Un millón para vivir de rentas: qué queda tras impuestos
Un millón de euros líquidos y una pregunta que parece sencilla: cómo sacar 2.500€ al mes sin que el capital se desangre. La respuesta corta es que con la cartera más obvia —acciones estadounidenses de dividendo— no llega. La larga ocupa varias estrategias que van del indexado global de acumulación a los fondos monetarios, pasando por la posibilidad de mudar la residencia fiscal a un país donde el dividendo tribute poco o nada. Y en medio, una discusión vieja que aquí se reabre con números: cobrar dividendos o ir vendiendo participaciones.
¿Cuánto queda de 27.000€ brutos en dividendos?
Una cartera de acciones estadounidenses prudentemente diversificada se mueve alrededor del
2,7% anual de dividendo. Sobre un millón eso son 27.000€ brutos. Ahí empieza la resta. La retención en origen del 15% deja 22.950€, cantidad que en teoría se recupera después en la declaración del IRPF. Después llega Hacienda: el 19% español se lleva otros 4.360€. Neto final:
18.590€ al año, unos 1.549€ mensuales. Menos de dos tercios de los 2.500€ que se pedían de partida.
El problema no es solo la cuantía. Hay productos, como los ETF de REIT, donde la retención extranjera directamente no se recupera, y eso se come el rendimiento sin que aparezca en ningún folleto. Los dividendos, en resumen, llegan ya mermados dos veces antes de tocar la cuenta.
Dividendos o vender participaciones: dos caminos y una mezcla
Cobrar dividendo tiene una ventaja que no es financiera sino psicológica: el número de participaciones no baja nunca y eso se duerme mejor. El precio es la doble imposición y la reinversión de lo sobrante, que vuelve a pasar por caja. El fondo de acumulación evita ese peaje porque reinvierte sin que intervenga Hacienda, pero obliga a vender participaciones cada mes y el contador de títulos cae año tras año, aunque cada uno valga más.
La propuesta que se abre paso es intermedia: calcular el gasto mensual real, colocar ese importe en productos que repartan renta y dejar el resto en un indexado de acumulación que crezca sin tributar en el camino. La pregunta que queda sin cerrar es cómo ajustar ese porcentaje con el paso del tiempo, cuando la renta necesaria cambia y la cartera también.
Fondos monetarios al 4%: la vía sin sobresaltos
Frente a la bolsa aparece otra corriente que renuncia al crecimiento a cambio de dormir. Repartir el millón entre varios fondos monetarios —se citan
AXA Trésor, Groupama Trésorerie y La Française Trésorerie— permite estar por encima del 4% con liquidez diaria. Con esas cifras, el cálculo que circula es llamativo: unos 100€ limpios al día, sábados y domingos incluidos. Cuando los tipos bajen, el relevo sería un fondo de renta fija, con el 6% sobre la mesa.
La objeción es la de siempre: la renta fija aplana la cartera y a largo plazo pierde contra la inflación. Si se tolera la volatilidad, sostienen otros, sobra.
¿Compensa mudar la residencia fiscal?
Cambiar de país para pagar menos por los dividendos suena bien hasta que se miran los requisitos. Andorra, el ejemplo recurrente, exigía además de un depósito en un banco local una
inversión inmobiliaria de 400.000€. Eso ata capital y liquidez, justo lo contrario de lo que se busca. También hay que contar con que la residencia pasiva obliga a permanencias y consumos locales que se comen buena parte del ahorro fiscal.
De ahí la postura de fondo: mejor operar desde España sin renunciar a moverse rápido. Nada de ladrillo, nada de dinero cautivo en depósitos o bonos que impidan una salida ordenada.
¿Es poco un millón de euros?
Aquí el debate se rompe. Una parte reclama dos, tres o cuatro millones para hablar de retiro. Enfrente, un cálculo simple: 45 años cotizando 2.000€ al mes suman
1.080.000€, y eso sin paro ni agujeros. Con un gasto contenido, razonan, un millón sobra.
La horquilla depende de dónde se viva y de cuánto se gaste, no del patrimonio en abstracto. Quien necesita 50.000€ anuales no tiene suficiente; quien vive con 20.000€ va holgado.
Pisos, oro y dividendos defensivos: las alternativas fuera del mercado
El alquiler tradicional se cae de la ecuación por iliquidez y por la carga de gestionar inquilinos. El
stock picking queda como hobby. En su lugar aparecen el oro y la plata físicos, con una subida media anual del 8% según quienes los defienden, y la vieja escuela de la Coca-Cola y Pepsi: oligopolio, dividendo creciente y pocas ganas de desaparecer.
Ninguna de esas vías resuelve el problema de la renta mensual por sí sola. Y la experiencia con los garajes, ese refugio que se vendió como la panacea, va por otro lado: plazas compradas en una esquina cómoda que llevan tiempo sin encontrar inquilino.
El número que mejor resume la discusión no es el millón: son los 100€ diarios que promete la cartera monetaria. Más de lo que gasta media España. La duda es cuánto dura.