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Cada vez que hablo con un liberal, tengo la sensación de hablar con un malo de masas
El liberalismo como patología: el debate que agita la economía
Hay una discusión que reaparece cada cierto tiempo en los mentideros económicos y que estos días ha vuelto con fuerza: la de si el liberalismo es una ideología o, directamente, un trastorno. El planteamiento que abrió el fuego era tajante: quien se declara liberal carece de empatía, disfruta viendo a compatriotas pidiendo en la puerta de un supermercado y, en el fondo, comparte el instinto de los mayores genocidas de la historia. La provocación no era gratuita: buscaba poner contra las cuerdas a una corriente que, según esta tesis, habría convertido la falta de solidaridad en virtud.
La respuesta no se hizo esperar. Y no fue una, sino varias, todas apuntando al mismo sitio: la confusión de términos. Mao, Stalin y Hitler no eran liberales, recordó alguien con sorna. Otros añadieron la hambruna irlandesa, las masacres de las compañías de las Indias o el genocidio bengalí como ejemplos de que el libre mercado sin freno también tiene las manos manchadas. El resultado fue un intercambio donde nadie se bajó del burro, pero donde quedó claro que el problema no es tanto el liberalismo como lo que cada cual entiende por él.
¿Qué es el liberalismo y qué no lo es?
El primer malentendido que sobrevoló la discusión fue el de la definición. Para unos, liberal es quien defiende el libre mercado, la propiedad privada y la mínima interferencia del Estado. Para otros, liberal es el empresario millonario que se beneficia de un Estado intervencionista que le protege de la competencia. La confusión entre liberalismo y capitalismo de amiguetes —o mercantilismo, o crony capitalism— fue uno de los ejes del intercambio. Varios intervinientes insistieron en que muchos de los que se autodenominan liberales no lo son: son defensores de un sistema donde el poder político reparte favores entre unos pocos elegidos.
Esa distinción no convenció a todos. Para los críticos, es una excusa: el liberalismo, en la práctica, siempre acaba derivando en una sociedad donde el individuo es lo primero y los demás, si sobran, que se apañen. La acusación de individualismo extremo fue recurrente. Se argumentó que el liberalismo apareció para destruir la unión entre las personas y poner a todo el mundo a competir contra todo el mundo. Sálvese quien pueda, resumió alguien, y como yo soy muy listo, seguro que estaré entre los salvados.
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El argumento de los muertos: ¿quién mató a más?
Uno de los momentos más tensos llegó cuando se intentó cuantificar el daño. Alguien lanzó la cifra de 100 millones de muertos por comunistas y cero por liberales. La respuesta fue inmediata: la Revolución Francesa fue un baño de sangre, y el comunismo y el nazismo son hijos de aquella. Otro añadió que liberales y comunistas fueron amigazos del alma en no pocos episodios históricos. La discusión derivó hacia el siglo XX: Hamburgo, Dresde, Hiroshima y Nagasaki como ejemplos de que las democracias liberales también han dejado cadáveres a su paso.
El problema de fondo, señalaron algunos, es que se juzga el liberalismo por lo que hicieron gobiernos que no eran liberales. La Unión Soviética y la China actual no son precisamente paraísos de libertad individual, y sin embargo se usan como ejemplo de lo que pasa cuando el Estado lo controla todo. La paradoja, apuntó alguien, es que para ser rojo de verdad hay que serlo en un país capitalista: en Cuba la gente se juega la vida para llegar a Estados Unidos, y el muro de Berlín se saltaba de Este a Oeste, no al revés.
Solidaridad, caridad y el problema de los parásitos
Otra línea de discusión fue la de la solidaridad. Se argumentó que la solidaridad mal entendida atrae a los parásitos, y que a nadie le gusta que le chupen la sangre. La confusión entre solidaridad y caridad fue señalada como una de las trampas del lenguaje político. Unos defendían que el liberalismo premia el mérito y el esfuerzo; otros replicaron que eso es una fábula: hay quien nace con varios millones en la cuenta y no ha trabajado en su vida, mientras compite con quien empieza de cero.
El ejemplo de los trust fund kids —herederos que no han tocado su fortuna en décadas— sirvió para desmontar la idea de que el mercado recompensa a los mejores. La riqueza heredada y las tierras robadas a los indios o a México fueron mencionadas como prueba de que el punto de partida nunca es igual. La conclusión de algunos fue que el liberalismo no premia el esfuerzo, sino la posición de salida. Otros contraatacaron: el que no quiere trabajar es un parásito, y premiar el mérito es lo único que hace avanzar a una sociedad.
El liberalismo como patología: ¿diagnóstico o insulto?
La tesis inicial —que el liberalismo es una sociopatía— encontró pocos defensores explícitos, pero sí un eco en quienes consideran que el individualismo extremo deshumaniza. Se dijo que el liberal ve a los demás como rivales en un juego de suma cero, donde para que uno gane otro tiene que perder. La metáfora del barco fue recurrente: todos vamos en el mismo, y si el barco se hunde, se hunde para todos. El liberal, según esta visión, no lo entiende.
La contrarréplica fue que el individualismo no significa egoísmo, sino que el individuo es el sujeto político, no el grupo. Cuando se pone el grupo en el centro, el individuo es descartable, y ahí están los colectivismos y totalitarismos del siglo XX para demostrarlo. Nadie puede ser sacrificado por el beneficio del grupo, resumió alguien. La discusión, en este punto, dejó de ser económica y se volvió filosófica.
El contexto español: por qué este debate vuelve siempre
El trasfondo del intercambio era inequívocamente español. Se mencionó a Pedro Sánchez, a Macri, a Rajoy y a Espinosa de los Monteros como ejemplos de que la oposición inútil es el mejor aliado de la izquierda. La advertencia de que este país va a ser más pobre por culpa de debates como este fue una de las intervenciones más aplaudidas. La idea de que la gente como Chávez o los Kirchner no llegan al poder por ser genios, sino porque la oposición es aún más inútil, resonó con fuerza.
También hubo quien señaló que el término liberal, tal como se usa en Estados Unidos, no se utilizaba en España hasta hace relativamente poco. La sospecha de que hay una campaña de confusión terminológica —con CMs anglojudíos o izmierdosos malmetiendo— fue otra de las teorías que circularon. No se qué haces contestando en serio a estos trolles, zanjó alguien. El debate, como casi siempre, terminó en tablas.
Al final, la pregunta que queda en el aire no es si el liberalismo mata más o menos que el comunismo. Es si tiene sentido seguir discutiendo sobre etiquetas mientras el barco —ese del que hablaba alguien— sigue haciendo agua. ¿O es que acaso alguien cree que los que piden en la puerta del supermercado se preocupan por la definición de crony capitalism?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Un liberal considera que él y su familia son lo primero, y que las migajas que le sobran se pueden repartir entre las clases improductivas»
— Mentecaliente2 · Definición de liberal
«El liberalismo es la única ideología que ha ayudado a la humanidad a progresar y mejorar. El resto de ideologias solo han servido para esclavizarla, humillarla, atontarla y/o genocidarla»
— El centinela · Defensa del liberalismo
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
El liberalismo es individualismo extremo y antisolidario40%
El liberalismo no es lo que sus críticos describen35%
Liberales y socialistas comparten culpa histórica25%
📅 EVOLUCIÓN
Septiembre 2023Se abre el debate con la tesis de que el liberalismo es una patología sociopática
Septiembre 2023Se contraataca recordando que Mao, Stalin y Hitler no eran liberales
Septiembre 2023Se introduce la distinción entre liberalismo y crony capitalism
Septiembre 2023Se debate sobre las cifras de muertos atribuibles a cada ideología
Septiembre 2023Se deriva hacia el contexto político español y la inutilidad de la oposición
▶ VÍDEOS
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El intercambio sobre si el liberalismo es una patología psíquica o una ideología económica, con acusaciones cruzadas de genocidio
✓La distinción entre liberalismo y crony capitalism que varios intervinientes consideran clave para entender el debate
✓El análisis de por qué la oposición inútil es el mejor aliado de la izquierda, con ejemplos de España y Latinoamérica
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