Cortacésped Sterwins: la avería de una correa acaba en la basura
¿Merece la pena un cortacésped Sterwins de Leroy Merlin? La respuesta práctica, según relata un cliente, la dio la propia tienda sin querer: cuando la máquina se rompe, no hay recambio. Un cortacésped eléctrico Sterwins de
1.500 W, tres o cuatro años de uso y una correa partida bastaron para que concluyera que las marcas propias del gigante francés funcionan, en su caso, como producto de
usar y tirar. El cliente abre la máquina, ve la correa rota, va a la tienda y vuelve a casa sin la pieza y con la sensación de haber comprado un electrodoméstico de usar y olvidar.
¿Qué pasa cuando se avería un cortacésped Sterwins?
No hay pieza, siempre según el relato del comprador. En Leroy Merlin no venden recambios y remitieron al cliente a un pabellón de polígono. Allí el responsable fue más explícito: los repuestos de las máquinas que comercializa la cadena no existen, son aparatos ensamblados con componentes chinos y de un solo uso. Ni reparación ni pieza suelta. La única salida que le ofreció fue buscar en Amazon. De vuelta en la tienda, la empleada acabó admitiendo lo evidente: ante la mínima avería, a la basura. Dos teléfonos y dos direcciones después, el diagnóstico era unánime.
Y un detalle que lo complica todo, según le contaron en la tienda: los modelos cambian casi cada año aunque mantengan el nombre, de modo que la pieza de hoy puede no casar con la máquina de hace tres años. Comprar el mismo modelo no garantiza el mismo interior.
El recambio que sí existe: 24 euros y una tienda francesa
Rastreando en inglés, en francés y en español aparece algo. Para el escarificador Sterwins 360ESC hay una correa a la venta en una tienda francesa por
24 euros. También hay repuesto, correas incluidas, para las Sterwins de gasolina, lo que refuerza la sospecha de que el problema no es la marca entera sino la gama eléctrica pensada para durar lo justo. El propietario afectado descartó esa referencia: su modelo es anterior y, según le confirmaron, la correa china concreta dejó de fabricarse.
Rodamientos, retenes y correas: el atajo de los suministros industriales
La salida más repetida es la más antigua: llevar la correa rota a un comercio de suministros industriales. Las correas son material estándar; basta el perfil y la longitud, y la referencia suele ir impresa en la propia pieza. Hay quien resolvió así la correa de distribución de una moto Morini 500 descatalogada, con el dependiente leyendo la numeración y sirviendo una equivalente sin pestañear. Para estas transmisiones se usan dos familias: las métricas con paso de 5 milímetros entre dientes (5M) y las imperiales con
5,08 milímetros (XL). Suena a
de manual y lo es.
Pero aquí el final fue otro. Varios talleres coincidieron en que esa correa concreta nunca se vendió en el
circuito normal, el de las tiendas de repuestos de toda la vida. Compró una por Amazon y no encajó. El cálculo completo de medidas y compatibilidades se queda en el aire, porque nadie llegó a cerrarlo.
¿Cuánto cuesta no volver a pasar por esto?
Una motosierra Stihl básica se encontró por
199 euros; las equivalentes de origen chino rondaban los 130-140. Un cortacésped eléctrico Outils Wolf de segunda mano, 125. Según varios participantes, los jardineros profesionales usan Stihl y Husqvarna, y sostienen que la diferencia de precio se amortiza con la primera avería que no obliga a tirar la máquina entera.
La máquina acabó en la basura y el dueño compró un cortacésped de marca. La correa fallida sigue guardada por ahí, como recuerdo. Contra
el recambio que no existe, la memoria del comprador es el único servicio técnico que funciona.