Mónica García esquiva la pregunta sobre el dolor fetal
El intercambio duró segundos. A
Mónica García le preguntaron si el feto sufre durante un aborto y su respuesta, recogida por
El Debate, fue un encogimiento verbal: «No entiendo la pregunta». Remató con un «la respuesta es tan obvia que ni te voy a responder». Traducido: la pregunta no se responde.
Podía haberse resuelto con un dato. Existe, es público y cualquier manual lo repite. Que la titular de Sanidad lo esquivara convierte un asunto técnico en un problema político.
Qué se sabe del dolor fetal y en qué semana
La evidencia que se ha citado en la discusión sitúa los
nociceptores —las terminaciones que detectan el estímulo doloroso— en la
semana 10 de gestación, pero por sí solos no bastan para experimentar dolor. A las
18 semanas, la actividad de la médula, el tronco encefálico y el mesencéfalo genera respuestas reflejas, no conciencia de dolor. A las
24 semanas el córtex ya procesa estímulos, lo que tampoco equivale a que el feto sienta. Tres umbrales, tres matices y ninguna certeza absoluta en ninguno. De ahí que el titular sea más fácil que la respuesta.
Cuántos abortos se practican frente a cuántos nacimientos
Las cifras que se manejan en el asunto son gruesas: en España se registran unos
300.000 nacimientos al año y, según el cómputo que se repite, alrededor de
100.000 interrupciones voluntarias del embarazo. Son números que se lanzan como arma arrojadiza y rara vez se cruzan con las series oficiales. Cada cual los usa para lo suyo y nadie los audita.
El dolor que aparece años después y ningún estudio mide
Hay un ángulo que no sale en ninguna estadística. Quien ha trabajado en terapia de grupo con mujeres describe testimonios de pacientes de 50 y 60 años que apenas recordaban su aborto a los 20 y que, décadas más tarde, hablaban de vacío y de conversaciones silenciosas con el hijo que no nació. No eran casos de malformación ni de violación, precisan. Es material que no cabe en una serie temporal.
El problema no es que falte información. Es que responderla obliga a elegir entre un matiz incómodo y un titular peor. Por eso nadie la responde.