No se debe meter dinero en lo que no se entiende de forma sencilla y para entender bien el BTC hace falta tener conocimientos avanzados en matemáticas, algoritmia, criptografía, programación y protocolos de comunicación, algo fuera del alcance del 99,9% de la población.
Y aún teniendo dichos conocimientos hace falta dedicarle tiempo a su estudio para conocer sus fundamentos y funcionamiento detallado, no digamos ya si se quiere uno meter en el código fuente a verificar las cosas por si mismo.
El BTC es puro fiat sin respaldo. El euro al menos está respaldado por la deuda, es decir, por el compromiso de los endeudados de trabajar a cambio de ellos, y por la obligación que tenemos todos de trabajar por ellos aunque solo fuese para pagar los impuestos.
En mi opinión quién atesora BTC lo hace con la misma motivación que quién atesora boletos de lotería esperando que le toque el rellenito.
Y para colmo es trazable y necesita derrochar ingentes cantidades de energía simplemente para que una pírrica transacción pueda hacerse, algo que no parece tener mucho futuro en un mundo de energía cada vez más escasa. También su creación y control de transacciones está centralizado en unos pocos nodos de alta tecnología y costo al alcance de muy pocos.
En fin, yo no le veo ya prácticamente ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes.
Espero que surjan otras criptomonedas que solucionen dichos inconvenientes y de hecho ya van surgiendo algunas que mejoran alguno o varios aspectos como la trazabilidad, la centralización de facto o el incentivo a la no circulación.
En cualquier caso yo nunca la usaría como depósito de valor para atesoramiento si no como mero proxy de oro o efectivo para transferencias y compras a distancia.
Y otra cosa, el efectivo seguirá siempre siendo el rey en cuanto a anonimato y todos los usuarios de criptomonedas deberían defenderlo porque si no existiese toda transferencia de dinero bancario a cambio de criptomonedas podrá estar sujeta a control.