¿Deflación en la carne? Lo que esconden los 18 euros el kilo de ternera en Carrefour
Un kilo de ternera 'top' a 18 euros con descuento. Para algunos, la prueba de que los precios de los alimentos están deflacionando; para otros, un simple espejismo que oculta una realidad inflacionista. El debate sobre el coste real de la cesta de la compra se aviva cada vez que un consumidor comparte un chollo, pero los datos históricos muestran otra cosa.
El precio que no cuadra con el IPC
La confusión arranca con la unidad de medida: el precio por kilo. Una pieza que en 2017 costaba entre 7 y 8 euros hoy se paga a 18. La diferencia es del 125%, muy por encima de la inflación general acumulada. Quienes defienden que hay deflación suelen basarse en ofertas puntuales, pero la tendencia de largo plazo es inequívoca: la carne de vacuno se ha encarecido sensiblemente. Mientras, otros cortes como el lomo Angus alcanzan los 90 euros el kilo, y el secreto ibérico se encuentra a 15 en cash&carry. La horquilla es tan amplia que cualquier afirmación sobre el nivel general de precios resulta arriesgada.
Calidad vs. precio: la letra pequeña del chollo
La calidad del producto también divide opiniones. Algunos compradores valoran la grasa y el sabor; otros señalan que la pieza mostrada corresponde a vaca, no a ternera, y que su textura es dura. Un ganadero consultado descalifica el lote afirmando que “ni para los perros sirve”. La percepción de que un precio bajo es sinónimo de mala calidad choca con quienes buscan gangas en establecimientos como Carrefour o en pescaderías a última hora, donde el rape llega a 13 euros el kilo. El consumidor se enfrenta a una disyuntiva: pagar más por un producto certificado o arriesgarse con ofertas que pueden esconder mermas.
La pregunta que queda en el aire: ¿es posible que los precios de los alimentos estén deflacionando cuando un mismo corte de carne ha duplicado su coste en menos de una década? La respuesta, como casi siempre, depende de cómo se mida y de a quién se mida.
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