¿Qué falla cuando se contrata a inmigrantes para trabajar?
La discusión sobre la contratación de trabajadores extranjeros ha vuelto a caldear el ambiente en España. Un reciente intercambio en redes sociales refleja una percepción muy extendida: que el modelo actual de inmigración laboral no funciona, ni para los trabajadores ni para el sistema de pensiones. Se señala que tanto empleadores como empleados evitan cotizar, mientras el país —según una opinión recurrente— ha decaído desde los años dorados de 1999-2000.
Dos visiones enfrentadas
Por un lado, hay quien considera que la inmigración es una válvula de escape para un mercado laboral que no encuentra mano de obra dispuesta en ciertos sectores. Por otro, se argumenta que la llegada masiva de trabajadores extranjeros ha precarizado las condiciones, abaratado salarios y tensionado los servicios públicos. Ambas posturas coinciden en que la gestión política ha sido deficiente, pero discrepan en la solución.
El sinsentido de las etiquetas
Curiosamente, el debate trasciende el clásico eje izquierda-derecha. Se critica por igual al PSOE por sus políticas sociales y al PP por su falta de honestidad. Algunos señalan que el verdadero problema es un plan global de dominación, mientras otros lo reducen a la corrupción de ciertos líderes. Lo que queda es un descontento generalizado sin un diagnóstico compartido.
Con estos mimbres, no es extraño que la conversación derive en frustración. Como dijo alguien: «esto no es nada para lo que se nos viene encima». Quizá el escepticismo sea hoy la única posición sensata.