Lo que tu seguro de hogar cubre y casi nadie reclama
¿Sabías que la factura del cerrajero cuando te dejas las llaves dentro de casa la paga tu seguro de hogar? ¿Y que la rotura de la vitrocerámica o de los sanitarios del baño suele estar cubierta? La mayoría de los titulares de pólizas de hogar y de decesos desconocen el alcance real de sus coberturas hasta que ocurre el siniestro. Y para entonces, ya es tarde para leer la letra pequeña.
La lista de prestaciones que pasan desapercibidas es larga: asesoría jurídica en materia laboral, daños a terceros en la vía pública, robos y hurtos fuera de casa, rotura de gafas o prótesis dentales, daños causados por mascotas o circulando en bicicleta, servicios de manitas y cerrajería. En los seguros de decesos, la asistencia sanitaria en el extranjero o los gastos de desplazamiento y hospedaje cuando un familiar enferma fuera de España.
El cerrajero, la cobertura estrella que nadie usa
El caso más repetido es el del cerrajero. Un profesional del sector lo resume con sorna: el teléfono de asistencia está en la póliza, y la póliza está dentro de casa. La solución pasa por llamar al mediador aunque sea domingo por la noche. Un usuario relata que se ahorró una pasta cuando el dueño de su piso de alquiler activó el seguro, después de que en otra ocasión pagara 100 euros de su bolsillo por el mismo servicio, incluido el recargo por salida en fin de semana.
La rotura de cristales es otra de las grandes desconocidas. No solo las ventanas: también la vitrocerámica, la encimera de mármol, una mesa de cristal o cualquier elemento cerámico del baño y la cocina, como fregaderos, picas, bañeras y duchas. Hay quien sostiene que la cobertura de daños estéticos permite cambiar todos los sanitarios cuando no se encuentran piezas a juego. Un caso llamativo: a un propietario le sustituyeron el váter, el bidé, la bañera y el lavamanos porque el inodoro original era de un rosa descatalogado.
La letra pequeña: lo que no cubre el seguro
Aquí llega el matiz que conviene tener claro. Un seguro de hogar no es un contrato de mantenimiento. Cubre hechos súbitos, imprevisibles y puntuales. La carcoma que descolgó una puerta durante años no entra: es un defecto de mantenimiento. Las humedades por falta de sellado en la bañera tampoco, aunque los daños colaterales sí pueden estar amparados según la póliza.
Los hurtos sin violencia en la vía pública apenas los cubre ninguna póliza. La rotura de gafas o prótesis dentales exige un todo riesgo contratado. Los daños causados por mascotas dependen de la raza del animal y pueden requerir un complemento. Y el servicio de manitas suele incluir el desplazamiento y las tres primeras horas de trabajo, pero no las piezas sustituidas.
¿Y si el daño lo causa una visita?
Una duda frecuente: si una visita se sienta sobre las gafas y las rompe, ¿responde el seguro del anfitrión? La respuesta técnica es que el seguro de hogar cubre la responsabilidad civil del asegurado, no la de terceros. Si el causante tiene su propia póliza, es la suya la que debe activarse. El seguro del dueño de la casa no pinta nada en ese siniestro.
Decesos: la asistencia en el extranjero que te intentan vender aparte
Los seguros de decesos incluyen coberturas que muchas veces se intentan colocar como producto independiente al viajar: asistencia sanitaria en el extranjero, gastos de desplazamiento y hospedaje si un familiar enferma fuera de España. También cubren a los hijos hasta cierta edad, igual que muchas pólizas de hogar.
Qué compañías responden mejor
Un profesional con más de una década en el sector señala que no todas las pólizas son iguales y que el seguro de hogar es el más olvidado, donde lo barato sale caro. Apunta cuatro compañías con redes de asistencia propia y pólizas básicas completas: Ocaso, Mapfre, Allianz y Santa Lucía. Sobre Caser, comercializada históricamente por las cajas de ahorro, advierte de una época complicada tras las fusiones del sector.
La factura de los bomberos es otro gasto que muchos desconocen: si no tienes seguro, la pagas tú.
Al final, la conclusión es la de siempre: el seguro solo parece caro hasta que ocurre el siniestro gordo. Y entonces descubres que la póliza cubría cosas que ni sabías que existían. O que no las cubría. Depende de si la leíste a tiempo.