El español medio cierra el mes 328 euros en números rojos
Según contaba un participante en el hilo, la almeja estaba a 179 euros el kilo en el Hipercor de su zona y no quedaba; el pescadero comentó que había clientes llevándose varios kilos. Esa escena —consumo de lujo encadenado— convive con el dato que originó esta conversación: en 2024 el español medio no es que no ahorre, es que cierra el mes con
328 euros de endeudamiento. Capacidad de
ahorro nula, según el análisis publicado por
emprendedores.es.
La discusión que siguió a ese titular tiene la virtud de no quedarse en la queja y bajar al detalle: qué se ha comido la nómina, por qué el consumo no se derrumba y hacia dónde va un país cuya deuda pública supera ya los
1,5 billones de euros, máximo histórico.
¿Qué significa estar en -328 euros al mes?
Un saldo negativo de 328 euros mensuales no describe a alguien que despilfarra: describe a un hogar que paga más de lo que ingresa y tapa la diferencia con crédito, con reservas que se agotan o con deuda. Descontados vivienda, suministros, comida y transporte, el ahorro es negativo por definición.
La economía sumergida y el crédito al consumo aparecen como explicaciones recurrentes. Una parte del país tira de ahorro acumulado o de préstamo; otra sostiene un nivel de gasto imposible con la nómina oficial gracias a ingresos que no pasan por la declaración. En medio queda una certeza incómoda: con los precios actuales,
cubrir el mes entero y llegar a comer el día 20 ya se considera un logro.
Sueldos de tercer mundo con precios de primer mundo
Ahí apunta la mayoría de diagnósticos. Los salarios no acompañan la subida de la vida, y quien consigue ahorrar lo hace renunciando a cosas que hace una década se daban por hechas. Hay quien recuerda que en los ochenta el sueldo cundía mucho más porque el coste de la vida y los impuestos eran más bajos, aunque no existiera red de protección alguna.
Hay una lectura que matiza el victimismo: durante años se interiorizaron como normales gastos que no lo son —cenar fuera, escapadas, móvil de gama alta, coche nuevo, hipoteca— y eso explica parte del desfase, según uno de los participantes. La contrarréplica es igual de sencilla. Si un hogar con
más de 5.000 euros de ingreso mensual reconoce que ya no va sobrado como hace unos años, el problema no es el capricho: es el coste estructural. Incluso aparecen endeudados hogares con empleo público estable, lo que rompe el tópico de que esto solo le pasa al precario.
El IRPF que se come la nómina: hasta el 43,2%
En 2024, según el cálculo de uno de los participantes —que advertía de que hablaba de memoria—, el tipo del IRPF podía llegar hasta el
43,2%, y la comparación con Dinamarca se habría dado la vuelta: hace seis años nos sacaban más de diez puntos de diferencia y hoy la presión fiscal española estaría por encima. La letra pequeña importa más que el titular. Allí apenas se cotiza por Seguridad Social y el sistema de pensiones tiene
tres pilares, con un tramo obligatorio de cobertura universal y complementos de empresa o privados que el trabajador paga aparte.
El segundo matiz es el esfuerzo fiscal: no es lo mismo tributar el 50% sobre 5.000 euros que sobre 1.000, y el 50% danés no se gasta igual que el 50% español. El tercero es el empleo. En Dinamarca trabaja casi la mitad de la población; aquí, varios puntos menos. De ahí sale el argumento que más se repite: el problema no son tanto los impuestos como los salarios y cuánta gente aporta.
¿Cómo se llenan las playas si somos más pobres?
Ramón Palomar lo formuló en
ABC en marzo de 2024 como un fenómeno paranormal: se supone que somos un
20% más pobres que hace una década y, sin embargo, en fechas señaladas se colapsan playas, montañas nevadas, refugios rurales y apartamentos turísticos. Nadie localiza el manantial del que sale esa pasta alegre.
Las explicaciones posibles se reducen a tres: deuda, ahorro acumulado o dinero que no pasa por la declaración. Ninguna es una buena noticia. La deuda se paga, el ahorro se acaba y la economía sumergida no cotiza, no tributa y no sostiene pensiones.
Hipotecas al 4% y alquileres que no se deshinchan
Sorprende, se apuntó en el hilo, que con las hipotecas al
4% no haya saltado nada por los aires.
Del alquiler se ofrece otro diagnóstico. Mucho inversor cree que su piso vale más que un depósito bancario, y de ahí la subida desmesurada. Cuando pasen unos meses sin encontrar a quien le pague el
pastizal y toque asumir el IBI y los gastos, la reflexión llegará sola. Es un argumento de paciencia, no de consuelo: mientras tanto, el que alquila paga.
El frío interior y las facturas que no se ven
El frío que se pasa dentro de las casas españolas no se pasa en casi ningún otro sitio, sostiene una de las líneas de análisis. Los países más fríos y más pobres tienen sistemas subvencionados; los más fríos y más ricos, rentas que permiten tener la casa a temperatura saludable. Aquí se ve gente con abrigo dentro de un bar.
En el mismo saco entra la queja de que un jubilado cobre el doble que un trabajador en activo, o que la familia haya dejado de funcionar como red de salvamento. Son dos debates que llevan décadas aplazados y que, según uno de los participantes, los políticos usan como arma electoral.
El último dato es el que descoloca. La deuda pública supera los 1,5 billones de euros, un máximo histórico, mientras uno de los participantes sostiene que a los 30 años alguien debería llevar ahorrados
entre 30.000 y 50.000 euros. Con el español medio 328 euros en rojo cada mes, la cuenta no sale por ningún lado.