Fue el propio dueño del bar, Hugo A.M. de 62 años, el que confesó el crimen de un joven al que acusaba de haber pillado robando en su negocio, pero la versión no tuvo mucha vigencia. Conocido como 'El Comandante' y de trato afable entre la clientela, los agentes decidieron detenerlo ante las diferentes evidencias de que estaba mintiendo.