas piezas. Nadie aporta un dato nuevo sobre las máquinas de protonterapia, y el tramo es largo.
Qué se ha sabido
Pharmamar aparece de la mano de Gutiérrez que le veo, que pega
las cuentas de Pharmamar: 573.000 euros de beneficio neto. Lo hace para rebajar la sospecha de que la familia del donante tenga intereses en oncología. Elpermi ya había hecho su cálculo antes:
Pharmamar capitaliza 1.270 millones de euros, y solo los dividendos que Amancio Ortega saca de su 50% de Inditex suman
2.720 millones. Con el 59% que controla, dice,
«se compra todo pharmamar y le sobran 1.200 millones de euros».
El segundo dato que entra es el robot DaVinci de Ceuta. Lo trae javac: costó
3 millones de euros y no hay ningún cirujano formado para usarlo porque no se pueden parar médicos para formarlos, según su versión. Añade que el coste salió del ministerio.
Tercer dato, de SilviuOG: hace diez años Madrid rechazó instalar un equipo de protonterapia por
40 millones llave en mano. Lo compró Quirón y está en Pozuelo. La sanidad pública madrileña paga a esa clínica cientos de miles de euros por cada tratamiento completo, siempre según este forero, que remata diciendo que el madrileño de a pie lo paga.
Dónde está la bronca
Frente fiscal, otra vez. iases mantiene que los millonarios pagan en proporción mucho menos que los asalariados y que él ya paga su sanidad de sobra. Singermorning le contesta con el argumento contrario: si la sanidad se paga con impuestos generales es porque las cotizaciones no bastaban, y por eso hay que meter mano a los grandes pagadores. LuismarpIe zanja que Ortega nunca ha sido condenado por evadir y que, si paga menos, la culpa es de quien escribe las leyes. Sadhu lo ve al revés y pide que pague sus impuestos aquí. Lord Yavestruc responde a los sospechosos con un «¿a qué esperas para ir al juzgado con las pruebas?».
El segundo choque es sobre a quién se señala. LuismarpIe sostiene que siempre es Amancio, y que a los fondos internacionales dueños de otras cadenas de ropa nadie les dice nada.
«Cuando Black Rock done máquinas por valor de 280 millones a la sanidad española me avisas», suelta. KUTRONIO va en la misma línea: más empresarios que pagan sus impuestos y menos ONG que consumen los nuestros. Matahari responde que el hilo va de Amancio y que hay que recordar de dónde viene su fortuna. Covaleda corta por otro lado: que se vaya a protestar por la legislación laboral al gobierno de esos países.
Y el tercer choque, ya dentro de casa, es quién gestiona los impuestos. ProbeMiguel apunta que los grandes benefactores están en Madrid, Valencia, Galicia y Andalucía, y pregunta quién gobierna en esas comunidades. Gutiérrez que le veo responde que Sociedades lo gestiona directamente la Agencia Tributaria y que el IRPF lo lleva el Estado salvo en País Vasco y Navarra, y avisa de que la empresa que se usa como prueba factura 40.000 millones al año. ProbeMiguel insiste en que la familia del donante tiene intereses sanitarios y que saca beneficio de la operación. Es una sospecha que no respalda con nada.
La política, de reojo
Aquí el hilo se calienta por el otro lado. h2o ras dice que a Iglesias y a Pedro Sánchez lo que más les molesta de la donación es no poder administrar ellos esos millones. aron01 sostiene que Ortega ha hecho más por la salud que la ministra de Sanidad. Tupper lo despacha con un «que gran hombre». Una parte del hilo se queja de que a la izquierda le moleste que alguien se haya hecho a sí mismo done máquinas para uso público, y hay quien directamente pide que se deje de donaciones y compre otro tipo de material. Thomas Robert Malthus vuelve a lo práctico: máquinas que los médicos no sabrán ni usar.
También hay broma. FranMen suelta que si fuese rápido sería de prontoterapia, y LuismarpIe le sigue con lo que brilla en la madera del ataúd. El Kid Campeador resume el cansancio:
«quitáis las ganas de radioterapiar». Digamelon confiesa que entró leyendo pornoterapia y llama estafa a las máquinas. Y SamLowry interrumpe el rifirrafe solo para corregir a alguien que escribió mal una frase en francés.
Qué cambia respecto a antes
Que la máquina desaparece del primer plano. El tramo anterior discutía si el cacharro se iba a enchufar o no; este discute cuánto gana quién. El enlace de Pharmamar y el caso del DaVinci hacen el mismo trabajo: poner un ejemplo de dinero público parado o mal aprovechado al lado del donante.
También cambia el material. Ya no se habla del Consejo de Seguridad Nuclear ni de la obra civil: el nuevo precedente es un robot quirúrgico que costó 3 millones y que nadie usa. Y entra, sin pruebas, la hipótesis de que la familia del donante tenga intereses en el sector sanitario. Ahí sigue el hilo cuando se acaba el tramo.