El paro sube en todos los sectores en pleno primer trimestre
El mercado laboral español cerró el primer trimestre con un aumento del paro en todos los sectores, según los datos que abren esta discusión. La cifra llega con un matiz que varios análisis subrayan: el número total de ocupados se consolidó por encima de los 21 millones, concretamente en
21.250.000. Es decir, el país sigue creando empleo en términos anuales, pero el primer trimestre se ha llevado por delante una parte de lo acumulado.
La reacción no se hizo esperar. Hay quien lee la cifra como un aviso serio sobre la economía española y quien la relativiza recordando que el primer trimestre suele ser el más flojo del año. La discusión deriva rápido hacia el detalle estadístico: qué se cuenta, qué no se cuenta y cuánto de ese empleo es realmente empleo.
Qué dicen los datos del paro por sectores
El paro sube en todos los sectores. El mayor golpe se lo lleva el sector servicios, con más de
50.000 parados adicionales a las puertas del verano, cuando la temporada alta de hostelería y turismo debería tirar del empleo. Ese contraste entre la llegada del buen tiempo y el aumento del desempleo en servicios es el punto que más comentarios genera.
Los datos por comunidades también dan material. Baleares se queda a punto de alcanzar a Andalucía en tasa de paro:
15,48% frente a 17,77%. Y hay provincias como Córdoba y Sevilla que presentan menos paro que Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Zamora, Castellón o Extremadura. La geografía del desempleo no responde al tópico.
El empleo público y las cifras que no se desglosan
Una de las críticas recurrentes es que no se detalla cuánto de ese empleo creado corresponde al sector público. Si el empleo privado se contrae y el público compensa, la foto cambia. Varios análisis piden ver la gráfica desglosada: de los 21 millones de afiliados a la Seguridad Social, cuántos trabajan de verdad, cuántos a jornada completa y en qué régimen están.
La duda tiene que ver con las figuras laborales que se contabilizan como empleo. Los fijos discontinuos, los estudiantes en prácticas, quienes cotizan por el subsidio de mayores de 52 años o quienes trabajan un mes de verano entran en las estadísticas. La pregunta que sobrevuela es cuánto de ese empleo es estable y cuánto es un apunte contable.
¿Por qué caen las horas trabajadas si hay más ocupados?
El detalle que más incomoda es el de las horas totales trabajadas. Si el número de ocupados sube pero las horas caen, algo no cuadra. La explicación que se maneja es el fraccionamiento del empleo: se reparte el trabajo en contratos más pequeños, de modo que más gente trabaja menos horas y no logra un salario digno. La otra posibilidad es que las horas extras no se declaren porque tampoco se pagan.
El caso más citado es el de la hostelería y el comercio. Hay empleados que firman 40 horas semanales y hacen 50 o 55, sin cobrar las que sobran o cobrándolas, con suerte, en negro. Ese trabajo no aparece en ninguna estadística de horas. La brecha entre lo que se firma y lo que se trabaja es, para muchos, la clave del misterio.
La inmigración y el mercado laboral: el debate de fondo
El otro gran eje de la discusión es el efecto de la inmigración sobre el empleo. Una parte de los análisis sostiene que la regularización de cientos de miles de personas debería empujar el paro al alza, y que si eso no ocurre es porque algo no encaja en las cifras. Otros recuerdan que la regularización aún está en trámite parlamentario y que su efecto sobre el empleo no es automático.
En el fondo late un argumento económico más incómodo: la abundancia de mano de obra disponible presiona los salarios a la baja. Cuanta más gente busca trabajo, más fácil es cubrir un puesto por menos dinero. Es el dumping social del que hablan los manuales, aplicado al día a día de la hostelería, la construcción y el comercio.
El contexto político y la sombra de las pensiones
La cifra de paro llega en un momento de máxima tensión política. La coincidencia con la reflexión del presidente del Gobierno sobre su continuidad y con su ausencia durante unos días ha servido para que la discusión derive hacia el terreno partidista. Hay quien ve en los datos un argumento más para el desgaste del Ejecutivo y quien recuerda que el primer trimestre siempre es malo.
El trasfondo es el sistema de pensiones. La idea de que hacen falta millones de trabajadores extranjeros para sostenerlas choca con una realidad incómoda: si esos trabajadores ocupan empleos precarios y mal pagados, su contribución será limitada. La ecuación no cierra por ningún lado y nadie ha encontrado todavía la forma de cuadrarla.
El aumento del paro en todos los sectores es el titular. Lo que viene después es la pelea por decidir qué significa. Y ahí, de momento, no hay acuerdo.