Carlos Cuerpo y las 28 páginas 'autoplagiadas': ¿escándalo o práctica habitual?
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha sido acusado de incluir en su tesis doctoral 28 páginas idénticas a un artículo que publicó cinco años antes, sin citarlo. La denuncia, lanzada por el periodista Segundo Sanz, señala una infracción del código ético de la Universidad Autónoma de Madrid. Sin embargo, la respuesta del mundo académico dista de ser unánime: mientras unos lo califican de fraude, otros consideran que el concepto de autoplagio no existe y que la práctica es habitual.
¿Qué dice la normativa académica?
En realidad, muchas tesis doctorales se presentan como compendio de artículos ya publicados, lo que se considera una muestra de productividad investigadora. El problema, según los críticos, es que Cuerpo omitió mencionar el artículo original de 2012, coescrito con su directora de tesis, Pilar Poncela. La UAM establece en su código ético que la falta de cita adecuada constituye una infracción. No obstante, numerosos doctores señalan que es probable que la referencia esté incluida de alguna forma, y que la acusación de "autoplagio" es un oxímoron.
Una tesis de 112 páginas: ¿insuficiente?
La extensión de la tesis, 112 páginas, también ha sido objeto de crítica. Sin embargo, ejemplos como la tesis de Einstein sobre las dimensiones moleculares (17 páginas) o la de John Nash sobre juegos no cooperativos (24 páginas) demuestran que la brevedad no es sinónimo de falta de calidad. Lo relevante es el contenido, y en el caso de Cuerpo, se trata de un trabajo en economía, donde las tesis tienden a ser más cortas que en humanidades.
Dos posturas enfrentadas
De un lado, quienes ven en este caso una muestra más de la falta de rigor en la universidad española y una mancha en la carrera de un alto cargo público. Del otro, los que defienden que el autoplagio no existe y que la denuncia responde a un intento de desacreditar al ministro. La ironía: el artículo original fue publicado con la misma directora de tesis, por lo que difícilmente puede hablarse de apropiación indebida.
El caso de Carlos Cuerpo queda, por ahora, en tierra de nadie. Ni el ministerio ni la UAM se han pronunciado oficialmente. Mientras tanto, el debate sobre los estándares académicos en España sigue abierto, con más preguntas que respuestas.
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