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De Prada, el premio a la trayectoria y el límite del periodismo
Pepe Oneto, Victoria Prego, Pepa Bueno, Matías Prats, Luis del Olmo, Pedro Piqueras, José María García. La nómina de premiados la publica ABC y desemboca en un nombre más: Juan Manuel de Prada. Un galardón a toda una trayectoria como periodista. Suena a reconocimiento pacífico, a foto de familia y apretón de manos. En cuanto alguien lo pone sobre la mesa, salta la chispa: ¿desde cuándo De Prada es periodista?
La pregunta no es inocente. Hay quien sostiene que nunca ha ejercido como tal y que no está licenciado en la profesión. Frente a eso, la defensa obvia: si cobra por escribir artículos de forma regular desde hace años, la etiqueta le viene puesta. Dos maneras de mirar el mismo oficio y, por debajo, un tercer frente que niega la mayor: que exista siquiera un género llamado periodismo de opinión.
¿Es Juan Manuel de Prada periodista o escritor?
El núcleo del desacuerdo es la definición misma. Para unos, periodista es quien hace periodismo de forma regular, cobre o no, firme columnas o cubra sucesos. Bajo ese criterio, un articulista diario entra de lleno en el club, igual que un político con formación de abogado sigue siendo político. La comparación se repite una y otra vez: nadie discute que Pedro Sánchez o Feijóo sean políticos por no haber estudiado Ciencias Políticas.
La objeción llega por otro camino. De Prada —se argumenta— es un hombre literario, un articulista, un escritor que jamás ha querido ser otra cosa. Su función sería formativa, no informativa. No informa de nada; opina sobre casi todo. Y esa distinción, sostienen, no es un matiz menor: mezclar opinión e información es una confusión de géneros que se aclara en el primer trimestre de cualquier facultad de periodismo.
Hay quien va más lejos y sitúa la discusión en el terreno de las etiquetas interesadas. Llamar periodista a quien escribe ensayo, columna o prosa moral sería, en esta lectura, rebajar el oficio de ambos lados. Ni el escritor sale ganando ni el reportero de calle se reconoce en esa nómina de premios.
Sobre el terreno se cruzan, además, los recelos ideológicos. Una parte de la conversación sitúa a De Prada en la órbita de la derecha cultural, con premios, columnas y presencia constante en la prensa. Que ese sea el motivo de la polémica dice a veces más del observador que del observado.
El periodismo de opinión: ¿un género real o un invento?
Aquí el intercambio se vuelve técnico y algo encarnizado. Una de las partes recurre a la definición enciclopédica: el periodismo de opinión es un género habitual en forma de artículo, sobre un tema de actualidad, firmado por un autor, en un medio de comunicación. Radio, televisión y prensa. Hasta ahí, razonable.
La réplica es tajante: tal cosa no existe. Lo que hay, dice, es un género mixto que combina información y opinión, y las facultades describen tres tipos comunicativos clásicos. La enciclopedia, en esta lectura, sirve al lector medio y no al rigor académico. Cada cual acusa al otro de confundir un rosario con un escapulario.
El detalle que ninguno de los bandos puede negar es que existen asignaturas con ese nombre. Se cita la Universidad del País Vasco. Se cita también la Universidad Europea de Ciencias Sociales, según la cual el periodismo de opinión no informa porque no aporta noticias nuevas. La discusión, por tanto, no es si el término circula, sino si debería. Y de fondo asoma una sospecha incómoda: que el género de opinión sea la coartada con la que algunos medios disfrazan de información lo que solo es comentario.
Formación, información y el oficio que nadie define
Hay una tercera vía que intenta resolver el embrollo sin ganar la pelea. De Prada no encajaría ni en el periodismo informativo ni en el mixto, sino en un terreno aparte: el de la formación. No cuenta lo que pasa; propone cómo pensar. Es la diferencia entre la noticia y la doctrina, entre el dato y la interpretación que lo envuelve.
Bajo ese prisma, discutir si es periodista sería como discutir si un ensayista es novelista. Cumple otra función. Y precisamente por eso, apuntan, la etiqueta de periodista le sentaría mal al propio interesado, que vería en ella una deformación de su oficio de escritor. El asunto gana interés cuando se recuerda que Azorín firmó columnas toda su vida y nadie le discute el puesto en la historia de la literatura.
El problema de fondo es de época. La frontera entre informar y opinar se ha difuminado tanto que los medios viven de rentabilizar la confusión. El articulista estrella vende más que el reportero. Y el lector, que lo intuye, desconfía por igual del dato y del comentario.
De la trinchera sobre el oficio a la recopilación de citas
Con el paso de las intervenciones el tono va cambiando. De la disputa sobre la profesión se pasa a otra cosa: una sucesión de citas atribuidas a Kant, Confucio, Rousseau, Marco Aurelio, Goethe, Thomas de Kempis, Plutarco, Mazzini o Bentham. Máximas sobre el sufrimiento, la verdad, la libertad, la riqueza o la muerte. Como resume una de ellas, «el sufrimiento es la condición necesaria de la maduración física y espiritual».
Es un giro revelador. La conversación que empezó preguntando si alguien es periodista acaba recopilando sentencias morales. Frases sobre juzgarse a uno mismo con dureza y perdonar al prójimo, sobre la riqueza que huele mal cuando se apila y fertiliza cuando se reparte, sobre la libertad entendida como consecuencia y no como objetivo. Alguien resume la paradoja con una crítica seca: una hipérbole sin evidencia que ignora el equilibrio necesario entre continuidad y reforma.
Aparecen también enlaces a materiales externos —un texto traducido al inglés por una editorial de filiación carlista, un escrito sobre oncología metabólica, otro titulado «La anarquía de la mentira»— que empujan la conversación hacia la divulgación y el activismo, más allá del oficio periodístico.
Qué se discute en realidad
Cuando se quita la hojarasca, queda un asunto sencillo e incómodo: qué es hoy un periodista. La titulación, el sueldo, la regularidad de la firma, la función social. Nadie se pone de acuerdo porque cada criterio sirve a una causa. Los defensores del gremio quieren puertas, títulos y escalafones. Los críticos quieren que la etiqueta signifique algo más que cobrar por escribir.
Y en medio, un escritor que lleva media vida publicando artículos y que acaba de recibir un premio que a unos honra y a otros ofende. El galardón no zanja nada. Al contrario: pone nombre a una grieta que atraviesa toda la prensa española, la que separa al que cuenta los hechos del que los comenta.
Lo más llamativo es la duración. La discusión sigue viva, con nuevas citas, nuevos enlaces y los mismos argumentos de la primera semana. Hay polémicas que se agotan en una tarde y hay preguntas que se reciclan para siempre. Esta pertenece, al parecer, a las segundas.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Periodista es quien hace periodismo regularmente (éste cobra por ello) en cualquiera de sus formas, como ser articulista.»
— stiff upper lip · Definición del oficio periodístico
«El periodismo informativo debe ser objetivo, el de opinión es subjetivo por definición, aunque usted niegue hasta el paroxismo la existencia de semejante género.»
— stiff upper lip · Periodismo de opinión subjetivo
«Es que tampoco hace esa función ni la ha hecho nunca. Él es literario y articulista. Y nunca ha querido hacer ni ser otra cosa.»
— Parvenew · De Prada escritor e intelectual
«De hecho ha recibido recientemente un premio a su trayectoria como periodista.»
— stiff upper lip · Premio a la trayectoria
«Según la Universidad Europea de Ciencias Sociales, el periodismo de opinión no informa ya que no aporta noticias nuevas»
— stiff upper lip · Docencia universitaria del género
«yo soy músico de carrera (entre otras cosas) y tengo que soportar que llamen tal cosa a Justin Bieber»
— stiff upper lip · Comparación de oficio profesional
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Es periodista: articulista y premiado45%
Es escritor e intelectual, no periodista35%
El género de opinión no existe como tal20%
📌 DATOS
El premio a la trayectoria sitúa a De Prada junto a Pepe Oneto, Victoria Prego, Pepa Bueno, Matías Prats, Luis del Olmo, Pedro Piqueras y José María García
La definición de periodismo de opinión citada procede de Wikipedia en español
Se menciona la Universidad del País Vasco y la Universidad Europea de Ciencias Sociales al hablar de la docencia del género
✓El intercambio reproduce definiciones contrapuestas del oficio periodístico, desde la enciclopedia hasta la facultad, con las asignaturas citadas por su nombre
✓Una sucesión de citas de Kant, Confucio, Rousseau, Marco Aurelio o Goethe cierra la discusión, mucho más allá del asunto inicial
✓El hilo incluye enlaces a materiales externos, como una traducción al inglés realizada por una editorial de filiación carlista
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