Aznar contra Trump: el establishment que ya no manda
Hay una paradoja que define la política española de las últimas décadas: el expresidente que vendió a España como socio incondicional de Washington es ahora el que reparte carnés de demócrata. José María Aznar, a sus 71 años, ha salido a descalificar a Donald Trump por su responsabilidad en el asalto al Congreso y en el intento de golpe de Estado, y lo ha hecho con el mismo tono con el que la fundación FAES acostumbra a repartir doctrina. El problema no es lo que dice, sino quién lo dice y a quién beneficia.
El comunicado de FAES y la reacción de la derecha mediática
La fundación que preside Aznar publicó un comunicado en el que califica al presidente electo de Estados Unidos en términos que, según una parte de la derecha, parecen sacados de la redacción de un medio progresista. La respuesta no se hizo esperar. Desde sectores que se identifican con la nueva derecha se acusa a Aznar de ser un lacayo del establishment estadounidense, de haber vendido el alma a la secta de Skull & Bones y de seguir defendiendo los intereses de las élites globalistas que Trump dice combatir.
El argumento central de esta corriente es que Aznar no representa a la derecha, sino a un conglomerado de intereses económicos que trascienden las etiquetas ideológicas. «Son sólo negocios, nada personal», resume una de las intervenciones. La crítica se extiende a todo el PP, al que se acusa de haber abandonado cualquier atisbo de oposición real al pensamiento único. «Si no te das cuenta que todo es una puta farsa, es que eres gilipollas», sentencia otro mensaje que resume el sentir de una parte del debate.
Skull & Bones, George Bush y el negocio militar
La conexión con la familia Bush es uno de los hilos conductores de la discusión. Se recuerda que fue George Bush padre quien introdujo a Aznar en la sociedad secreta Skull & Bones, una hermandad que cuenta entre sus miembros con demócratas y republicanos por igual. De ahí se extrae la conclusión de que el expresidente español siempre ha servido a los intereses de un establishment que trasciende las siglas partidistas.
El detonante histórico es la guerra de Irak. «Un presidente tan serio que desperdició toda la ventaja que tenía USA sobre el resto del mundo a principios de siglo por luchar las guerras que quería Israel», señala un participante. La crítica no se limita a Aznar: se extiende a toda una generación de dirigentes que, según esta lectura, antepusieron los intereses de sus amos estadounidenses al bienestar de los españoles. «Aznar es un indigente intelectual entregado a la agenda de sus amos», resume otro.
El PP como sucursal del Partido Demócrata
Una de las tesis más repetidas es que el
Partido Popular es la versión española del Partido Demócrata estadounidense. Ambos serían «un desastre cuando están al mando», y ambos representarían a las élites globalistas que Trump ha prometido desmantelar. El apoyo explícito de Cuca Gamarra a Kamala Harris se cita como prueba de que el PP ha dejado de ser un partido de derechas para convertirse en una sucursal del progresismo internacional.
La conclusión que extraen algunos es que el eje izquierda-derecha es una ficción útil para mantener entretenida a la población mientras las familias y los clanes que realmente gobiernan el mundo siguen moviendo los hilos. «Las ideologías les importan una mierda, no son más que pienso para polarizar a la borregada», afirma un mensaje que condensa esta visión.
La guerra comercial y el fin de la globalización
Más allá de las etiquetas ideológicas, hay un análisis que trasciende el ruido: el regreso de Trump a la Casa Blanca supone el fin de la globalización tal y como la hemos conocido. Los aranceles a los productos europeos y el desentendimiento de Estados Unidos de las guerras del imperio dejarían a las oligarquías europeas solas ante las consecuencias. «El euro va a valer para papel de water», pronostica un participante.
Esta lectura conecta con la crítica a la Agenda 2030, presentada como un instrumento de control y empobrecimiento disfrazado de buenas intenciones. «Cuando el sistema te miente y manipula con sus maguferias oficiales, dan lugar al pensamiento contrario», señala otro mensaje que advierte sobre el riesgo de que la disidencia acabe siendo también controlada.
La herencia económica: de Felipe González a Aznar
La discusión deriva hacia el legado económico de los gobiernos españoles. Se recuerda que la burbuja inmobiliaria no nació con Aznar, sino que se gestó durante los últimos años de Felipe González, con casos como el PSV y la apropiación indebida de 18.588 millones de pesetas. «Cualquiera que viviese la España de los 90 sabe que el pisito ya era un negocio», apunta un participante.
La conclusión que se extrae es que la corrupción y el modelo económico depredador no son patrimonio de un partido, sino de un sistema que se retroalimenta. La familia Aznar es señalada como «la principal aliada de los fondos buitre en nuestro país», con más de 40.000 millones de euros en activos inmobiliarios gestionados por el hijo del expresidente.
¿Sirve de algo seguir discutiendo sobre etiquetas ideológicas cuando los que realmente mandan parecen moverse en un plano superior?