El Parlamento rechaza aplazar el Brexit y aprueba el plan Brady
La semana del 29 de enero se cerró con una batería de votaciones en la Cámara de los Comunes que dejó el tablero patas arriba y con Bruselas contestando en minutos. Los diputados tumbaron las enmiendas que buscaban arrebatar al Gobierno el control del calendario y aplazar la salida, aprobaron una que descarta el no-deal «en principio» y otra que pide a May renegociar el backstop, y la UE respondió de inmediato que el acuerdo de retirada no está abierto a renegociación. En medio de esa jornada, y unos días antes, un coche bomba volvió a sacudir Irlanda del Norte.
Qué se ha sabido
El 19 de enero estalla un coche bomba frente a un juzgado en Derry, en Irlanda del Norte. La policía recibe un aviso de diez minutos antes de la explosión y detiene a dos hombres veinteañeros; la principal línea de investigación es el New IRA, según los medios que se enlazan. Un participante recuerda que hace años ya se vivió un incidente similar.
La noche del 29 de enero se votan las enmiendas seleccionadas por el speaker John Bercow, en este orden: la laborista, la del SNP, la de Dominic Grieve, la de Yvette Cooper, la de Rachel Reeves, la de Caroline Spelman y la de Graham Brady. Resultados que se van pegando en directo: la de Grieve cae por 301 a 321; la de Cooper, que pretendía dar al Parlamento tiempo para legislar y extender el artículo 50 si no había acuerdo a finales de febrero, cae por 321 a 298, mayoría de 23; la de Reeves, que pedía dos años de extensión, cae por 322 a 290, mayoría de 32. La de Spelman, que rechaza el no-deal en principio, se aprueba por 318 a 310, mayoría de ocho. La de Brady, que pide cambiar el backstop, se aprueba por 317 a 301, mayoría de 16. La libra cae un centavo frente al dólar tras el rechazo de Cooper, hasta justo por debajo de 1,31, después de haber rondado 1,32.
La reacción europea llega el mismo día: un portavoz del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y otro del primer ministro irlandés, Leo Varadkar, repiten que la posición sobre el acuerdo de retirada, backstop incluido, no ha cambiado y que no se renegocia.
En paralelo, los foreros van colgando noticias económicas y sociales: el Banco de Inglaterra mueve parte de su operativa; Barclays traslada 170.000 millones de libras a Dublín por miedo al no-deal; el regulador europeo de medicamentos cierra su oficina de Londres con la pérdida de 900 empleos; la BBC estudia una base internacional en Bélgica; Airbus amenaza con marcharse del Reino Unido; Tesco planea recortar unos 15.000 empleos y cerrar mostradores; Dyson muda su sede a Singapur; Irlanda contrata 400 funcionarios de aduanas; la UE acepta viaje sin visado para los británicos incluso con no-deal; se aprueba en el Parlamento británico que May vuelva a votar el acuerdo el 14 de febrero si no hay pacto antes. Se cita también que el desempleo británico está en el 4%, el más bajo desde 1975, con salarios subiendo un 3,4% interanual.
La reina pide «puntos en común» a los políticos en pleno bloqueo, y se enlazan notas sobre la libra, el euro y el petróleo de un solo participante.
Las posturas
El eje del choque se traslada a interpretar la noche de votaciones. Un participante sostiene que el Parlamento ha fijado una jerarquía clara: primero salir con acuerdo, después salir sin acuerdo y solo en último lugar retrasar el Brexit. Otro lee lo mismo y concluye que la UE rechazará el plan y que quedan dos meses con la libra cayendo y planes de contingencia. Un tercero sostiene que los diputados no votan para evitar el no-deal, sino para decidir quién carga con la culpa en las próximas elecciones.
Frente a ellos, un participante defiende que May está maniobrando para construir un consenso inexistente y que ha forzado al Parlamento a elegir entre apoyar su acuerdo o ir al hard Brexit, con dos opciones sobre la mesa. Desde el lado contrario se insiste en que la UE no cede porque el backstop protege el mercado único y el acuerdo de Viernes Santo, y que cualquier cesión abriría un reguero de peticiones. Un veterano del hilo mantiene que el Gobierno acaba de plantar un farol y que la libra lo desmiente cada día.
Hay un cambio de tono perceptible: quien durante semanas había dado por hecha la anulación del Brexit empieza a admitir que se ha equivocado en el corto plazo y reformula su tesis como que, pase lo que pase, el Reino Unido no saldrá. Y aparece una línea nueva de discusión sobre si España y el Reino Unido negocian un acuerdo de doble nacionalidad, que otro participante atribuye a fuentes no oficiales y un tercero desmiente de plano.
Lo que cambia respecto a antes
Se da por superado que la revocación del Brexit sea la hipótesis principal: ahora mismo nadie la coloca como opción seria y el foco pasa a cuánto se puede estirar el calendario. La predicción que se había hecho de que la enmienda Cooper saldría adelante falla y quien la había anunciado lo reconoce. Entran en escena tres asuntos nuevos: la reapertura del acuerdo de Viernes Santo como moneda de cambio, las elecciones generales británicas como vía de salida, y la posibilidad de extender el artículo 50 solo unas semanas. También se instala la idea del no-deal como escenario normalizado al que cada vez más participantes se resignan.
La jornada de votaciones, en orden
El recuento que se sigue en directo: enmienda Grieve, 301-321 en contra; enmienda Cooper, 298-321 en contra; enmienda Reeves, 290-322 en contra; enmienda Spelman, 318-310 a favor; enmienda Brady, 317-301 a favor. Tras la primera votación, un participante señala que 327 diputados rechazaron extender el artículo 50 y que el resultado deja a May con la orden de renegociar algo que la UE ya ha dicho que no tocará. Otro resume que la Spelman no tiene fuerza legal y que por eso se aprueba con holgura menor de la esperada.