Torres agilizó los pagos a Aldama y lo negó en público
Un mensaje de WhatsApp. «Asunto resuelto; es inminente; hoy dormiré mejor». Lo firma el ministro Ángel Víctor Torres y lo recibe Koldo García, el antiguo asesor del exministro José Luis Ábalos. Detrás del intercambio, según la documentación publicada por
El Mundo, hay cuatro meses de gestiones para desatascar el cobro millonario de la empresa de mascarillas de Víctor de Aldama desde el Gobierno de Canarias. Torres presidía el archipiélago cuando estalló la pandemia. Después, ya como ministro de Política Territorial, negó ante los medios cualquier contacto con Koldo García. La contradicción es de manual.
Qué dicen los mensajes y qué negó el ministro
El material publicado reproduce conversaciones mantenidas durante cuatro meses. En ellas Torres aparece empujando el pago a la empresa de Aldama porque, según su propia explicación, el Ejecutivo canario había incumplido el contrato: no había abonado la mitad por adelantado y temía acciones judiciales del proveedor. Es la coartada que sostiene el ministro. El problema no es el fondo —agilizar un trámite es competencia política—, sino la forma y el cuándo.
Porque el mismo Torres que ahora reconoce los contactos dijo antes que no había tenido ninguno. La negación está grabada. Y la captura del mensaje que acompaña al pago —«hoy dormiré mejor»— circula por todas partes. En el terreno político, la secuencia es tóxica: primero el silencio, luego la negación, después la admisión a medias. Cada paso refuerza la sospecha de que había algo que esconder, aunque el ministro insista en que solo cumplía con su obligación.
La defensa: agilizar no es robar
Hay una línea argumental que sostiene que un presidente autonómico está para desatascar la administración cuando la urgencia lo exige. En plena pandemia, con hospitales pidiendo mascarillas a gritos, el responsable político de turno llama al proveedor, presiona a los funcionarios y cierra el expediente. Nada de eso es delito. La empresa cobra lo que se le debe y el servicio público funciona.
El problema es que el proveedor no era un proveedor cualquiera. Era la trama Koldo. Y el interlocutor no era un funcionario de Hacienda, sino Koldo García, el hombre de confianza de Ábalos. La pregunta que planea sobre todo el asunto no es si agilizar pagos es legal, sino por qué el presidente de Canarias hablaba con ese intermediario concreto y no por los cauces ordinarios. La respuesta oficial no convence a casi nadie.
El calendario judicial que viene
El caso no se agota en Torres. Los mensajes del móvil de Aldama, según las informaciones que se van publicando, pueden salpicar a más nombres: se especula con Ábalos y con otros cargos del entorno socialista. También está pendiente el rastro de los mensajes borrados del Fiscal General, que si aparecen y dicen lo que se sospecha pueden poner contra las cuerdas al Gobierno. Y el proceso que afecta a Begoña Gómez por el software de la Complutense avanza hacia juicio.
Nada de esto es firme. Son investigaciones, indicios y filtraciones. Pero el goteo es constante y cada entrega añade una pieza nueva al relato. La estrategia del Ejecutivo —negar, matizar, atribuir a la ultraderecha— funciona a corto plazo y desgasta a medio. El problema de fondo es que la acumulación de casos empieza a parecerse a un patrón.
Por qué no dimite nadie
La pregunta que recorre todos los análisis es por qué un ministro pillado en una contradicción tan evidente sigue en el cargo. La respuesta corta: porque puede. El PSOE tiene los votos, la oposición está fragmentada y el calendario electoral no aprieta hasta dentro de varios meses. En cualquier otro país europeo, una secuencia como esta habría costado al menos una dimisión. Aquí no.
Hay quien sostiene que el poder no es una propiedad, sino un alquiler que hay que renovar. Y que cuanto más lejos está la renovación, menos importa lo que se haga. Cuando se acerquen las autonómicas y las generales, la cosa cambia. Sobre todo para los socios. Mientras tanto, el espectáculo continúa y el electorado asistente mira para otro lado.
El detalle que descoloca no está en los mensajes, sino en las capturas. Las hizo Aldama desde el primer día. Guardaba pantallazos de todo. Quien negocia con un intermediario así debería saber que cada palabra queda registrada. Y que algún día, cuando al intermediario le convenga, esas palabras saldrán a la luz.