Ritter avisa: sin armas nucleares, EEUU e Israel pierden la guerra
¿Puede una potencia militar como Estados Unidos perder una guerra contra Irán sin recurrir a su arsenal nuclear? Es la tesis que el exinspector de armas de la ONU Scott Ritter defiende en un vídeo que ha corrido como la pólvora: harían falta medio millón de tropas terrestres para invadir el país, la preparación no ha sido la correcta y, sin cabezas nucleares, el conflicto se convertiría en una guerra de desgaste de varios años, como la de Ucrania. El analista, exmarine y exanalista de inteligencia, califica además al secretario de guerra estadounidense de bocazas e inútil.
La reacción no se ha hecho esperar. Hay quien recuerda que este tipo de analistas llevan años anunciando catástrofes que no llegan: «¿No eran los mismos que decían hace 4 años que a Ucrania le quedaban 3 días de vida?», se pregunta un participante. Otros defienden que Ritter no aboga por la guerra nuclear, sino que constata que con guerra convencional no pueden ganar. Y una tercera corriente directamente cuestiona la credibilidad del mensajero: fue condenado en 2011 por delitos sexuales con menores, un historial que, para muchos, invalida cualquier análisis que firme.
Medio millón de tropas y una guerra de desgaste
El núcleo del vídeo es una estimación operativa: para invadir Irán harían falta
medio millón de tropas terrestres. No es una cifra menor. El país tiene una extensión de casi 1,65 millones de kilómetros cuadrados, una orografía montañosa y una población de más de 85 millones de personas. La comparación con Irak, que se invadió con alrededor de 150.000 soldados en 2003, es inevitable.
Ritter va más allá y sostiene que
Estados Unidos se quedará sin munición si entra en un conflicto prolongado. La preparación, dice, no ha sido la correcta. Y sin recurrir a cabezas nucleares, el escenario que dibuja es el de una guerra de desgaste que se alargaría durante años, con Ucrania como precedente. Es una tesis que comparten otros analistas citados, como Douglas McGregor.
El precedente de Ucrania: dos millones de bajas y un Donbas perdido
La comparación con Ucrania es el eje del argumento. Según los datos que manejan estos analistas,
Ucrania ha tenido casi 2 millones de bajas en 4 años, mientras que Rusia habría sufrido la décima parte. Es una proporción que, de ser cierta, desmontaría la narrativa de una Rusia al borde del colapso.
El razonamiento que se extrae es simple: si el presidente ucraniano se pasa «todos los días llorando pidiendo dinero y armas», no será porque le vaya bien con casi todo el Donbas perdido. La conclusión implícita es que el desgaste funciona, pero a un coste humano y material que Occidente no está dispuesto a asumir en su propio territorio.
Quién es Scott Ritter y por qué su historial condiciona el debate
Scott Ritter no es un desconocido. Fue inspector de armas de la ONU en Irak durante los años noventa y se hizo famoso por cuestionar públicamente la existencia de armas de destrucción masiva en el país, una postura que le enfrentó a la administración de George W. Bush. Su credibilidad como analista, sin embargo, quedó tocada por una condena en 2011 por delitos sexuales con menores.
Ese historial es el principal argumento de quienes rechazan de plano cualquier cosa que firme. «Es como el coronel letrinas pero todavía más degenerado», resume una intervención. La crítica no se queda ahí: se le acusa de no haber dado ni una en sus pronósticos sobre Ucrania, donde llegó a anunciar la caída de Kiev en 72 horas.
El contraargumento: los agoreros llevan años fallando
La objeción más repetida es la del historial de predicciones fallidas. «¿No eran los mismos que decían hace 4 años que a Ucrania le quedaban 3 días de vida?», se pregunta un participante. Es una crítica que apunta directamente a la fiabilidad de la escuela de análisis a la que pertenece Ritter.
Hay quien sostiene, en cambio, que el mensaje se está malinterpretando. Ritter no estaría defendiendo la guerra nuclear, sino constatando que con guerra convencional no pueden ganar. Es una distinción importante: una cosa es predecir el uso de armas nucleares y otra muy distinta es señalar que, sin ellas, el resultado está perdido.
El papel de China y el escenario global
El conflicto no se analiza en el vacío. Una de las derivadas que se apuntan es que
China podría aprovechar para invadir Taiwán si Estados Unidos queda empantanado en Oriente Medio. Es el clásico escenario de ventana de oportunidad: un rival distraído en un frente es un rival más débil en el otro.
La cuestión de fondo es si Estados Unidos puede permitirse abrir un segundo frente de gran intensidad mientras mantiene el apoyo a Ucrania. La respuesta que dan los analistas críticos es que no, y que precisamente por eso el recurso nuclear deja de ser un tabú para convertirse en una opción sobre la mesa.
La munición como cuello de botella real
Más allá del debate sobre las cabezas nucleares, hay un dato que nadie discute: la capacidad industrial.
Estados Unidos se quedará sin munición, insiste Ritter. La producción de artillería y misiles tiene límites que no se resuelven con presupuesto de emergencia.
El coste diario de la operación es otro factor. Se ha llegado a cifrar en
1.000 millones de dólares diarios, una cantidad que, sostenida durante años, pondría a prueba incluso a la economía más grande del mundo. No es solo una cuestión militar: es una cuestión de resistencia económica.
Al final, la pregunta no es si Ritter acierta, sino si alguien con su historial debería tener tribuna para decirlo. En un ecosistema donde el mensajero importa más que el mensaje, la respuesta probablemente ya la tenga usted.