Finanzas personales: el gestor que pretende jubilar al Excel
Como resume un forero, quien más necesita controlar sus gastos es, casi siempre, quien menos va a sentarse a anotarlos. La paradoja recorre un proyecto que propone justo eso:
ahorro.net, un gestor de finanzas personales en fase beta, con acceso mediante código de invitación, para registrar ingresos y gastos y obtener informes por fechas o por tipo de gasto. Su promotor calcula que aún quedan
mínimo seis meses de desarrollo y avisa de que la aplicación móvil todavía no está lista.
De la hoja de cálculo al gestor 'online': qué hace la herramienta
La idea es sencilla de enunciar: centralizar cuentas, ingresos, gastos e inversiones en una sola web con informes desglosados. En la hoja de ruta figuran consejos de ahorro, comparativas entre perfiles de hábitos similares y una suerte de
universidad del ahorro. Nada de eso está terminado. El registro sigue cerrado por invitación, y varias funciones que se anunciaron al principio llegaron después: importación de movimientos desde ficheros xls y csv, transferencias entre cuentas o un buscador de operaciones.
El primer roce aparece en el alta. Durante la beta se pedían nombre y apellidos, algo que se consideraba innecesario para una herramienta financiera. La versión siguiente lo suprimió y añadió la posibilidad de borrar cuentas, dos gestos de higiene que exige cualquiera que vaya a meter aquí sus nóminas y sus recibos.
¿Es seguro dar las claves del banco a una web de finanzas?
Es la pregunta que frena a media lista. El proyecto llegó a sondear a su comunidad sobre si alguien introduciría las claves de consulta de su banco para agregar todas las cuentas en un solo panel. Según recordaba un forero, en Estados Unidos existen servicios de agregación financiera asentados desde hace años, y el argumento de los partidarios es que la banca separa la clave de consulta de la de operar, con coordenadas o aviso al móvil. En contra pesa lo evidente: quien no entrega sus claves, no las expone.
A eso se suma la petición recurrente de una conexión segura y de un tratamiento claro de los datos personales. Hay quien lo ve con retranca: un sitio así acabaría sabiendo más de las finanzas de un particular que Hacienda, y eso, con publicidad de por medio, es una línea que conviene no cruzar. El propio promotor promete cuidarlo «por el bien y la tranquilidad de los usuarios».
¿Puede una web competir con el Excel de toda la vida?
Aquí es donde la cosa se pone cuesta arriba. No pocos participantes llevan años con su propia hoja de cálculo, con tablas y gráficos dinámicos, y dudan de que haya nada imposible de replicar en un archivo propio. El contraargumento es de pereza y de tiempo: quien no ha ahorrado nunca no va a montarse un modelo financiero, y ahí una web sencilla gana terreno.
El proyecto intenta cubrir ese flanco con importación desde formatos de hoja de cálculo, de modo que el tránsito entre el Excel y el gestor no sea un muro. La usabilidad se elogia casi unánimemente, aunque con un aviso sensato: conviene afinar los conceptos básicos antes de correr hacia el móvil.
Divisas, depósitos, hipotecas e inversión: lo que aún falta
La lista de peticiones es larga y muy concreta. Cuentas en otras divisas con el cambio actualizado, depósitos con vencimiento, seguimiento de cartera en renta fija y variable con datos de mercado, un simulador de hipotecas que descuente cada cuota, o el control de fondos referenciados a índices. La hipoteca se aparca por sus muchos escenarios; la inversión con valoración en tiempo real sí está en los planes.
También se pide separar el dinero de las cuentas bancarias del efectivo y de las inversiones, y resolver la importación automática de los datos bancarios al estilo de otros servicios. La respuesta del equipo pasa por la API ya terminada y por una versión móvil que se promete para «finales de mes». El detalle fino de esas funciones, con sus cálculos y su letra pequeña, es lo que queda por ver.
Publi, masa crítica y 'testers' gratis: el modelo
La pregunta del dinero planea desde el primer día. La respuesta oficial: publicidad, cuando haya masa crítica; de momento, prisa ninguna. Si algún día se adopta un modelo de pago, los que han hecho de conejillo de indias lo tendrían gratis. Un guiño que, en tiempos de suscripciones por todo, se agradece.
De fondo queda la competencia menos visible: alguna aplicación bancaria ya ofrece gráficos de gastos parecidos y los programas de contabilidad doméstica llevan años a lo suyo. La ventaja del recién llegado sería tenerlo todo junto y en internet; el riesgo, que los datos sensibles vivan en casa ajena.
¿Merece la pena mudar la economía doméstica a la nube para no volver a abrir nunca el Excel?