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Comer en el supermercado: la noticia que te amará el alma hasta el mismísimo núcleo. Cuidado al ver las imágenes, son brutales. Miseria y pobreza.
Comer por 6,99 euros en el supermercado: 3.750 millones en platos preparados
El menú del día ha cambiado de escenario. Ya no se sirve entre manteles de cuadros y bodegón de la casa: se sirve entre lineales, con microondas de uso público y mesas que comparten desconocidos. En Carrefour son dos platos y bebida por 6,99 euros. En Mercadona, una porción de tortilla más una ración de pollo frito salen por 5,60 euros. Y por detrás hay un número que explica la escena: el mercado de platos preparados facturó 3.750 millones de euros en 2025, un 11% más que el año anterior, según el informe El Mercado del Gran Consumo en España, de NIQ.
Qué es un mercaurante y cuánto cuesta comer en él
El mercaurante no es un restaurante con supermercado al lado: es el propio supermercado convertido en comedor. Halógenos que anulan la luz natural, microondas para rematar el plato después de pasar por caja y mesas corridas donde coinciden oficinistas, jubilados y adolescentes que han quedado justo ahí. La patronal Asedas calcula más de 2.000 puntos de venta en España dedicados a comida lista para consumir y apunta a fórmulas nuevas, como los cocederos de pescado.
A las tres de la tarde, el comedor de Mercadona en el número 5 de Bravo Murillo, esquina con Quevedo, está lleno. Es una de las zonas más cotizadas de Madrid y, aun así, el sitio más barato del barrio para almorzar. Ese es el eje de todo el fenómeno: no compite por la experiencia, compite por el precio. Lo que antes era un espacio a medio camino entre el bar y el comedor social ya tiene carta propia y cola.
Los números: 18 kilos por español y un 11% más de facturación
En 2025, cada español consumió de media 18 kilos de platos preparados. El sector crece a doble dígito y arrastra a negocios que no tienen nada que ver con la alimentación. En su ejercicio fiscal de 2024, Ikea vendió un 4% menos de muebles y un 25% más de albóndigas. Comer dentro de la tienda resiste mejor que vender lo que la tienda supuestamente vende.
No es un fenómeno exclusivamente español ni exclusivamente de crisis. Es una tendencia global de la que los propios distribuidores se declaran sorprendidos. El consumo se desplaza del salón a la mesa de plástico junto a la caja, y lo hace con márgenes que la restauración tradicional no puede igualar.
Quién come ahí: una cuidadora sin cocina, un jubilado que no aprendió y un entrenador con prisa
Hay tres perfiles que explican tres motivos distintos. Ramona Monterrey, 62 años, llegó a España hace veinte y acaba de perder su empleo de cuidadora. Alquila por 500 euros al mes una habitación compartida en Torrejón de Ardoz y no tiene derecho a usar la cocina, así que cruza Madrid para comer en el centro y, de paso, salir de su cuarto y buscar trabajo. Cuando se le hace tarde, resuelve con un bollo, una botella de agua y un café.
Ignacio, 76 años, jubilado, come un día sí y otro no en un Carrefour de la calle Conde de Peñalver. Vive solo, nunca aprendió a cocinar y la dependienta ya sabe que siempre pide Aquarius. Recorre la planta como quien abre su propia despensa. David, 35 años, director técnico de un gimnasio, come hamburguesa cuando viaja: seis euros y 45 minutos menos de parada. No lo recomendaría a sus clientes por los aditivos, admite, y aun así vuelve.
¿Por qué la hostelería no puede competir con el supermercado?
Porque el diferencial es de precio y de tiempo. En los cálculos que circulan, un menú completo en un centro de mayores —dos primeros, dos segundos, postre y bebida— rondaba los 8 euros en 2025, y hay cadenas de distribución con precios todavía más bajos que los del mercaurante. Frente a eso, en la conversación se repiten cifras de refrescos a 4 euros y cafés a 2,50, reservas obligatorias con mesas vacías y cocinas que cierran a las 15:00 fuera de las capitales.
Hay quien sostiene que el problema no es de miseria, sino de oferta: si un bar cobra precio de restaurante por comida mediocre, el cliente busca otra cosa. Otros replican que la comparación es tramposa, porque el supermercado no paga el mismo servicio ni asume la misma estructura. Ambos diagnósticos conviven en la misma cola.
La fase 2: de comedor a minifábrica dentro de la tienda
Jordi Caballero, director de Investigación y Desarrollo de CEREAL, sostiene que esto es solo la fase 1 y que el éxito pilló desprevenidos a los distribuidores. La fase 2, dice, traerá variedad, calidad y menús diseñados a medida, con cocinas más grandes y producción semindustrial en el punto de venta: regenerar, acabar y ensamblar productos dentro de la tienda hasta poder pedir un menú proteico o vegano. El modelo ya funciona en Estados Unidos, con espacios tan grandes que el cliente pierde la sensación de estar en un supermercado.
En el otro lado de la balanza pesa la crítica nutricional. Hay quien describe estos menús como subsistencia antes que comida, y quien recuerda que la calidad percibida no ha frenado la demanda: 18 kilos por persona al año son una cifra difícil de discutir.
¿Es miseria, es pobreza o es ahorro racional?
Las dos lecturas tienen munición. Una parte del análisis ve aquí un empobrecimiento real: trabajadores y jubilados que deberían poder pagarse un menú decente en un restaurante y acaban compartiendo mesa con desconocidos frente a un microondas. Otra sostiene que no se trata de miseria, sino de gente buscando donde comer más barato y de una hostelería que perdió el paso en precios y en horarios.
La respuesta probablemente esté en el perfil de cada comensal. Para quien no tiene cocina, es necesidad. Para quien tiene prisa, es eficiencia. Para quien tiene ambas cosas, es costumbre nueva.
Con estos mimbres, cabe esperar que la comida de supermercado gane cuota mientras el precio de la barra no ceda, salvo que un cambio regulatorio o un susto sanitario muevan el relato. Nada de eso está escrito. Lo único comprobable hoy es que 6,99 euros compran más comida que la mayoría de las barras de bar, y que hay gente organizando su semana alrededor de eso.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«No veo ni miseria ni pobreza, mas bien gente acudiendo a sitios donde comer les sale mas barato, un toque de atencion a muchos bares y restaurantes que no ponen precios competitivos para lo que venden»
— analistasecuencial · Precios de la hostelería
«Es absoluta miseria y pobreza porque, ya sean trabajadores o jubilados, deberían poder pagarse un menú más decente en un restaurante.»
— Ace Tone · Empobrecimiento y menú digno
«Para mí, ir de pinchos por el casco viejo de Donostia, Burgos o Bilbao se ha vuelto prohibitivo. Sale más barato y llenas más el estomago comer en el Mercadona.»
— Meñakoz · Coste de salir a comer
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Ahorro y comodidad frente al bar45%
Empobrecimiento y tercermundialización35%
Alerta por la calidad nutricional20%
📌 DATOS
Menú del día de dos platos y bebida por 6,99 euros en Carrefour
El mercado de platos preparados facturó 3.750 millones de euros en 2025, un 11% más que el año anterior
Cada español consumió de media 18 kilos de platos preparados en 2025
Ikea vendió un 4% menos de muebles y un 25% más de albóndigas en su ejercicio fiscal de 2024
Asedas calcula más de 2.000 puntos de venta de comida lista para consumir en España
📅 EVOLUCIÓN
Ejercicio fiscal 2024Ikea reduce un 4% la venta de muebles y sube un 25% la de albóndigas: el consumo dentro de la tienda aguanta mejor
2025El mercado de platos preparados factura 3.750 millones de euros, un 11% más que el año anterior
2025El consumo medio por español alcanza los 18 kilos de platos preparados al año
2025Asedas cifra en más de 2.000 los puntos de venta dedicados a comida lista para consumir
✓El desglose de precios que hace que una porción de tortilla y pollo frito cueste 5,60 euros frente al menú de 8 euros de un centro de mayores
✓Los tres perfiles de comensal —sin cocina, sin costumbre y sin tiempo— con sus cuentas personales de alquiler y nómina
✓La hoja de ruta que un responsable de I+D describe para la fase 2: producción semindustrial y menús a medida dentro de la tienda
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