Redactar documentos administrativos: la Ley 39/2015 manda, Word resiste
Quienes trabajan con la administración lo saben: una solicitud mal estructurada acaba en el cajón de los rechazos. El artículo 66 de la Ley 39/2015 lo especifica todo: nombre y apellidos, identificación del medio de notificación, hechos, razones y petición, lugar y fecha, firma, y el órgano al que se dirige con su código de identificación. Este último es el que más se olvida, y el que más disgustos causa.
El código del órgano: el detalle que tumba solicitudes
El código de identificación del órgano está en el directorio común de unidades. La mayoría de los mortales no lo busca, y la ley obliga a incluirlo. Quien lo omite se arriesga a que su solicitud no se tramite. Por eso, muchos optan por plantillas de Word y pasar el resultado a PDF. Es el formato rey, sobre todo para enviar por email o presentar físicamente. Algunos, más osados, usan IA para generar el texto, que luego revisan y maquetan. Y no faltan los que, como un autónomo con mala experiencia, acaban desarrollando su propia aplicación de escritorio con la estructura ya montada.
Alternativas: del Markdown a la IA
Hay quien defiende el Markdown como formato ligero y compatible, ideal para trabajar con IA. Otros se quedan en el clásico Word y el PDF. La diferencia entre declaración jurada y declaración responsable (artículo 69) también se cuela en el debate: la administración pide una cosa, pero la ley prevé la otra.
La IA promete automatizar la redacción, pero mientras la ley no cambie, el margen de error estará en los detalles. Y esos detalles, con rechazos a la vista, no perdonan. ¿Cuántos documentos caerán el próximo año por no incluir un código?