https://gaceta.es/opinion/los-ostrogodos-vienen-a-pagarnos-la-annona-20261005-0000/ Articulo de Carlos Esteban…
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El artículo de Carlos Esteban en La Gaceta utiliza la caída del Imperio romano para satirizar el discurso alarmista sobre la inmigración, defendiendo que los ostrogodos llegaron a pagar la annona y a trabajar la tierra. La pieza recurre a anacronismos deliberados para criticar a quienes ven una invasión donde solo hay mano de obra necesaria.
La Gaceta ha publicado un artículo de Carlos Esteban que lleva por título «Los ostrogodos vienen a pagarnos la annona». El texto es una sátira construida sobre un anacronismo deliberado: traslada el debate migratorio actual al año 476, el año en que tradicionalmente se sitúa la caída del Imperio romano de Occidente. En lugar de hablar de fronteras y cupos, Esteban habla de hérulos y ostrogodos, de legiones y de trigo.
El artículo sitúa la acción en pleno 476, un año que los manuales de historia señalan como el final del Imperio romano de Occidente. En ese contexto, el autor presenta a los ostrogodos no como invasores, sino como «nuevos romanos» que huyen de la guerra en el Este. La cifra que maneja el texto es clara: los ostrogodos no son ni uno de cada diez habitantes del Imperio. Es decir, una minoría demográfica.
La sátira sostiene que estos pueblos vienen a pagar la annona, el impuesto en especie que abastecía de trigo a Roma y a sus ejércitos. También a combatir en las legiones y a roturar los campos. El autor recuerda que la ciudadanía romana se extendió a todos los hombres libres del Imperio con el edicto de Caracalla, en el año 212. Desde entonces, ser romano no dependía de la sangre, sino de la ley.
El texto responde a un interlocutor imaginario llamado Claudio, al que acusa de alarmista. Frente a los incendios, las ocupaciones de villas y las supuestas violaciones de matronas, Esteban responde con dos argumentos. Primero, que se trata de «falsa nuntia» o de casos aislados. Segundo, que Roma no era un remanso de paz antes de que llegaran los ostrogodos. La pregunta que lanza es retórica: ¿acaso antes de que llegaran no había violencia?
El artículo también arremete contra los «romanos de pura cepa». Los describe como personas que no tienen hijos, no quieren trabajar y solo viven del pan gratuito y del circo. Menciona que el Coliseo está lleno en cada combate de gladiadores. Y se pregunta si los Terencios, Fabios o Léntulos van a trabajar en las termas por un puñado de sestercios. La diversidad del Imperio, concluye, ha sido siempre su fuerza.
La sátira desplaza la amenaza principal hacia los Sasánidas, el imperio persa que presionaba la frontera oriental. El texto afirma que Roma está a punto de una invasión del limes en la Mesopotamia. Y sostiene que el discurso alarmista sobre los ostrogodos le hace el juego a ese enemigo exterior. La unidad, dice, es más urgente que el enfrentamiento interno.
Sobre la integración, el autor responde a varias objeciones. Que algunos no hablan latín: tampoco lo hablan correctamente muchos campesinos de la Galia. Que no se integran y siguen rigiéndose por su propia ley: la diversidad jurídica también fue una riqueza del Imperio. Y lanza la pregunta económica clave: ¿quién recogerá el trigo cuando los aparceros no puedan sujetar la hoz? ¿Quién sostendrá la annona? Roma necesita brazos.
El texto califica de teoría conspirativa la idea de una «sustitución» demográfica. Y atribuye los mensajes apocalípticos a Ctesifonte, la capital sasánida. El autor se burla de quienes llevan oyendo lo mismo desde que llevaban la toga praetexta. «Roma no va a caer», escribe. Y si cae, será por irresponsables que no ven el peligro real en la defensa de las fronteras de Armenia.
La pieza cierra con una refutación del pasado idealizado. Niega que existiera una Roma de virtuosas matronas y gloriosos guerreros. Y rechaza que su relato sea un «mythus niger», una leyenda negra. La ironía, en este punto, es fina: el autor usa el lenguaje del Imperio para hablar del presente sin nombrarlo. El artículo no da cifras actuales ni fechas contemporáneas. Se queda en el 476 y en la annona. Quien busque datos económicos concretos sobre inmigración no los encontrará aquí. Solo una parábola histórica.
https://gaceta.es/opinion/los-ostrogodos-vienen-a-pagarnos-la-annona-20261005-0000/ Articulo de Carlos Esteban…