Andorra alcanza los 88.649 residentes: el 55% son extranjeros y crecen las tensiones
Andorra ha superado su propio techo demográfico. Con 88.649 residentes en septiembre de 2025, el Principado registra la cifra más alta de su historia, impulsada por la llegada de trabajadores latinoamericanos. Pero el récord esconde una paradoja: un paraíso fiscal que necesita mano de obra barata para sostener su economía de servicios, pero cuyas infraestructuras y vivienda empiezan a dar signos de agotamiento.
El perfil de los nuevos residentes
Según los datos oficiales, el 55,2% de los habitantes tiene nacionalidad extranjera. Entre ellos predominan argentinos, uruguayos y chilenos. La mayoría llega con visados temporales para trabajar en las estaciones de esquí y la hostelería, con salarios que rondan los 1.300 euros mensuales. Sin embargo, el coste de la vivienda es desorbitado: un piso de una habitación cuesta 400.000 euros, lo que hace inviable la estabilidad a largo plazo. Muchos andorranos de toda la vida dudan de que estos trabajadores puedan arraigarse.
La dualidad del paraíso fiscal
Andorra siempre ha atraído a fortunas en busca de impuestos reducidos, pero el crecimiento reciente responde a una demanda de empleo menos cualificada. Mientras los youtubers y empresarios se instalan con ventajas fiscales, los trabajadores latinoamericanos cubren los puestos que los locales no quieren. Obtener la nacionalidad andorrana requiere 20 años de residencia legal, un plazo que disuade la integración. Esta brecha entre élite y clase trabajadora precaria es una de las claves del malestar.
Presión sobre vivienda y servicios
El boom demográfico no solo tensiona el interior de Andorra. Localidades españolas como La Seu d'Urgell están viendo cómo suben los alquileres debido al desbordamiento de residentes que buscan vivienda más asequible. Además, la sanidad andorrana es objeto de críticas: aunque existe un convenio con España que financia la atención a pacientes andorranos en hospitales españoles, muchos consideran que se está abusando del sistema. En el otro lado, se señala que la sanidad pública andorrana está colapsada y que los residentes extranjeros recurren a urgencias españolas.
Con los precios de la vivienda disparados y los salarios estancados, la pregunta es si el crecimiento podrá sostenerse. Las autoridades ya han mostrado su preocupación por superar los 100.000 habitantes. De momento, el récord es agridulce: números históricos, pero con costes visibles.