El Fossar de les Moreres concentra la tensión de la Diada
Este 11 de septiembre, la Diada de Cataluña vuelve a mirar al Fossar de les Moreres. La jornada llega con el espacio más simbólico del nacionalismo convertido en terreno de disputa: Aliança Catalana ha anunciado allí su acto y la CUP, junto a sus organizaciones satélite, lleva meses advirtiendo de que no piensa permitir que se celebre con normalidad. Lo que otros años fue una conmemoración, este año se lee como un pulso anunciado.
Del acto simbólico al choque previsto
La tensión no es nueva. Desde abril, Arran, las juventudes vinculadas a la CUP, viene anunciando movilizaciones contra la presencia de la formación de Sílvia Orriols en la plaza. En los meses previos ya se han registrado incidentes en las carpas de Aliança Catalana y, en las últimas horas, circulan versiones sobre la contratación de antiguos miembros de grupos ultras como supuesta escolta del acto. Se mencionan unos veinte autobuses para trasladar simpatizantes a Barcelona, además de los que ya se mueven en el área metropolitana.
Quién arbitra la plaza: los Mossos
El control del espacio queda en manos de los Mossos d'Esquadra, que deciden qué se permite y qué se corta. Los primeros choques ya se han producido, con enfrentamientos entre agentes y grupos antifascistas. No es la primera vez que la plaza acoge episodios parecidos: en años anteriores hubo trifulcas entre juventudes de distintos partidos independentistas.
Un 11 de septiembre que se cruza con otras fechas
La jornada coincide con el cuarto de siglo de los atentados del 11-S de Nueva York y con el estreno reciente de 'Cronos', el documental que repasa los atentados del 17-A en Las Ramblas. Para una parte del público, es simple coincidencia; para otra, las fechas nunca son neutrales.
Queda por ver cuánta gente llega de verdad, si las escoltas se materializan y dónde traza la policía la línea entre protesta y orden público. Ni la organización ni los Mossos lo han cerrado.