El hilo pasa de la cola al pago a plazos: préstamos y tulipanes
La cola ya no da para más. En esta tanda el hilo la deja de lado y se mete en el pago: cuántos meses, con qué dinero y quién acaba pagándolo. SrPurpuron resume el diagnóstico con un símil: los iPhone son los nuevos tulipanes. Louis Renault pone la cifra del crédito. Y lokeno100 cuenta el caso de unos padres que dejaron de pagarle la academia a su profesor para no fallar al préstamo del teléfono. De fondo, Anka Motz mira al cielo y recuerda que a esa hora aún faltaban horas para que abrieran la tienda.
Qué se ha sabido
Louis Renault deja la fórmula del pago:
un crédito a 48 o 60 meses para el terminal. SrPurpuron desarrolla el mecanismo completo. Dice que la gente los compra a renting, con pagarés, y que cuando aún no los ha terminado de pagar los vende por debajo de su valor porque ya ha salido el modelo siguiente. La deuda, sostiene, la acaba pagando el de atrás. Según él, el negocio real está en las actualizaciones y los seguros, no en el aparato, y cierra con un
«Heconomia circular».
Selenio pone otra cifra: habla de un
iPhone de 2.400€. Y en el hilo queda pegado un enlace a un anuncio de vivienda en Idealista, sin desarrollo:
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idealista.com
Abrojo trae otro frente: sostiene que en EE.UU. hay quien discrimina según si el móvil es iPhone o Android, la pelea entre burbuja azul y burbuja verde. Es una afirmación suya, sin dato que la respalde.
Los padres que dejaron de pagar la academia
lokeno100 cuenta una escena de su academia. Un alumno repetía que
«hoy día si no tienes un iphone no eres nadie». Los padres, apurados, pidieron un préstamo para comprarle el modelo más caro del momento. Dejaron de pagarle los
50 euros al mes de la cuota. Le llamaron para decírselo:
«lo siento pero no vamos a poder pagarte, lo primero es lo primero, pagar el préstamo».
Dónde está la bronca
Dos bloques. Uno ve el gasto como una anomalía que además acaba pagando otro. DarkNight sostiene que hay que estar muy mal para hacer cola cada año por el mismo teléfono con otro número de serie, vaticina mini-créditos y gente apurada, y compara el caso con quien compra cada temporada el COD o el FIFA, con la diferencia de que aquí el importe es mucho mayor. Selenio dice que le da igual que cada cual se compre esa baratija: lo que le preocupa es que, viendo la cola, se lo paguen entre todos. Apunta que luego toca comer macarrones con tomate el resto del año. bicisno lanza la pregunta de quién le va a pagar el iPhone, y ahí encaja.
fayser va por otra vía. Viene a decir que en una ciudad de cuatro millones basta con que un 1% sea de un tipo concreto para llenar el Bernabéu, que se llena todas las semanas.
El otro bloque normaliza la compra. Lian responde que la gente se gasta el dinero en lo que puede permitirse,
«aunque a algunos les parezca de idiotas», y lo enmarca en un país donde, dice, no se fomenta la familia, la casa ni un trabajo estable; recuerda que con la Play y la Xbox también hubo colas y expectación. Nico añade la capa del escaparate: el primero en hacer el unboxing, los likes en Instagram. El Buho pregunta con ironía si los clientes de Chanel tienen que esperar en la calle. sorteos_follacabras suelta que luego dirán que no tienen para la entrada de una hipoteca. Y yo mismo 2 se queda en que lo fuerte es, encima, comprarlo a plazos.
v_overdose sube el tono y sostiene que el terminal funciona como marcador de estatus y como un chisme cuyo control tiene una empresa y no el usuario.
Qué cambia respecto a antes
El tamaño de la cola deja de discutirse. Aquí ya nadie pelea por el adjetivo: se pelea por el pago. Entran el crédito a 48 o 60 meses, la reventa del modelo viejo y el control del aparato como asunto propio. Y aventurero artritico afina su propio relato sobre los pisos de sus tíos: dos se compraron hace diez años, cuando
«la vivienda iba tirada de precio», y los otros dos son heredados. Los sitúa como clase media-alta y recuerda que de esos hay decenas de miles.