Noticia: Comer en Mercadona y DIA: La cocina del supermercado para gente con problemas económicos que amenaza a los bares

Comensales compartiendo mesa en el área de comida preparada de un supermercado urbano, con microondas y bandejas sobre la mes
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Comer por 6,99 euros en el supermercado: la cocina que se come a los bares​

Un menú de dos platos y bebida por 6,99 euros en Carrefour. Una porción de tortilla y pollo frito por 5,60 euros en Mercadona. El mercado de platos preparados facturó 3.750 millones de euros, un 11% más que el año anterior, y la distribución calcula ya más de 2.000 puntos de venta dedicados a comida lista para consumir. La escena se repite en los bajos de un supermercado de Bravo Murillo: mesas compartidas, halógenos que neutralizan la luz natural y microondas para rematar el plato después de pasar por caja. Cada español consumió de media 18 kilos de platos preparados.

El fenómeno no es una anécdota de barrio. Ikea redujo la venta de muebles un 4% en su ejercicio fiscal de 2024 y vendió un 25% más de albóndigas. La comida preparada crece mientras el mobiliario se estanca. Y en ese cruce aparece la pregunta incómoda: ¿estamos ante una solución de emergencia para quien no puede pagar un menú del día, o ante un modelo que se instala como norma?

Quién come en el supermercado y por qué​

Ramona, de 62 años, come una ensalada en Mercadona acompañada de dos amigas. Las tres trabajan por horas en cuidado de personas o servicio doméstico. Ramona acaba de quedarse sin trabajo tras fallecer la mujer que cuidaba. Vive en Torrejón de Ardoz, a una hora del centro, y alquila una habitación compartida por 500 euros. En su casa no puede cocinar. «Vengo todos los días al centro y como aquí. Lo hago para buscar trabajo y salir de mi habitación», explica. Cada una ha gastado menos de seis euros.

Al otro lado de Madrid, Ignacio, jubilado de 76 años, coge número en la barra de Carrefour. La dependienta ya sabe lo que quiere: «Siempre pide Aquarius». Ignacio vive lejos, viene un día sí y otro no, y no cocina porque, dice, no le enseñaron. «Estuve leyendo en Facebook que van a ampliar los restaurantes de los supermercados». Su familiaridad con el local es la de quien entra en su propia despensa.

David, director técnico de un gimnasio cercano, tiene 35 años y come allí «de casualidad». Normalmente ayuna a mediodía. «Cuando hago un viaje con mi novia en la camper solemos comer en Mercadona. Aunque me pagan la comida, esto es más práctico y rápido. Comes por seis euros y no gasto 45 minutos». Reconoce que no lo recomendaría a sus clientes y señala los aditivos en la etiqueta. La calidad no frena la revolución.
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El cálculo que desmonta el ahorro​

La cuenta rápida engaña. Seis euros parecen poco hasta que se multiplican. Un cálculo que circula en el sector estima que comer así cada día laboral supone 120 euros al mes solo en almuerzos. Sumando cenas y fines de semana, la cifra se acerca a los 300 euros por persona. Para quien tiene problemas económicos, es un desembolso considerable. La paradoja es que el modelo se prodiga precisamente entre los más ajustados.

Hay quien sostiene que el supermercado no compite con el bar de menú, sino con la nevera de casa. Quien va a Mercadona a comer no habría ido a un restaurante: habría comido un tupper. El ahorro real no está frente al menú del día, sino frente a la olla de alubias del domingo. Y ahí el supermercado pierde por goleada.

La otra corriente apunta al tiempo, no al dinero. Cocinar exige planificación, compra, cocción y fregado. El supermercado vende minutos. «El tiempo que estás guisando es tiempo que pierdes de ocio», resume una intervención. La pereza, más que la pobreza, explicaría por qué oficinistas con sueldo estable comen un plato preparado en lugar de un bocadillo hecho en casa.

La calidad como campo de batalla​

El producto genera división. Un comensal relata que probó una hamburguesa preparada y no pudo acabarla: le pareció un sucedáneo barato. Otro califica de infame una ensaladilla rusa de supermercado y cuestiona la salubridad de estos productos. Frente a eso, hay quien defiende que la comida de Mercadona pasa controles de calidad más estrictos que cualquier restaurante, porque la cadena no se la va a jugar a un escándalo que le acabe con el negocio.

El detalle técnico importa. La comida preparada que aguanta días en lineal recurre a conservantes, saborizantes y nitritos para mantener color y sabor. Se recalienta en aceite refinado. No es lo mismo que un plato recién hecho. La etiqueta lo dice, y quien la lee lo sabe.

La comparación entre cadenas también existe. Hay quien sostiene que la comida preparada de DIA está peor que la de Mercadona, aunque matiza que la comparación justa es la del lineal, porque DIA no tiene espacio de restauración. En el lineal, añade, las distancias se acortan y dependen mucho del plato: algunos están logrados, otros no.

El futuro: de microondas a minifábrica​

El modelo está en fase inicial. Un responsable de I+D del sector lo describe así: «Estamos en la fase 1. El éxito ha sido una sorpresa para los retailers». La fase 2 incorporará variedad, calidad y la posibilidad de diseñar el propio menú. «Del mercaurante pasaremos a una minifábrica en cada tienda. Producirán comida en el punto de venta. Habrá cocinas más grandes, con producción semiindustrial». El modelo ya es habitual en Estados Unidos.

La expansión tiene consecuencias. Un hostelero lo resume con crudeza: los bares no pueden competir en precio con una cadena que compra al por mayor y no paga camareros. La salida, dice, pasa por reducir márgenes y dejar de vender quinta gama como casero. Otro apunta a un culpable distinto: la reconversión de bajos comerciales en vivienda, que está vaciando las calles de tiendas y bares de barrio.

¿Y la salud? Un comensal que comió de menú durante décadas lo dejó por prescripción. Otro advierte de infartos y cánceres que luego sorprenden. Son testimonios, no diagnósticos. La evidencia sobre el efecto a largo plazo de estos productos no está cerrada.



La comida preparada de supermercado resuelve una comida concreta a un precio concreto. Lo que no resuelve es la pregunta de fondo: si el menú del día desaparece de los barrios, ¿qué queda para quien quiere sentarse a comer sin microondas?
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Para mí aquí está la parte más sensata del publirreportaje, es algo para salir de un apuro puntual, pero dejarte mínimo 6 merkels cada día solo en la.comida es una sangrada»
— bario · El gasto diario acumulado
«Lo que comes del Mercadona tiene controles de calidad 10 veces mas estrictos que cualquier restaurante. El Roig no se la va a jugar a un escándalo»
— Mentecaliente2 · Controles de calidad del producto
«Muy sano comer todo en aceite de girasol refinado recalentado, un monton de conservantes por que se haran con lo que esta apunto de caducar o ya caduco»
— nhyto · Composición de la comida preparada
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Solución barata para quien no puede cocinar30%
Derroche disfrazado de ahorro35%
Modelo imparable que arrincona al bar35%
📌 DATOS
Menú de dos platos más bebida por 6,99 euros en Carrefour
Porción de tortilla y pollo frito por 5,60 euros en Mercadona
El mercado de platos preparados facturó 3.750 millones de euros, un 11% más
Más de 2.000 puntos de venta dedicados a comida lista para consumir
Cada español consumió de media 18 kilos de platos preparados
❓ PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué es la quinta gama y por qué se critica?
Es comida preparada industrialmente que solo requiere calentarse. Se critica porque se vende como cercana a lo casero cuando lleva conservantes, saborizantes y nitritos para aguantar en el lineal. Quien la consume a diario asume un producto pensado para durar, no para nutrir como un guiso recién hecho.
¿Qué planean las cadenas para el futuro de estos espacios?
Según un responsable de I+D del sector, la fase actual es solo el principio. La siguiente incorporará más variedad, mejor calidad y menús personalizados. El objetivo es pasar del microondas a una minifábrica en cada tienda, con cocinas semindustriales que produzcan en el punto de venta, como ya ocurre en Estados Unidos.
📅 EVOLUCIÓN
Ejercicio fiscal 2024 Ikea reduce la venta de muebles un 4% y vende un 25% más de albóndigas, señal del giro hacia la restauración dentro del comercio
2025 El mercado de platos preparados factura 3.750 millones de euros, un 11% más que el año anterior
2025 Cada español consume de media 18 kilos de platos preparados al año
2025 La distribución calcula más de 2.000 puntos de venta dedicados a comida lista para consumir
🔗 FUENTES
NIQ ↗
Informe sobre el mercado del gran consumo en España
Asedas ↗
Cifra de puntos de venta de comida preparada
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desglose mensual del gasto: 120 euros solo en almuerzos laborables y hasta 300 por persona sumando cenas y fines de semana
✓La comparación entre cadenas: por qué la comida preparada de DIA y Mercadona no se puede medir igual si una no tiene espacio de restauración
✓El plan de la fase 2: minifábricas dentro de cada tienda con menús personalizados, proteicos o veganos, al estilo de lo que ya se hace en Estados Unidos
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