Montar un PC gamer barato en 2021: la odisea de precios
Montar un ordenador para jugar con el menor coste posible se ha convertido en una misión casi imposible. El precio de las tarjetas gráficas se ha disparado hasta tal punto que una sola GPU cuesta más que un equipo completo de hace un par de años. La escasez de componentes y la fiebre de la minería de criptomonedas han llevado a que ensamblar una torre gaming supere los 1.500 euros, cuando antes bastaban 640. La alternativa que gana enteros es tirar de consola o de APUs de AMD, aunque el rendimiento sea limitado.
El precio de las gráficas se come el presupuesto
La queja es unánime: las tarjetas gráficas se han convertido en el componente más caro con diferencia. Un equipo que hace un par de años costaba algo menos de 1.000 euros (torre, GPU y monitor) hoy se va a más de 2.000. Solo la gráfica puede superar los 1.000 euros, y eso si se encuentra stock. La situación es tan extrema que hay quien compara comprar una GPU suelta con adquirir un motor de coche más caro que el vehículo completo. La explicación que se maneja es la ley de la oferta y la demanda: mientras la gente siga comprando, no hay motivos para que los precios bajen.
¿Merece la pena montar un PC a piezas o mejor comprar premontado?
Ante este panorama, muchos optan por soluciones intermedias. Los equipos premontados de marcas como Lenovo o HP, con un i5 de décima generación y una GTX 1650, se ofertan por unos 535 euros, lo que permite jugar a 1080p bajando ajustes. Son equipos con componentes genéricos y fuentes mediocres, pero a veces su precio los hace irresistibles. Otra vía es recurrir a APUs de AMD, como el Ryzen 5 3400G o el 4650G, que integran gráfica y permiten montar un equipo básico por unos 320 euros. Eso sí, el rendimiento en juegos exigentes es justo y obliga a bajar resolución y calidad.
La opción de la segunda mano y los equipos de oficina
El mercado de segunda mano ofrece alternativas curiosas. Ordenadores de oficina reconvertidos, como un HP Z230 con Xeon y 20 GB de RAM por 110 euros, a los que se añade una GTX 1050 Ti y un SSD, pueden mover juegos modernos con soltura. También se recurre a consolas de generación anterior, como la Xbox One X por unos 150 euros, que lleva una GPU equivalente a una GTX 1070. La clave está en ajustar expectativas: no se trata de jugar en ultra a 4K, sino de jugar.
El futuro: ¿bajarán los precios?
La predicción más repetida es que la situación se mantendrá hasta finales de 2022, cuando se espera que la burbuja de las criptomonedas se desinfle y la oferta de componentes se normalice. Mientras tanto, la recomendación general es no gastar de más y tirar con lo que se tenga. Algunos aventuran que las RTX 3000 podrían caer a 300 euros cuando amaine el temporal. Hasta entonces, toca aguantar.
Datos clave
- Un PC gamer con gráfica dedicada puede costar hoy más de 1.500 euros, frente a los 640 de hace un par de años.
- Solo la tarjeta gráfica puede superar los 1.000 euros.
- Equipos premontados con i5 y GTX 1650 se ofertan por 535 euros.
- Una APU Ryzen 5 3400G permite montar un equipo por unos 320 euros.
- Un HP Z230 de segunda mano con Xeon y 20 GB de RAM se consigue por 110 euros.