¿Se acabó el chollo de reformar y vender?
Los datos no dejan mucho margen a la interpretación: la fiebre del 'house flipping' —comprar, reformar y revender en semanas— está recibiendo un correctivo histórico. Según un artículo de El Mundo, las rentabilidades de estas operaciones se han desplomado hasta un 51% en el último año, y el stock de vivienda en Madrid ha crecido un 17% en doce meses. "El mercado acaba de cambiar", sentencia el experto inmobiliario Sergio Gutiérrez, que ve en el incremento de oferta sin demanda el síntoma claro de un cambio de ciclo.
El coste de las reformas: una brecha que no cuadra
Uno de los puntos más espinosos del negocio es el presupuesto de las obras. Mientras algunos denuncian precios disparatados —hasta 2.500 euros por metro cuadrado—, profesionales del sector sitúan la horquilla real entre 600 y 700 euros el metro cuadrado, incluso con acabados de alta gama. La diferencia es abismal y explica en parte por qué muchas operaciones se han vuelto inviables. Quien pagó sobrevalorado por la vivienda y contrató reformas carísimas se encuentra ahora con que el mercado no absorbe el producto final al precio esperado.
El inversor particular, atrapado entre la subida de tipos y la sobreoferta
El ajuste no discrimina: ni el segmento de lujo se salva. La combinación de tipos de interés elevados, incertidumbre económica y un stock creciente está dejando a muchos 'flippers' con pisos sin vender y cuotas hipotecarias que pagar. La ironía es que, mientras el particular pierde dinero, Hacienda —vía impuestos— sigue siendo la gran beneficiada de todo el movimiento.
Con estos mimbres, el mantra de que "la vivienda nunca baja" empieza a hacer aguas. Y la pregunta que flota es si estamos ante un ajuste pasajero o el principio del desinflamiento definitivo de una burbuja alimentada por el fácil crédito y la codicia.