Un forero baja la cola a «ni 100 personas» y el hilo va a 2.000€
La cifra entra de refilón y se queda: un participante sostiene que en la cola de Sol no hay ni
100 personas. Lo escribe dentro de un mensaje cargado de descalificaciones por origen, así que el número viaja solo. A partir de ahí el hilo deja el adjetivo y se mete en otra cosa: cómo se paga el terminal, para qué se usa y con qué se compara.
Qué se ha sabido
spamrakuen pone el primer número: un iPhone financiado sale entre
30 y 60 euros al mes, según modelo y plazo. Su conclusión es que eso ni es lujo ni exclusividad ni motivo de bilis «por parte de nadie que tenga una nómina». Ibar aporta otra vía, sin papeles: dice que le pide el terminal a alguien que se lo consigue a mitad de precio en un fin de semana. McLovin sostiene que el
99% de la cola no es español, que él solo vio «un par de españoles» y se pregunta cuántos lo compran con ayudas y cuántos lo financian. Es una impresión suya, sin datos que la respalden. Otro participante, en un mensaje del mismo tono despectivo, deja la cifra por debajo del centenar.
El tramo trae un tuit pegado sin desarrollo y una captura. Nadie discute lo que dicen:
hyugaa mira ya a fin de año: o el Redmi Pro Max 17 o el Google Pixel 10. Dr.Preñacerdas defiende el aparato por el vídeo. Dice que para quien sabe lo que hace, Apple es lo mejor en grabación y que sus vídeos se ven «cinematográficos» con el iPhone 17 Pro Max.
Pantalla contra postureo
egolatra pregunta si el móvil se usa para WhatsApp, Instagram y forear. edisin responde que no se compra por las características técnicas:
puro postureo. Añade que con un móvil de 150€ serviría para lo mismo, solo que no queda igual de «cool». Mocap va por ahí: él usa el teléfono para WhatsApp y alguna llamada y no le ve sentido a gastar
2.000€. Dr.Preñacerdas sostiene, en otro mensaje, que cambiar un iPhone 17 en perfecto estado por un 18 sin grandes cambios no tiene mucho sentido. EXTOUAREG le contesta con un «Concuerdo...» que deja la cosa en tablas.
La pelea del pago
Karlb dice que nadie habló de financiado ni de pagar a tocateja y que hay bilis «aunque no haya motivo». Rey patata lo normaliza: se financia y a otra cosa. Cuenta el caso de un conocido con
1.800€ de sueldo que acaba de meterse en una casa de
380.000€. Si se financia una vivienda, viene a decir, no va a financiarse un terminal de 2.000. Ahí el hilo se parte: unos ven una decisión de consumo como cualquier otra y otros, una anomalía.
La tesis de los 5.000 euros
aventurero artritico sostiene que el precio es lo de menos. Dice que si el terminal costase
5.000€ la gente iría igual a hacer cola, y que no le ve la invención a los modelos nuevos: para él el iPhone 14 y el 18 son lo mismo. Trae el caso de sus tíos, clase media con dos pensiones máximas, dividendos de acciones de la empresa donde trabajaba él, cuatro pisos alquilados y
15.000 netos al mes entre los dos, con todo pagado. Su cálculo: deben de ahorrar 12.000 al mes. Lo cuenta para decir que hay gente con mucho dinero, no para defender la fila.
Dónde está la bronca
Hay quien se sale del debate por arriba. Turek escribe que es un orgullo ver esas colas y no estar en ninguna. Gorrión ironiza: lleva veinte años muerto porque no tiene redes sociales ni iPhones. TNTcl remata con un «Esperemos que haya sido grabado con un Apple.» frontis se queda en la pinta de los que esperan: dice que no sabría distinguir si la cola es para comprar un móvil o para recoger la naranja. Arturo Bloqueduro ironiza con una España que deja patidifusos a los que creen que aquí se vive una economía extrema.
Y hay quien lo ensucia. Varios mensajes se van a la pinta y al origen de los que esperan. No aportan cola, ni cifra, ni tienda. Aportan descalificación. Pollepolle se queja del tono que ha cogido la página. La cifra de los cien se cuela justo por ahí, entre el ruido.
Qué cambia respecto a antes
El asunto de si la fila era kilométrica se aparca. Se da por hecho que era modesta y la discusión se traslada a cómo se paga, para qué sirve y qué se deja de comprar con ese dinero. Lo nuevo es el vídeo como argumento de compra: el terminal se defiende por lo que graba, no por lo que cuesta. Y entra la comparación doméstica, con una hipoteca de 380.000 al lado de un móvil de 2.000. Del tuit y de la captura pegados en el tramo nadie ha sacado nada en claro.