De comprar BBVA a 7,19 a vender a 7,843: 607 euros de plusvalía
Julio. La deuda española se está llevando una paliza en el mercado y media Bolsa mira la prima de riesgo antes que el reloj. En ese escenario, un inversor particular deja escrita su jugada:
1.000 acciones de BBVA a 7,19 euros y venta en torno a 7,90. El objetivo confesado es pagarse las vacaciones: necesita 800 euros, un 10% sobre el precio de entrada. Y el plazo no es un año. Es una semana.
La respuesta mayoritaria va en la dirección contraria. La tendencia es bajista «a más no poder», la deuda española asusta y nadie detecta esa capitulación que suele marcar los suelos de verdad. Una de las frases que mejor resume el ambiente es un refrán de manual:
no trates de coger un cuchillo mientras cae. Otra recomendación, más práctica: poner un stop profit del 5% si lo que quiere es sacar la pasta a corto plazo.
¿Cuál era el plan exacto de la operación?
La aritmética no tiene misterio. Compra de 1.000 títulos a 7,19 euros, salida prevista en 7,90 y un beneficio de 710 euros brutos, que tras comisiones se queda bastante por debajo. El argumento técnico que sostiene la apuesta es que el valor está
en un soporte clarísimo: o rebota en los próximos días respetando el ciclo, o se hunde varios meses por debajo de 7. El propio interesado lo asume con una condición: si baja a 7, capitula.
Hay incluso un momento de guasa con la identidad del comprador. Alguien insinúa que trabaja en el propio BBVA. La respuesta, entre risas, es que solo es un consultor informático de vacaciones. Ironías de intentar pagar las vacaciones comprando precisamente acciones del banco.
Las órdenes que se colocaban en la banca española
En paralelo aparecen otras estrategias para el mismo sector. Hay quien deja una orden a 6,95 euros para el Santander, quien coloca 7,02 para BBVA y 7,04 para el Santander, y quien sostiene que esta vez no se compra por debajo de 6,8. El Santander, dicen, tiene un soporte fuerte en la zona de los 7 euros, y comprar antes del dividendo rebaja el precio de compra en 13,5 céntimos.
Los mensajes mezclan el análisis y la guasa. Que si esperar un 10% en una semana merece un facepalm, que si el valor está más cerca de 6,5 que de 8, que si el año pasado ya anduvo por 7 y luego se fue a 10. Nadie tiene bola de cristal, pero casi nadie firma el plan tal cual.
El primer cierre y el peso de las comisiones
El primer día de seguimiento deja un cierre en 7,215 euros. La cuenta, tal cual se publica: 0,025 céntimos por acción multiplicados por 1.000 títulos son
25 euros de ganancia bruta, de los que hay que restar las comisiones de compra y venta. Veinticinco euros. La mitad de una cena. La operación, de momento, ni está ni se la espera.
Y el viento sigue en contra. El BBVA aparece a 7,14 en la apertura y después en 7,05, con el valor cediendo un 2%. El detalle doméstico se mezcla con el macro: Moody's amenaza con rebajar el rating de los principales bancos españoles y en Estados Unidos la fecha del 2 de agosto por el techo de deuda sobrevuela todo. Un valor financiero español con exposición a deuda soberana, en plena tormenta.
Menudo cóctel.¿Tributan los dividendos de las acciones?
La conversación deriva hacia la fiscalidad, y aquí hay un dato que muchos pasan por alto. Los dividendos están exentos de tributación en sus primeros
1.500 euros, pero con condiciones. La exención no aplica a las acciones compradas dentro de los dos meses anteriores al cobro del dividendo si en los dos meses siguientes se venden esas mismas acciones o unas del mismo tipo. En títulos que no cotizan, el plazo se estira hasta un año. Quien entra solo por el dividendo y sale enseguida puede llevarse una sorpresa con Hacienda.
El desenlace: 7,843 euros por acción
Al final sale bien. La venta se ejecuta a 7,843 euros. La resta: 0,653 céntimos por acción multiplicados por 1.000 arrojan 653 euros brutos,
607,12 euros netos tras comisiones. Por debajo de los 800 euros que se había propuesto para pagarse las vacaciones, aunque el inversor lo despacha con un «pa cubatas». Por el camino la operación pasó por 7,05, en rojo y con el stop de capitulación a un paso.
La otra cara del mismo valor la pone quien compró 2.000 acciones a 9 euros y asume el horizonte largo: diez o quince años, dividendos mediante, para recuperar la
inversión. Dos formas opuestas de mirar el mismo banco. Una se cerró con beneficios en unos días. La otra sigue esperando, y el que avisó de que la tendencia era bajista tampoco se equivocaba.