El código de la radio del Megane: 25 euros o gratis en casa
Cambiar de coche de segunda mano tiene estas cosas. Un Megane break del 99 comprado por
1.250 euros trae aire acondicionado, elevalunas eléctricos y un tablero con más lucecitas que un árbol de Navidad. Y trae, sobre todo, un «arradio» que pide un código de cuatro cifras cada vez que se queda sin alimentación. Sin el papelito con el código, la vía oficial es el concesionario:
25 euros y a otra cosa. La vía real, según la experiencia que se comparte en este caso, cuesta cero y se resuelve en casa.
De dónde sale el código de la radio Renault
El procedimiento no es magia. Se extrae el aparato, se busca en su etiqueta un
pre-código —una letra seguida de tres números, del tipo P546 o K300— que aparece precedido de «TO» o embebido en las últimas cifras de uno de los códigos de barras. Ese pre-código se introduce en una pequeña utilidad de escritorio, el
Renault Pre-Code Calculator, y la consola devuelve el código de cuatro cifras que el equipo acepta.
La secuencia en el coche también tiene su liturgia: los cuatro ceros en pantalla, el botón 1 para el primer dígito, el 2 para el segundo, y así hasta el cuarto, confirmando con el 6. Hay un atajo adicional para cuando el aparato tarda en pedir el código: pulsar 2 y 5 a la vez y darle al encendido. La radio arranca sin más.
¿Cobran o no cobran los concesionarios por el código?
Aquí empieza el desacuerdo. Frente al presupuesto de 25 euros, hay quien relata que se presentó en el concesionario con la documentación y el DNI y se lo facilitaron
sin coste alguno, también con un Megane del mismo año. Otro caso similar, para un Clio: cero problemas y cero euros. La conclusión que se extrae es que la política depende del concesionario y, probablemente, del empleado de turno.
El matiz geográfico aparece de refilón: quien cuenta la odisea del cobro reside en Francia, donde sostiene que el servicio postventa de la marca deja bastante que desear y donde el Megane es coche casi oficial. La misma marca, distinta cara según la sucursal.
El problema que viene después: la batería del mando
La radio es solo la puerta de entrada. Varias intervenciones advierten de que en ese Megane la electrónica va más allá: si se agota la pila del mando a distancia, el coche puede negarse a arrancar y toca pasar por taller para recodificarlo. Se describe incluso el caso de un vehículo que, con las pinzas puestas, movía el motor de arranque pero no se ponía en marcha.
La acusación de fondo es de época: buenos motores lastrados por
electrónica inútil. Quien lo sufrió lo resume en que nunca volvería a comprar un Renault, aunque reconozca que el coche era bueno en todo lo demás. La defensa del modelo se apoya en lo de siempre: si fuera tan malo, no se verían tantos circulando.
El tutorial resuelve el código de la radio en diez minutos. Lo que no resuelve es la pregunta incómoda: por qué el mismo trámite es gratuito en una puerta y cuesta 25 euros en la de al lado. Ahí el análisis se atasca.