La princesa del pueblo en el algoritmo: qué sería hoy Lady Di
¿Qué habría sido de Lady Di hoy, con 65 años y la vida convertida en un reality global? La pregunta suena a entretenimiento, pero condensa un cambio de era: el paso de la famosa mundial, de las que salían en cuatro televisiones y dos revistas, a la celebridad fragmentada en redes. Y de paso, dibuja un retrato incómodo del presente: el escándalo que la persiguió en los 90 hoy sería, probablemente, su mejor activo.
El funeral mediático que no se repite
Se han cumplido 29 años de una muerte que paralizó el planeta. Fue uno de esos sucesos en los que niños, abuelos y todo el mundo hablaba de lo mismo, al día siguiente y durante semanas. No era solo una princesa joven: era, como se ha señalado, uno de los personajes más mediáticos del mundo, a la altura de Michael Jackson o de las figuras que llenaban la televisión sin necesitar algoritmo.
La anécdota de aquella noche lo resume: un crío que veía la tele a deshora se rió al ver imágenes de un accidente mezcladas con archivo de la princesa, convencido de que era un error de redacción. Ese extrañamiento, esa mezcla de fascinación y desconcierto, fue la firma de un acontecimiento que aún no hemos acabado de procesar.
El contrafactual: activista, influencer o señorona del papel cuché
Las especulaciones sobre su vida hipotética han tomado dos carriles. Hay quien la ve convertida en activista alineada con las causas de moda, de las que siempre están en la primera línea de la batalla cultural. Otros la imaginan en el circuito de la prensa del corazón, renovando novio cada cierto tiempo, con dos o tres hijos más de una relación internacional. Y no falta el enfoque cínico: una señorona elegante del papel cuché, como tantas que pueblan las revistas, con más postureo que sustancia.
Lo interesante es la paradoja: la relación sentimental que en su época se leyó como un escándalo de dimensiones históricas hoy pasaría casi inadvertida, o incluso le habría dado más relevancia en un ecosistema que premia la controversia. El mundo ha cambiado más deprisa que los mitos.
El single que Elton John le dedicó sigue siendo el segundo más vendido de la historia, y eso dice algo de la escala del fenómeno. Pero la pregunta sobre cómo sería hoy no tiene respuesta. Quizá porque la fama de entonces valía más y duraba menos. Hoy, Lady Di competiría por la atención con cualquier creador de contenido; o quizá no, porque hay mitos que no necesitan algoritmo: se heredan.